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Visibilidad en Internet: cuanta gente te lee?

Hoy en día vivimos como quien dice pegados a una pantalla, y da la impresión que estamos mejor comunicados que nunca, cualquiera puede hacerse un blog o un Twitter y empezar a decir lo que quiera al mundo entero... y para colmo gratis!

Pero hay un detalle importante que resulta menos obvio, y es que no se trata sólo de escribir y publicar, sino también de si esa información llega a las personas potencialmente interesadas en ella, así como el tiempo y la atención que estas personas son capaces de dedicar a leer y meditar sobre esa información.

Con un ejemplo, imaginemos un médico frustrado porque sus condiciones laborales se han deteriorado con los años, los medios materiales en su trabajo son cada vez más escasos e inadecuados, piensa que se podría hacer más con menos si se usara el sentido común, quizás disiente de algunos aspectos de los protocolos médicos oficiales, tal vez piensa que tendría sentido combinar algunas terapias alternativas con determinados tratamientos convencionales, puede que hasta opine que hay determinados alimentos procesados que habría que retirar de los supermercados por una cuestión de salud pública...

Vamos a llamar a nuestro médico imaginario "el Doctor Jiménez", podemos imaginarle como un hombre de unos 60 años con una basta experiencia en el campo de la medicina, pero que nació mucho antes de que se generalizase el uso de Internet, podría tener este aspecto:

El doctor Jiménez rompiéndose la cabeza para tener visibilidad en Internet

Entonces un buen día el Doctor Jiménez se levanta por la mañana y dice: "Ya está! voy a hacer un blog para exponer al mundo mis ideas y aglutinar gente en torno a ellas para cambiar el Sistema Sanitario a mejor... ahora con Internet eso tiene que ser fácil!".

En una situación así lo primero que uno se encuentra es que puede ser fácil publicar en Internet lo que sea, lleva bastante más tiempo del que parece al principio, y siempre hay obstáculos técnicos que lo hacen todo más difícil, pero es un hecho que antes o después cualquier persona con un nivel cultural medio puede tener algo publicado en Internet expresando sus ideas, propuestas y puntos de vista.

Ahora bien, llegar hasta ahí es sólo el primer paso, lo verdaderamente importante es cuanta gente y que tipo de gente va a ver su mensaje, no es lo mismo que lo lea el Ministro de Sanidad que un funcionario de correos, o que llegue a un millón de personas o sólo a 200, también es muy diferente si las personas a que llega, sean muchas o pocas, son en su mayoría médicos o simplemente gente buscando cualquier remedio casero en Internet para algún problema de salud trivial.

Es decir, como de visible puede llegar a ser una persona de a pie en Internet? puede llegar a tener 1000 lectores diarios? 10.000? un millón? de que depende que su visibilidad sea mayor o menor?

Y sobre todo: ¿cuanto tiempo/dinero le cuesta conseguir esa visibilidad?

La respuesta a estas preguntas es mucho más compleja de lo que parece al principio, pero hay varios puntos claves:

  • En Internet se encuentra principalmente lo que se busca, es decir, no es como el telediario o un periódico en papel, donde a menudo nos muestran informaciones que no esperábamos ver pero aún así les prestamos atención.

    Entonces, habrá mucha gente que podría estar interesada en el mensaje del Doctor Jiménez, pero nunca se les va a ocurrir buscarlo en Internet, la mayoría ni se imaginará que existe.

  • El proceso de buscar y encontrar información ocurre a una velocidad muy rápida, escribes "contraindicaciones del Ibuprofeno", das a un botón, en seguida aparece el prospecto en la pantalla, y ya, se acabó; esto lleva a que las posibilidades de captar la atención de los lectores sean realmente reducidas.

  • Y cuando alguien busca algo en Internet acude al Google, rara vez pasando de los 10 primeros resultados de su búsqueda, con lo cual aparecer entre esos 10 primeros resultados es fundamental.

