Comprar un barco - Qué tipo de barco?

Lo más importante a la hora de comprar un barco es tener claro de antemano el tipo de barco que se necesita y los recursos con que contamos para conseguirlo, si se quiere el barco para vivir y viajar con él, es evidente que tiene que cumplir las siguientes características, por orden de prioridad:

  • Qué puedas vivir en él con comodidad.
  • Qué el barco navegue de una forma segura y confortable, con el menor trabajo posible.
  • Qué de los menos problemas y gastos posibles (a no ser que seas masoquista y/o millonario).

En cuanto a la comodidad, es normal pensar que un barco grande tiene que ser más cómodo para vivir en él que un barco pequeño, esto sería así si sólo tuvieses que vivir en él y no asumir todos los gastos, problemas y trabajos a mayores que da respecto a un barco pequeño.

Con un ejemplo: imaginemos 2 parejas que van a comprar un barco para vivir en él, ambas disponen de un presupuesto de 60000 euros y unos ingresos mensuales de 1500 euros (entre los dos), la pareja A decide comprar un barco de 12 metros que es un chollo por sólo 50000 euros, la pareja B se ha leido unos cuantos libros sobre el tema y se decide por un barco de 8 metros y 28000 euros; el mismo día se mudan a sus respectivos barcos en el mismo puerto, esto es lo que ocurre:

SituaciónPareja A en barco de 12 metrosPareja B en barco de 8 metros
Mudanza al barcoLlevan casi todas sus cosas a su nuevo hogar flotante y se instalan ahí como si fuera un pequeño apartamento.

Para celebrarlo compran algo especial en el supermercado, deciden no ir a un restaurante porque después de impuestos y papeleos apenas les quedan 3000 euros en el banco.

Llevan sólo lo esencial al barco y el resto de las cosas las venden, con lo cual pagan los impuestos y papeles del barco y todavía les queda algo para algún capricho.

Para celebrarlo, como tienen unos 30000 euros en el banco deciden irse a cenar en uno de los mejores restaurantes de la ciudad, luego de fiesta y después vuelven en taxi al barco.

Limpieza general (el anterior propietario era un cerdo)El sábado por la mañana se ponen a limpiar el barco por dentro, descubren que da mucho más trabajo que un piso y cada metro cuadrado cuenta, hay que frotar y frotar, la mitad de las veces en posiciones retorcidas.

El domingo por la tarde terminan, ambos exhaustos, van a una cafetería a merendar porque están cansados de estar todo el fin de semana en el barco y mañana tienen que ir a trabajar.

El sábado por la mañana se ponen a limpiar el barco por dentro, tardan más de lo que pensaban, acaban algo cansados y se les pasa la hora de comer.

Para compensar por la tarde van a un restaurante y el domingo lo dedican entero a ir de excursión al monte.

Llega el primer recibo del puertoEntre IVA, tasas portuarias, Marpol I, II, III y IV la broma son 500 euros al mes.

Bueno, "es como un alquiler, pero a cambio tenemos la libertad de vivir en el barco", dicen poco convencidos, y pasan la tarde viendo la televisión dentro del barco.

Son 150 euros con todo incluido, ¡qué barato! dicen eufóricos, estamos pagando menos de puerto que lo que pagábamos sólo por la electricidad, el agua y el Internet en nuestro anterior piso.

Hacen unos números y llegan a la conclusión de que van a ahorrar algo de dinero gracias a vivir en el barco, para celebrarlo se van a pasar la tarde al Corte Inglés.

Salen a navegar y tienen una avería seria en el motorNo se sienten seguros entrando a vela en el puerto ellos dos solos con esas 2 velas tan enormes.

Piden un remolque que les cobra 300 euros.

El mecánico les dice que el motor está en las últimas, pero que por 2000 euros les puede hacer un apaño para ir tirando, es eso o un motor nuevo que cuesta 27000 euros.

"Elijen" la opción barata, desde entonces navegan incómodos pensando que el motor puede fallar en cualquier momento

Consiguen llegar a vela hasta dentro del puerto porque al ser pequeño el barco se maneja más facilmente, una vez dentro la lancha del puerto les lleva a su plaza y no les cobra nada.

El mecánico dice que el motor está bastante cascado, y les hace una oferta de un motor Vetus nuevo por 14000 euros, con 2 baterias marinas nuevas y el cambio del tanque de gasoil de regalo.

