Publicidad inteligente: quien paga manda

Es algo típico para mí que al explicarle a alguien como me gano la vida, las palabras "...y también publico anuncios de Google en mi web" suscitan más dudas que certezas, es fácil entender como se gana la vida un taxista, un profesor o un policía, pero en Internet las cosas que parecen simples muchas veces son las más complicadas.

Así es que cuando en 2017 decidí que no escribiría las predicciones para el año siguiente (2018), mucha gente me preguntó por los motivos de tal decisión, que en pocas palabras se resumen en que es una actividad que dejó de ser rentable debido a como ha cambiado Internet en los últimos años.

Básicamente hasta el año 2015 era posible para una persona sola hacer una web con contenido de calidad y tener una visibilidad relevante (cientos de miles o millones de lectores al año) que le permitiese ganar un dinero a través de la publicidad para cubrir sus gastos y poder seguir realizando ese trabajo, después el coste de la visibilidad se disparó, y el dinero pagado por la publicidad cayó como una piedra.

En la siguiente gráfica puede verse la evolución de los ingresos por publicidad de esta web desde mediados de 2013, la mayor parte corresponde a las predicciones según la astrología china, que se concentran entre diciembre y febrero cuando hay más personas buscando en el Google esa temática:

gráfica ingresos anuales kksense

Resulta obvio que se trata de una dinámica de pagos decrecientes, pero la cuestión es a cambio de que el Google me pagaba ese dinero, básicamente el dinero de la publicidad depende del número de veces que muestres los banners del Google y el número de clicks que haga la gente que los ve, es decir, que cuantas más personas pasan por tu página más dinero deberías de ganar en publicidad.

En el caso de mi web, la evolución del número de lectores en ese mismo periodo de tiempo queda reflejada en esta otra gráfica:

gráfica impresiones kksense

Una impresión equivale a un banner mostrado a un lector de la web, normalmente en esta web sólo hay un banner en cada página, con lo cual cada impresión equivale a una página vista más o menos.

Entonces, si se observan los dos gráficos anteriores con detenimiento, se ve que en 2015 a pesar de haber tenido muchos más lectores que en 2014, gané menos dinero en publicidad, puede no resultar obvio a primera vista, pero yo tengo un sistema que contabiliza y analiza todos esos datos de forma diaria, y ya a comienzos de 2015 detecté que había algo que no terminaba de cuadrar.

Esta situación se aprecia mejor con un índice llamado RPM, que indica el dinero que se gana por cada 1000 banners/páginas mostrados:

gráfica kksense ingresos por mil páginas

En pocas palabras, en 2014, se pagaba de media unos 0.70€ por mil páginas, al año siguiente (2015) cayó a unos 0.40€, y en los años sucesivos anduvo en torno a 0.30€.

Además en aquella época comenzaron a notarse anomalías, de tal forma que cuantas más páginas vistas tenías, menos te pagaban por cada click, con este otro gráfico que combina los dos anteriores se aprecia bien:

gráfica combinada rpm e impresiones KKsense

Como puede verse, en el primer pico, del año nuevo chino de 2014, el dinero pagado por cada mil páginas vistas (línea azul) cayó claramente según iban aumentando el número de lectores diarios entre octubre y marzo (línea roja), cuantas más visitas tenía menos me pagaban por cada visita.

Hasta aquí, podría intentar entenderse la anomalía con distintas explicaciones técnicas, no siempre hay que aplicar aquello del "piensa mal y acertarás" así de buenas a primeras.

Pero si miramos el siguiente pico, el del año nuevo chino de 2015, vemos que la web tuvo muchos más lectores en esa época que en el año anterior (línea roja), pero la caída del beneficio por cada 1000 páginas fue mucho más marcada (el área entre la línea roja y la azul), de tal manera que a pesar de haber conseguido aumentar notablemente el número de lectores (más de 2 millones en 2015), el dinero pagado por la respectiva publicidad fue sensiblemente inferior al del año 2014.

En otras palabras, que era algo así como si estás en una empresa donde cada mes trabajas más horas que el anterior, pero cada vez te pagan menos por hora, hasta llegar a unos niveles donde ya no merece la pena ir a trabajar; como lo resumía un amigo mío de la isla Terceira: "los estadounidenses te dan una salchicha y se quedan con tu cerdo".

Así fue como a comienzos de 2015 tomé la decisión de dejar de invertir tanto esfuerzo en crear contenido y programas para rentabilizarlos mediante la publicidad del Google, lo cual indirectamente llevó a dejar mi apartamento de la isla de las Flores y volver al barco, pero eso es otra historia para leer en otro momento.

Todavía durante ese año y el siguiente publiqué las predicciones para 2016 y 2017, pero al tener que hacerlas en mucho menos tiempo debido a la imposibilidad de rentabilizarlas, ya no fueron tan elaboradas como los anteriores, ni pude traducirlas a otros idiomas, ni tampoco pude hacer una versión mejorada del programa de predicciones personalizadas como me hubiera gustado.

En definitiva, que aunque seguí recibiendo críticas positivas por ellas, yo no estaba realmente satisfecho con el trabajo realizado, tenía la sensación de estar haciendo algo a medias y con menos calidad de la que me gustaría.

Además, a este problema de la caída del dinero pagado por la publicidad, se le sumó el del aumento del coste de la visibilidad en Internet, que básicamente hizo imposible pretender tener varios millones de lectores al cabo del año como en 2015, con lo cual si el número de lectores iba a bajar, y el dinero pagado por la publicidad también, pues no tenía sentido seguir invirtiendo cientos de horas en las predicciones para el año entrante.

Entonces, para hacer unas predicciones a medias y sin la calidad que pienso que tendrían que tener, preferí no hacer nada, es como un escritor que prefiere no escribir un libro antes que escribir un libro mediocre.

Ignacio Vidal, el autor de esta web

Nacho (el autor de esta web)

En otros tiempos técnico de sistemas Unix, en 2004 decidí intentar vivir mi vida de una forma más coherente conmigo mismo, y así fue como surgió esta web, en la que escribo desde entonces cuando mis circunstancias me lo permiten.

Nací en España hace ya 40 años, y después de andar viendo mundo a bordo de un pequeño barco durante 10 años, finalmente decidí establecerme en la isla de Santa María (Portugal), un oasis de paz, tranquilidad y belleza en este planeta cada vez más atribulado en el que vivimos.

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