  • La mayoría de la gente hoy en día está abrumada de problemas, cada vez más, lo cual lleva a que el tiempo y esfuerzo que pueden dedicar a escuchar a nuestro Doctor Jiménez se reduzca, muchas veces hasta prácticamente nada.

  • También por desgracia para entender el blog de nuestro médico hará falta tener cierto nivel cultural, unas nociones básicas de química, medicina, quizás economía... cosas de cultura general que antes se enseñaban en las escuelas más que ahora.

  • Entonces, en definitiva el Doctor Jiménez necesita aparecer en el Google cuando este es usado por personas con un nivel cultural relativamente alto, y que además tengan cierto nivel de recursos materiales disponibles para poder echarle una mano o unir esfuerzos por su causa.

    Claro que siempre es bueno que le lea gente normal, pero en la práctica es muy diferente si su mensaje llega a las pantallas de 200 directores de hospitales, o sólo a las pantallas de 200 jubilados que simplemente están buscando una solución a corto plazo para sus problemas de salud.

Ahora bien? qué puede hacer el valiente Doctor Jiménez para salir entre esos primeros resultados del Google para búsquedas del tipo "tratamientos oncológicos", "terapias alternativas", "gestión hospitalaria" o "alimentos saludables"?

Básicamente tiene 3 opciones: dedicar miles de horas a convertirse en un experto en posicionamiento en el Google, pagar miles de euros en publicidad del Google, o pagar miles de euros a una empresa experta en como funciona el Google.

Es decir, no tiene un camino fácil ni barato que seguir, y en la práctica lo que le va a ocurrir es lo mismo que a tantos otros millones de ciudadanos de a pie: después de unas semanas o meses haciendo un esfuerzo relativamente grande por publicar sus inquietudes en Internet, ven que prácticamente son invisibles y desisten de la idea.

Llegados a este punto es donde hay gente que comienza a hablar de una supuesta conspiración donde el Google daría visibilidad principalmente a los resultados que son afines a los intereses de las élites que gobiernan esta parte del Mundo...

...técnicamente no sería imposible, pero la realidad es que ni siquiera es necesario, por una razón muy simple, y es que al concentrar en 10 resultados un tema del que puede haber cientos de miles o millones de páginas en Internet, por una mera cuestión estadística lo más probable es que el Doctor Jiménez tenga poca o ninguna visibilidad; ¿porqué debería de aparecer él antes que todas las webs de farmacéuticas, hospitales y agencias de noticias que llevan décadas funcionando? acaso sería normal que el Google pusiera antes que todos ellos a un humilde médico que hace dos semanas comenzó a escribir un sencillo blog?

Entonces, nuestro amigo, que es un hombre de ciencia como yo, se da cuenta de que por una mera cuestión de números: demasiados miles de personas y empresas compitiendo por los 10 primeros resultados del Google, probablemente nunca consiga nada esperando por subir posiciones en el Google... se siente triste y desilusionado, frustrado por tanto tiempo y esfuerzo invertido para nada...

...pero entonces se le enciende una lucecita en la cabeza: "¿y las redes sociales?", como no había pensado en ellas hasta ahora! claro, nunca tuvo mucho tiempo para ellas porque es un médico con mucho trabajo... pero obviamente tiene un perfil en Facebook y puede intentar promocionar su blog a través de él.

Ahora bien, supongamos que tiene 600 amigos en Facebook, tal vez 100 de ellos incluso serán médicos como él, teniendo en cuenta que sólo una tercera parte de los perfiles de Facebook pertenecen a personas activas en esa red social y que la usan como medio de comunicación habitual, eso nos lleva a que de entre los conocidos de este médico puede haber 200 personas que se enteren que existe su blog, de las cuales quizás 34 sean médicos.

Ahora bien, de esa gente, cuantos tendrán tiempo para dedicar, digamos media hora, a leer ese blog y enterarse de su contenido? quizás una cuarta parte? es decir, 50 personas, de las cuales quizás 10 sean médicos.

