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La historia de esta web desde su peculiar comienzo en 2004

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Cabo Verde - Azores: Travesía a vela desde Cabo Verde a Azores en solitario

Las últimas semanas habían estado marcadas por los preparativos del viaje, la lista de cosas que hacer y/o comprar antes de zarpar ya tenía casi todas las cosas tachadas, y a mediados de abril sólo quedaba la parte más importante, que el Viento y el Mar dieran su consentimiento para iniciar un viaje que ya se sabía de antemano que no sería tan sencillo como los otros.

Lo que ocurre es que los vientos en Cabo Verde soplan casi siempre del Nordeste, con lo cual es bastante fácil ir hacía el Oeste y el Sur (el continente Americano), pero difícil intentar subir hacia el Norte (Europa), hay que saber elegir el momento adecuado, si es que se puede!

En este caso fue fácil, después de varios meses con vientos del Norte bastante fuertes, a mediados de abril el mar empezó a quedar tranquilo y el viento parecía no querer perturbar el inicio de la tímida primavera en la isla Brava, por primera vez había un parte meteorológico de vientos suaves del Este-Nordeste para al menos los próximos 4 días, e incluso parecía bastante claro que antes o después habría una baja presión que traería viento del Sur, ideal para ir hacia el Norte.

Así pues, el 19 de abril de 2013 a las 17:30 levanté el ancla de Xebec y poco a poco fui dejando atrás la isla Brava y Cabo Verde, según nos íbamos alejando la mágica isla iba haciéndose cada vez más pequeña, como de costumbre el cielo estaba despejado, pero encima de la isla había una misteriosa nube que la protegía del Sol y conservaba de alguna forma su humedad, desde la distancia hacía un efecto muy llamativo.

Mientras nos alejábamos y empezaba a atardecer, iba sentado en la bañera del barco (la parte de popa de la cubierta) mirando hacia atrás, viendo como la isla iba poco a poco hundiéndose en el horizonte, al mismo tiempo por mi cabeza pasaban muchas cosas, por un lado cierta inquietud sabiendo que me quedaban con suerte al menos 20 días de estar encerrado en este diminuto barco de 8 metros, por otro lado me acordaba de las despedidas de los últimos días, en la isla Brava ya me conocía todo el mundo, y cuando finalmente dije que me iba toda la gente vino a desearme buen viaje y a asegurarme de que no tenían ninguna duda de que Dios me acompañaría y todo saldría bien.

Fue una despedida bonita, la más cálida y más larga de estos 5 años de aventuras por los mares, realmente marché con la certeza de dejar atrás un sitio bueno lleno de buena gente.

También sabía que dejaba atrás una etapa importante de mi vida, por primera vez desde que compré el barco ponía rumbo Norte en vez de rumbo Sur, y en el horizonte iba perfilándose una nueva vida en tierra firme que tal vez fuese el punto y final a todos estos años de andar de un sitio a otro sin un objetivo claro.

La primera noche fue buena, el viento era flojo pero constante y de una dirección adecuada, el Mar estaba muy tranquilo, y Xebec avanzaba suave e imperceptiblemente, casi como si fuese una alfombra voladora, íbamos despacio, a algo menos de 3 nudos (1 nudo = 1.9 km/h), pero no me hacía ningún problema por ello, lo importante era avanzar aunque fuese despacio, y si a cambio de ir lento podía ir cómodo pues no me parecía un mal negocio.

Este vídeo es del segundo día de travesía:

Durante las primeras dos semanas había Luna la mayor parte de la noche, y esto lo hacía todo mucho más fácil y agradable, es bonito navegar a la luz de la Luna, da la impresión de estar atravesando un mundo fantasmagórico donde no es ni de día ni de noche, y los peces y los delfines brillan en el agua con una luz verde muy bonita.

Poco a poco los días fueron pasando, el viento iba siendo cada vez más débil y más variable, el segundo día hubo unas pocas horas donde no hubo nada de viento y tuve que ir a motor, la primera calma desde hacía más de dos años, al principio no me preocupó mucho, no pensaba que pudiera haber muchas calmas, en teoría en esta zona del Atlántico hay una media de 8 horas de calma al mes...

En este otro vídeo se aprecia uno de los primeros amaneceres sin viento, es una sensación muy especial:

El caso es que durante los siguientes días los periodos de viento muy flojo del Norte irían alternándose con horas de calmas totales, y el resultado de todo ello era que iba haciendo una media mediocre de unas 55 millas diarias (1 milla = 1.892 km), muy poco comparado con las 100 o 120 millas que estaba acostumbrado a hacer en las otras travesías que había hecho hasta el momento.