Aceptan la oferta y desde entonces navegan más cómodos sabiendo que tienen un motor muy fiable.

Llega el momento de la varada anual para pintar el barco y cambiar los ánodos de zincTienen que usar la tarjeta de crédito para pagar los casi 1000 euros de grua y varadero.

Como andan muy justos usan la pintura más barata: 20 euros/litro, saben que en 6 meses estará todo el casco lleno de algas, pero no tienen otra opción.

Piden unos días de vacaciones en el trabajo y se dan una paliza monumental para dar 2 manos de pintura en ese casco que ahora les parece incomodamente grande. Además descubren lo incómodo que es vivir en el barco fuera del agua.

Los casi 600 euros de grua y varadero les parece caro, pero les hacen un descuento por pagar en metálico y por adelantado y no se hacen mayor problema.

Hacen números y llegan a la conclusión de que es más rentable comprar una pintura buena que sólo hace falta repintar cada 7 años, así pues gastan 800 euros en pintura y pagan otros 300 euros a un profesional para que de las 7 capas requeridas.

Para estar cómodos mientras el barco está fuera del agua deciden tomarse unos días de vacaciones e irse a un hotel en el otro extremo del país.

Un mes después las dos parejas coinciden en la cola del supermercadoMiran a la otra pareja y se sorprenden de que gasten casi 100 euros en una compra donde casi todo es de lo mejorcito que hay en el supermercado.

Ellos hace meses que ahorran en comida y sólo compran lo más barato del supermercado. No pueden evitar sentirse incómodos por este motivo.

Miran a sus vecinos de pantalán con cara de lástima y se alegran de poder comprar comodamente cualquier cosa que les apetezca del supermercado.

De hecho ahora que lo piensan, desde que empezaron a vivir en el barco dejaron de mirar los precios de la comida en el supermercado

Llega la hora de pagar el seguroComo tienen todos sus ahorros invertidos en el barco deciden hacer un sobreesfuerzo económico y pagar los casi 700 euros de un seguro a todo riesgo.Como gastaron menos de la mitad de sus ahorros en el barco sienten que podrían asumir su perdida si tuviesen mala suerte.

Así pues se sienten cómodos pagando sólo 60 euros por un seguro a terceros.

Hay que llenar el tanque de gasoilNo pueden pagar los más de 1000 euros que costaría llenar su tanque de 800 litros de gasoil, lo cual les daría una autonomía de 700 millas.

Echan sólo 70 litros y dicen que van a intentar navegar sólo a vela...

Llenan su tanque de gasoil con algo más de 100 euros, y calculan que con eso tienen para hacer más de 500 millas a motor.

Se sienten cómodos sabiendo que pueden usar todo lo que quieran su motor porque consume tan poco que pagar el combustible nunca va a ser un problema.

Se rompe la vela mayorSólo para quitarla y extenderla en el suelo ya las pasan canutas debido a su tamaño.

Ven que el roto es demasiado grande para coserlo a mano, les dan un presupuesto de 500 euros por repararla y de casi 3000 por una vela nueva.

Vuelven a poner la vela mayor sobre la botavara sin reparar y deciden navegar sólo con el génova, pero se sienten muy incómodos por este motivo, y cada vez salen menos a navegar

Entre los dos en una mañana quitan la vela, la reparan y la vuelven a poner en su sitio, se sienten cómodos de ver que han sabido resolver el problema ellos mismos.

De todas formas, como la vela estaba un poco vieja deciden comprar una vela mayor nueva que les cuesta 1500 euros, y ahora tienen una mayor nueva y otra a medio uso por si se les rompe la nueva en medio del mar.

Gracias a saber que tienen velas de repuesto navegan con mucha más tranquilidad y comodidad.

Un año despuésEstán desanimados y al borde del divorcio.

Tienen el barco en peor estado que cuando lo compraron porque no son capaces de asumir el trabajo y el coste de su mantenimiento.

Les parece que desde que viven en el barco trabajan mucho más, tienen menos dinero y disfrutan muy poco de la vida.

La idea de viajar con su hogar flotante por el mundo cada vez les parece más lejana e irrealizable.

Están muy incómodos y deciden poner el barco en venta.

Poco a poco han ido haciéndose con el barco, ya se sienten seguros manejándolo, y tienen planeado zarpar pronto rumbo a los mares del Sur.