Obviamente no todos van a estar de acuerdo con su contenido, digamos que la mitad lo encuentran interesante y la otra mitad se olvida del tema al minuto siguiente y no le reenvían el post a ningún otro amigo del Facebook.

Eso nos deja con 25 personas de las cuales 5 son médicos que llegaron a leer el blog de nuestro médico y podrían reenviar el post a sus conocidos, pero claro, no todos lo harán, una parte se sentirán incómodos pensando en el que dirán/pensarán los otros al ver que le dan publicidad a ese tipo de información, la gente hoy en día tiene mucho cuidado con lo que hace en las redes sociales... lo aconsejan hasta en el periódico... entonces finalmente de esos 600 amigos de nuestro médico al final tal vez halla 12 personas que reenvíen el post sobre su blog, de las cuales tal vez 2 sean médicos.

Es decir, que al de 3 días el tema del blog del Doctor Jiménez pasó al olvido en las redes sociales, y en la práctica si hubiera ido a hablar físicamente con las 12 personas que él juzgase más afines a sus ideas, llevando quizás algún tipo de material impreso para mostrarlas, pues probablemente hubiera tenido más repercusión que el usar las redes sociales, por la sencilla razón que hubiera tenido su atención sólo para él durante unos minutos o incluso varias horas, mientras que en las redes sociales cuando alguien dice algo eso aparece rodeado de mil cosas más que hacen que inevitablemente el supuesto receptor del mensaje no pueda prestar mucha atención a él, quizás incluso vaya andando por la calle, tal vez esté en el trabajo, en casa haciendo la cena, pendiente de otra persona en el chat...

Al final, incluso en el año 2017, para tratar con las personas que conocemos de temas más o menos relevantes, no hay nada como sentarse tranquilamente alrededor de una mesa, quizás tomando un vino con unas tapas, un té, un café con unos pastelitos... especialmente si la comida y la bebida es buena y la otra persona nos aprecia realmente, probablemente sea el momento más favorable para hacerla partícipe de nuestras inquietudes.

Pero bueno, volviendo a nuestro Doctor Jiménez, el caso es que al final se encuentra con que la historia de Internet es muy complicada para él y no le sirve para conseguir sus objetivos, eso si se ha parado a pensar en las cosas no tan obvias que he comentado anteriormente, y no prestó oídos a algún pequeño diablillo susurrándole al oído que el problema es que nadie le aprecia, que nadie se preocupa por la salud de la gente, que los otros médicos son peores personas que él, que sus amigos del Facebook le ignoran... con un poco de mala suerte podría llegar a convertirse en un viejo médico gruñón y amargado, todo por no entender como funciona Internet.

A fin de cuentas él estudió medicina, no ingeniería informática, y la palabra "seo" no tiene claro si es del verbo ser o del verbo saber, pero como quiera que sea, ni quiere ni puede dedicar su escaso tiempo libre a investigarlo, tampoco va a gastar sus humildes ahorros en pagar al Google por sacarle en sus anuncios, así que después de unos meses de sentirse frustrado e impotente por toda esta historia, sencillamente se olvida de su blog y su Facebook y vuelve a su trabajo precario intentando disfrutar de la vida como buenamente pueda en su escaso tiempo libre, a ser posible lejos de las pantallas.

Y así es como Internet está lleno de millones de blogs abandonados de gente que tenía muchas cosas valiosas e importantes que decir, pero no tenían ni los conocimientos técnicos, ni el tiempo, ni el dinero para aparecer en las primeras posiciones del Google para las búsquedas relevantes relacionadas con los temas de que hablaban, así que invariablemente desistieron de decir nada en un sitio donde casi nadie les escuchaba.

Al otro lado de ese muro invisible están las personas que buscan información de calidad en Internet, mientras nuestro médico se rompía la cabeza con su blog y sus redes sociales, cada día había millones de personas buscando información en Internet sobre temas de salud, enfermos oncológicos, personas interesadas en terapias alternativas, en comer sano para evitar enfermedades... y qué es lo que encontraban? principalmente páginas oficiales, la wikipedia, y algunas que simplemente pretenden sacar un provecho de las personas que las visitan, y precisamente por eso invierten tiempo y dinero en tener visibilidad en Internet, porque esperan rentabilizar esa inversión a corto plazo.