Cuando llevaba cerca de una semana avanzando a este ritmo me empezó a preocupar que tardase en llegar más de los 20 ó 30 días que había dicho a la gente, realmente lo único que me preocupaba de la lentitud era preocupar a mi madre, a Sara, a Elena y a tanta otra gente que sabía estarían esperando que les llamase o escribiese para decir que había llegado bien.

Por primera vez desde que compré el barco usé el spinnaker... hice en total algo más de 20 horas con él, aquí se ve como iba:

Pero bueno, como quiera que fuese nada podía hacer contra ello, una de las cosas características del navegar es que es muy fácil darse cuenta de lo poco que somos las personas, estás ahí solo en medio del Mar y si no hay viento el barco no se mueve, salvo con gasoil, pero claro, el gasoil no dura para siempre, y los motores se averían... después si el viento sopla demasiado flojo o demasiado fuerte, o en la dirección hacia donde quieres ir... nada puedes hacer, sólo intentar adaptarte malamente a cambio de mucho trabajo y cansancio, porque el Viento y el Mar, nunca se cansan y siempre hacen lo que quieren sin depender de nadie, pero si se ponen en tu contra tú te vas agotando poco a poco y de nada sirve intentar hacerles cambiar de opinión, siempre hacen lo que quieren, ellos son poderosos y tú no eres nada...

En este vídeo avanzo hacia Azores rumbo Norte, por increible que parezca tuve bastante viento Sur a lo largo del viaje:

Así son las cosas en el Mar y en la Naturaleza en general, a veces la tecnología puede dar la impresión de que somos nosotros los poderosos y los que tenemos la sartén por el mango, pero es sólo un espejismo, y quienes se dejan engañar por él acaban dándose un buen batacazo antes o después.

Cada navegante hace sus apuestas según sus posibilidades y sus conocimientos, unos apuestan por gastar 50000 euros en aparatos electrónicos, otros invierten en un buen motor y varios miles de litros de gasóleo, algunos en un buen barco y muchas velas nuevas... en mi caso con mis humildes recursos aposté por tener el barco muy bien mantenido aunque sea simple y poco sofisticado, y además de eso llevar toda el agua y la comida que pueda, para algo más de 3 meses.

Gasóleo sólo llevo para 100 horas de motor, y todavía en este viaje terminé de gastar el gasóleo que compré en Vigo en el año 2010, por eso empecé a preocuparme cuando veía que poco a poco, calma tras calma, iban vaciándose todas y cada una de las garrafas de gasóleo que llevaba.

En realidad no es mucho problema el tener que esperar con el barco parado en una calma a que llegue el viento, lo que ocurre es que psicológicamente genera mucha tensión, porque aunque las mayorías de las calmas duran sólo unas horas, cuando estás ahí parado en medio del Mar tienes la sensación de que cada minuto es una eternidad, y que tal vez esta vez la calma dure días, a fin y al cabo, no es imposible que una calma dure días, ya se sabe que el viento hace lo que quiere...

Después de dos semanas dando motor en las calmas calculo que me queda gasóleo para unas 36 horas, y decido empezar a racionarlo, sobre todo con la idea de dejar al menos 24 horas de gasóleo para los últimos días en caso de que los necesite para el empujón final para llegar a Azores, no me gustaría pasarme días enteros delante de una isla esperando por el viento porque gasté todo el gasóleo que tenía en las calmas.

Así pues, tuve que esperar algunas horas durante las calmas mientras el viento se decidía a aparecer, pero en realidad ni fue tan malo ni fueron muchas horas, una vez que te haces a la idea de que el barco sólo se mueve con el viento es algo natural el esperar a que llegue el viento, es curiosa la capacidad de adaptación que tenemos las personas! XD

Como puede uno imaginarse, un viaje de tantos días da para pensar mucho, de alguna forma no deja de ser una especie de retiro espiritual en medio del Mar, aunque desde luego mi objetivo al navegar nunca ha sido este!

Poco a poco van pasando los días, y aunque despacio voy haciendo Norte que es de lo que se trata, en realidad estoy contento con como están yendo las cosas, a pesar de los vientos flojos y las calmas he conseguido avanzar con relativa constacia, mucha comodidad, y aunque a este ritmo tarde 30 días lo importante es conseguir llegar sano y salvo... hubiera sido mucho peor si hubiera tenido vientos fuertes del Norte y no hubiera podido avanzar casi nada.

Después de las dos primeras semanas el viento empezó a ponerse contento, empezó soplando un Sureste casi imperceptible, pero poco a poco fue subiendo y rolando al Suroeste, aumentando de fuerza constantemente... ese era el famoso viento del Sur que en mis cálculos esperaba encontrar a medio camino.

Asi pues, durante unos días volví a hacer medias de 100 millas diarias rumbo Norte, un auténtico regalo de los dioses en esa zona del Atlántico, hubo un día en que iba navegando a 6 nudos de media sólo con la mayor con 2 rizos, y faltó muy poco para poner por primera vez el tercer rizo.

