16 años de Las Cartas de la Vida

Escrito el 29/Octubre/2020 por

Parece mentira como pasa el tiempo, medio año largo desde la última actualización y 16 largos años desde que esta web comenzó su andadura allá por el otoño de 2004, al mirar atrás no puedo dejar de sentir cierto vértigo viendo como todo lo que ocurrió en estos años fue bastante impredecible, y como lo que ocurra en los siguientes 16 lo será todavía más, con la única certeza de que para entonces, si Dios quiere, tendré 58 años, lo demás es todo una incógnita.

Como mucha gente sabe, durante todos estos años siempre acostumbré a dedicar al menos una o dos horas diarias a leer todo tipo de noticias, porque considero importante estar bien informado, y también porque a menudo es importante para mi trabajo; pero desde hace ya dos meses tuve que dejar de hacerlo porque me di cuenta que estaba afectando muy negativamente a mi salud, y efectivamente, desde entonces duermo profundamente y sin interrupciones todas las noches, y todos mis pequeños achaques de salud desaparecieron como por arte de magia, a veces no se trata tanto de ir al médico como de aplicar el sentido común y la inteligencia que Dios nos ha dado.

Aún así todos los días hablo con gente que me comenta lo que va pasando y sus impresiones al respecto, es una forma curiosa de informarse, porque no te llega lo que dicen los medios de comunicación, sino las impresiones y conclusiones que esos medios y acontecimientos causan en las personas, es algo así como estar en las últimas filas del teatro en vez de en las primeras, o que te cuenten la película en vez de ir a verla al cine.

Pero vamos, aún así estoy tan preocupado como cualquiera, esta situación pienso que nos desborda a casi todas las personas, al menos en esta parte del mundo.

Nacho en su quintal extendido con cara de preocupación

Me doy perfecta cuenta de la suerte que tengo de vivir en una diminuta isla en medio del Atlántico, aquí solo tuvimos los primeros 2 casos a mediados de septiembre, y desde entonces no ha habido más, uno ya le declararon curado (era un médico de la isla) y la otra, una profesora joven, debe estar a punto también.

A pesar de ello se respira un aire muy pesado y cargado de tensión, me imagino que menos que en otros sitios, pero muy perceptible, aquí la lista de daños colaterales por la historia del virus es tan interminable como en la mayoría de los sitios, todo el sector del turismo que había empezado a despegar hace unos pocos años al rebufo de los vuelos baratos se fue al carajo, son muchos miles de personas que vivían de ello, la mayoría de manera bastante humilde; por otro lado la aerolínea local (SATA) anda con graves apuros y según me cuentan va a despedir a 1600 personas, más de la mitad de la plantilla, y no está ni medio claro lo que ocurrirá con sus vuelos, en la mayoría de las islas es la única que opera.

Los pequeños y medianos comerciantes lo están pasando muy mal con el aumento del comercia online, aquí hay quien intenta hacer campaña en contra de las compras por Internet, pero la dura realidad es que sale bastante más barato incluso teniendo en cuenta los gastos de envío, que a menudo son gratis sin límite de peso (milagros de Internet que no se pueden denunciar como competencia desleal).

Hasta ahora ha habido muchas ayudas oficiales para casi todo tipo de personas, empresas y situaciones personales, de hecho Azores ha sido una de las pocas regiones europeas donde se ha reducido el desempleo en lo que va de año, pero el motivo tiene mucho que ver con que hubo elecciones regionales el pasado fin de semana:

Folletos elecciones Azores 25 de octubre de 2020

Habrá que ver ahora como evolucionan esas generosas ayudas, la dura realidad es que aquí la inmensa mayoría de la población vive directa o indirectamente del dinero público, si un día eso falla la situación puede ser muy dramática.

Y en lo que a mi se refiere, pues no tengo grandes novedades que contar, desde que comenzó esta historia en Marzo de este año sólo fui a la capital de la isla una vez a comienzos de junio, el resto del tiempo me he movido a píe por los alrededores de mi casa, no por miedo al virus, sino porque aquí se ha cancelado absolutamente todo, y sencillamente no hay gran cosa que hacer en ningún sitio: ir a la playa, ir a pescar, de compras a la tiendina local, excursiones por el monte y poco más.

La banda de música en la que tocaba el saxofón está parada desde marzo, este año no tuvimos una sola actuación, ni siquiera hay ensayos, y todo lo que eran festividades civiles o religiosas, festivales de música, eventos deportivos... todo fue cancelado, para una isla de 4000 personas volcada en este tipo de eventos y la actividad económica que generan es algo devastador, por no hablar del dinamismo a nivel social y humano que se generaba, es un auténtico frenazo en seco a todos los niveles, y para el próximo año ya se comenta que está todo también cancelado.

Lo que no han cancelado es el proyecto para construir una estación de lanzamientos de satélites 5G delante de mi casa, quieren hacerla a unos 700 metros de mi puerta, donde se ve ese montón de tierra a la izquierda:

Campos de Malbusca

Me imagino que ahora que pasaron las elecciones el proyecto comenzará a moverse en los próximos meses, es probable que tengan que expulsarnos a todos los habitantes de la zona para ello, de momento los políticos han dicho que no, que nadie va a ser desalojado ni expropiado ni nada parecido, pero en los propios documentos que publican esas mismas personas dicen lo contrario, eso si, en inglés y de manera retorcida y confusa.

En fin, realmente no se me ocurre nada especial que aportar en medio de toda esta situación, pienso que está todo muy claro, y sólo me queda desear buena suerte a todas las personas que me leen, con fe en Dios tengo confianza en que las cosas a la larga irán bien.

Nacho, el autor de esta web

Nacho (el autor de esta web)

En otros tiempos informático, desde 2004 intento vivir mi vida de una forma más coherente conmigo mismo, y así fue como surgió esta web, en la que escribo desde entonces cuando mis circunstancias me lo permiten.

Nací en España hace ya 42 años, y después de andar viendo mundo en un barquito durante mucho tiempo, finalmente decidí establecerme en la isla de Santa María (Portugal), un oasis de paz, tranquilidad y belleza en este planeta cada vez más atribulado en el que vivimos.

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