Por otro lado, durante muchos años siempre hubo algunas excepciones a esa situación generalizada, personas como yo, que por un azar de la vida tenemos un nivel de conocimientos informáticos bastante superior a la media, y al menos hasta hace pocos años podíamos conseguir tener cierta visibilidad en Internet sin gastar una fortuna en ello, simplemente porque llevamos trabajando en Internet toda la vida y sabemos de que va la historia... eso si, todo a cambio de pasar delante de la pantalla muchas más horas de las recomendables.

Así es como por ejemplo esta humilde página web tuvo más de 2 millones de lectores en 2015, y como gracias a ella conseguí durante más de 12 años tener una visibilidad bastante grande en Internet en todo lo relacionado con la Astrología China, el tarot y el vivir y viajar a bordo de un barco de vela, hasta el punto de poder ganarme la vida gracias a ello.

Pero hasta eso ha cambiado recientemente, el coste en tiempo y dinero necesario para tener visibilidad en Internet se ha disparado salvajemente desde el año 2015 hasta ahora, de tal forma que aún siendo un gurú del Google (que no lo soy), la conclusión básica es que ya no merece la pena invertir tiempo y dinero en posicionar en el Google una web como esta, porque el coste de ello sobrepasa ampliamente el beneficio potencial que se puede obtener, y muchas veces es simplemente imposible porque no tienes los recursos necesarios para ello.

La cuestión es si todo este estado de cosas es pura causalidad o responde a un plan diseñado de antemano, yo sinceramente me inclino por la segunda posibilidad, al fin y al cabo el buscador del Google funciona con inteligencia artificial, lo que equivale a decir que técnicamente es perfectamente posible conseguir que haga de manera muy detallada lo que quien sea que mande ahí decida; al fin y al cabo no deja de ser una cuestión de gran valor estratégico el tener la capacidad de decidir que es lo que van a encontrar en Internet miles de millones de personas todos los días.

Luego también, al margen de suposiciones y sospechas más o menos razonables, lo cierto es que simplemente el estar rodeados constantemente de un caudal de información abrumador, y a menudo de dudosa calidad, hace que no podamos prestar mucha atención a nada concreto, eso sumado a que casi todos andamos justos de tiempo, de dinero, y pendientes de mil cosas todos los días, lleva a que en la práctica el océano de información que hay en Internet no sea tan aprovechable para la mayoría de la gente como podría parecer en un principio, es como tener una inmensa biblioteca donde los libros están algo desordenados, y para colmo no tenemos casi tiempo de leerlos.

Irónicamente, es probable que nuestro Doctor Jiménez hubiera tenido más éxito en su misión hace 50 años, incluso en la España de Franco, donde había menos libertad y más censura que en la España actual, pero al haber un desarrollo tecnológico mucho menor en la práctica las personas inquietas tenían más posibilidades de juntarse con personas afines y hacer cosas en común; e incluso el hecho de que la censura oficial les atacase o hasta terminasen en la cárcel, eran hechos que indirectamente aumentaban su visibilidad de forma notable, muy a pesar de las élites del país, que por otro lado se sabía quienes eran, donde estaban y no siempre hacían lo que querían los estadounidenses.

Ahora en cambio tengo la impresión de que los avances tecnológicos de los últimos años básicamente lo que han hecho ha sido concentrar más poder que nunca en menos manos que nunca, y probablemente la mayor parte de los nietos de las élites del pasado todavía no se han dado cuenta de ello, al fin y al cabo ni siquiera en los colegios privados se enseñan este tipo de cosas que yo sepa.

Autor: Ignacio Vidal (Nacho) - Volver al inicio - Derechos de copia - Contacto