Comprar un barco: Comprar un barco para vivir en él

Muchas personas que leen mi historia de como dejé un trabajo y un piso en tierra para vivir, trabajar y viajar con un barco por el mundo (siendo más bien pobre) me escriben para pedirme consejos sobre como hacer lo mismo. Así pues, en las siguientes páginas espero contestar a las dudas que me plantean con mayor frecuencia en relación con comprar un barco con la idea de vivir en él, y de alguna forma hacer más fácil el camino para quienes quieren hacer lo mismo que yo.

A diferencia de lo que mucha gente cree, lo más importante para conseguir vivir en un barco con éxito, no es ni ser rico, ni saber mucho de navegación, sino simplemente tener las ideas claras y la información necesaria para saber hacer las cosas bien y no meter la pata ni dejar que te engañen, para esto hay que aprender a distinguir lo bueno de lo malo como esta chica de la foto ;-)

Elenita haciendo un peritaje en un Halmatic 30 para el desguace

Parece una tontería pero no lo es, mucha gente que piensa en vivir en un barco adopta una actitud medio mística, o simplemente no tienen ni la más remota idea de lo que ello implica, se imaginan cosas románticas, o quizás piensan que así van a tener más cosas que decir en el Facebook...

Vivir en un barco es algo que mucha gente lleva haciendo desde mediados del siglo XX, y a poco que se analice desde un punto de vista racional y pragmático se ve que implica bastantes gastos, trabajo y complicaciones, vamos, que los inconvenientes están asegurados.

A cambio es algo que puede tener muchas ventajas, algunas de ellas son las siguientes:

  • Puedes tener tu vivienda propia siendo joven y sin haber tenido que pagar una hipoteca (mi barco me costó sólo los ahorros de trabajar 3 años en Madrid.
  • Puedes viajar por el mundo conociendo realmente los sitios a los que llegas, por ejemplo, yo llevo disfrutando de Madeira ya medio año (diciembre 2011), mientras que mucha gente trabaja todo el año y ni siquiera pueden venir 2 semanas aquí de vacaciones.
  • Conoces mucha gente nueva, lo cual siempre acaba abriéndote puertas.
  • Aprendes idiomas sin tener que pagar por ello.
  • Si tienes algún problema donde estás, sólo tienes que soltar unas amarras e ir a otro lado: la vida nómada, algo cada vez más práctico en los tiempos que vivimos.
  • Al cabo de unos años acabas aprendiendo un oficio, y podrías optar a trabajar transportando yates, haciendo mantenimiento, reparaciones, colaborando con revistas del sector...
  • Ganas mucho en salud, está comprobado empiricamente, tal vez sea por el aire del Mar, por estar fisicamente más activo o por vivir más tranquilo, el caso es que la gente que vivió en barcos toda la vida llegaron a ancianos con muy buena salud.

Así pues, si realmente te planteas en serio el vivir en un barco, mi consejo es que lo veas como un negocio material, donde simplemente se trata de minimizar los inconvenientes y maximizar los beneficios, de tal forma que el balance sea positivo.

Y en este negocio la decisión más importante y donde más desastroso puede ser el meter la pata es en la elección y la compra del barco: un barco se compra rápido, pero puedes tardar años en venderlo de nuevo, y cada mes que pasa genera unos gastos de cientos de euros (como poco), de tal forma que si compras un barco que no te sirve habrás cambiado tu dinero por un montón de problemas!

Para que esto no ocurra, sólo necesitas usar tu inteligencia y tener la información adecuada, lo primero depende de tí, y para lo segundo voy a intentar exponer en las siguientes páginas las conclusiones más fundamentales a las que he llegado después de 4 años viviendo en mi barco y de haber conocido a muchas personas haciendo lo mismo.

Ignacio Vidal, el autor de esta web

Nacho (el autor de esta web)

En otros tiempos técnico de sistemas Unix, en 2004 decidí intentar vivir mi vida de una forma más coherente conmigo mismo, y así fue como surgió esta web, en la que escribo desde entonces cuando mis circunstancias me lo permiten.

Nací en España hace ya 40 años, y después de andar viendo mundo a bordo de un pequeño barco durante 10 años, finalmente decidí establecerme en la isla de Santa María (Portugal), un oasis de paz, tranquilidad y belleza en este planeta cada vez más atribulado en el que vivimos.

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