En unos pocos días llego de repente a 30 grados de latitud Norte, ya sólo quedan 400 millas para la isla de Santa María, y si el viento sigue así podría estar entrando en puerto en cuestión de 4 días, tardando sólo veinte y pocos días en hacer todo el viaje, y sin necesidad de que la gente se haya preocupado demasiado por mi... ^_^

Entonces, paró el viento, y volví a hacer medias mediocres de 50 millas diarias :-P

Por otro lado, lo de ir hacia el Norte se iba notando claramente en la temperatura, cada día hacía un poco más de frío, durante los 10 primeros días no necesitaba ropa, ni de día ni de noche, después con una camiseta de manga corta ya valía, más adelante habría que añadir un pantalón corto... y ya cuando pasé de 30 grados de latitud Norte tuve que sacar la ropa de invierno.

Aún así lo más incómodo todavía estaba por llegar, después de un par de días con viento bueno del Este, el 11 de mayo el viento empezó a aumentar de forma preocupante y a rolar al Norte, hasta el punto que tuve que elegir entre avanzar como una centella rumbo Oeste o quedarme parado a la capa esperando que el tiempo mejorase, evidentemente como no tenía intención de ir hasta Miami elejí la segunda opción...

El problema es que durante 4 días largos el viento no bajó de fuerza 8 (unos 40 nudos de viento con ráfagas bastante más fuertes), al parecer fue debido a un anticiclón de las Azores extremadamente intenso, con una presión máxima de 1040 mb en su centro... durante dos días tuve que poner incluso un ancla de capa para que el barco quedase adecuadamente posicionado en relación con las olas.

A lo largo del viaje iba recibiendo faxes meteorológicos a través de la onda corta, en este vídeo se aprecia como funciona el invento:

Durante esos días incluso retrocedí unas 30 millas, y cuando el viento amainó lo suficiente para poder navegar tuve que renunciar a intentar llegar a la isla de Santa María o Terceira, y poner rumbo hacia la isla de las Flores, ya que la previsión meteorológica era claramente de viento del Nordeste para muuuchos días.

Así pues, después de 5 años navegando acabe conociendo el mal tiempo, era de esperar, estando tantos días en el Mar antes o después te tiene que tocar, y bueno, realmente estando bien preparado a nivel material y sabiendo lo que hay que hacer no es tan terrible, la verdad es que algo de miedo si tuve oyendo silvar el viento en las jarcias y viendo como el barco subía y bajaba por olas de cerca de 6 metros, pero realmente al estar a la capa me sentía seguro, las olas rompían más allá de la proa y la popa de Xebec, pero ninguna le llegó a atizar con fuerza al barco, de vez en cuando alguna de resfilón, pero poca cosa.

Este vídeo no es de cuando las cosas estaban realmente feas, en esos momentos no me gusta sacar la cámara de fotos...

Ya después de eso el tiempo se estabilizó, el viento siguió del Nordeste pero cada vez era más flojo, y ciñendo día tras día conseguí llegar a la isla de las Flores.

Desde luego puedo decir que fue el viento quien decidió traerme hasta aquí, no hay más que ver el simpático semicírculo que fui haciendo los últimos días, yo iba siempre ciñendo todo lo más que podía rumbo Norte, y el viento cada día rolaba un poco al Este, y el último día incluso llegó a rolar al Sureste:

Tal vez haya algo importante esperándome aquí en la isla de las Flores, quien sabe...

El caso es que cuando me iba acercando un grupo de delfines vino a saludarme, sin duda una buena señal:

Cuando se cumplían exactamente 30 días desde que partí de Cabo Verde por fin divisé tierra firme, la isla de las Flores me pareció bellísima después de un mes viendo sólo Cielo y Mar!

Y está es la cara que tenía poco antes de entrar en puerto, después de 30 días largos de navegación... realmente estaba cansado, los primeros días después de llegar dormí más profundamente de lo que jamás había dormido en mi vida!!

En conjunto la experiencia fue positiva, pero el viaje me resultó bastante cansado, 30 días una persona sola en medio del Mar teniendo que estar alerta y atento a todo día y noche, y además cocinar, lavarse, intentar no cometer ningún error... en el fondo me parece demasiado, y confió en que no tenga que volver a hacer una travesía tan larga en mucho tiempo, en un principio de aquí al Canal de la Mancha (Falmouth) deberían de ser 2 semanas largas como mucho si consigo coger bien el anticiclón de las azores entre finales de junio y julio, a ver si hay suerte!

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Autor: Ignacio Vidal (Nacho) (el marinero, no el otro) - Volver al inicio - Derechos de copia - Contacto