En este último año invirtieron mucho dinero en equipamiento para el barco, de tal forma que es la envidía del pantalán y podrían venderlo por bastante más dinero de lo que les costó.

Se sienten cómodos, se acostumbraron mejor de lo que pensaban a vivir en un espacio pequeño, y han comprobado que vale más vivir de una forma simple en poco espacio pero a cambio tener tiempo para disfrutar de la vida y unos buenos ahorros en el banco.

Cuatro años después...Después de tener 2 años a la venta su barco consiguieron venderlo por poco más de 20000 euros. Una suerte, ya que necesitaba un motor y velas nuevas...

Teniendo en cuenta todo lo que gastaron en puerto y otras cosas, todo para nada... calculan que han perdido del orden de 50000 euros.

Tuvieron que volver a vivir de alquiler, esta vez en un piso peor y más barato, y les ha quedado una sensación incómoda que les durará mucho tiempo.

De vez en cuando mandan una postal a la Pareja A.

En la última acababan de llegar al Océano Pacífico y tenían planeado llegar a Nueva Zelanda al año siguiente, dicen que podrían seguir viviendo y viajando en su barco de 8 metros el resto de su vida porque realmente se sienten cómodos haciéndolo como lo hacen.

En resumen, que la comodidad no se mide en los metros cuadrados de que dispongas dentro del barco, sino en función del tiempo y el dinero que tengas para disfrutar de la vida en general, y cuanto más pequeño sea el barco, más tiempo y dinero te quedará para hacer otras cosas que no sean trabajar para el barco.

Esto que digo no se me ocurrió de repente, sencillamente antes de comprar mi barco de 8 metros leí un montón de libros sobre el tema, y llegué a la conclusión que era así, pura lógica, sentido común y matemáticas.

Es decir, que el tamaño ideal de barco es el mínimo posible con que te sientas cómodo viviendo y navegando en él.

Otro mito muy común es pensar que un barco grande es más seguro que uno pequeño... sencillamente no depende del tamaño, sino del diseño, la calidad de construcción, el estado de mantenimiento y la pericia de las personas que lo gobiernen; ahí está el ejemplo de los Pardey, que dieron primero la vuelta al mundo en un velero de 7 metros sin motor, y después repitieron en otro de 9 metros también sin motor...

En cuanto a lo de que el barco navegue bien, las opiniones son más diversas, y es algo que no es tan evidente ni matemático como el tema del tamaño adecuado, en general los autores que yo leí todos coinciden en recomendar un barco de quilla corrida con timón fueraborda, es decir, algo como Xebec:

Vista de perfil del Halcyon 27

Después de varios miles de millas navegadas en él puedo decir que el diseño es muy bueno, navega bien tanto con poco viento como con mucho, se puede varar con la marea facilmente, reparar el timón sin sacar el barco del agua...

De todas formas, si bien pienso que es algo deseable el tener un barco de quilla corrida para navegar por el mundo, tampoco pienso que sea imprescindible, hay miles de barcos de orza que han dado la vuelta al mundo, y otros aspectos como el diseño concreto en si o la calidad de construcción pueden ser muy decisivos (vale más un barco de orza bien construido y mantenido que no uno de quilla corrida que es una chapuza o está para el desguace).

Por último, lo de que el barco de el menor número de problemas y gastos posible es algo vital, ya que estos es muy fácil que acaben desbordándote, tanto a nivel de tiempo como de dinero, este es un tema muy complejo y largo de tratar, pero en resumen, cuanto más nuevo, más pequeño y mejor mantenido sea un barco, menos probable es que de problemas y gastos.

Ignacio Vidal, el autor de esta web

Nacho (el autor de esta web)

En otros tiempos técnico de sistemas Unix, en 2004 decidí intentar vivir mi vida de una forma más coherente conmigo mismo, y así fue como surgió esta web, en la que escribo desde entonces cuando mis circunstancias me lo permiten.

Nací en España hace ya 39 años, y después de andar viendo mundo a bordo de un pequeño barco durante 10 años, finalmente decidí establecerme en la isla de Santa María (Portugal), un oasis de paz, tranquilidad y belleza en este planeta cada vez más atribulado en el que vivimos.

Puedes ver mi perfil completo aquí, o subscribirte a mi boletín aquí.

Algunos derechos reservados | Contacto

Las Cartas de la Vida © 2004-2018