Vivencias desde la Costa da Morte

Escrito el 1/Julio/2010 por

Poco a poco voy siguiendo viaje hacia el Sur, escribo estas líneas desde Camariñas, en el corazón de la llamada Costa da Morte, hay quien dice que se llama así por los muchos naufragios (y consecuentes muertes) que ha habido por aquí a lo largo de la historia, otros dicen que el nombre viene de muy antiguo, porque era un lugar de peregrinaje del mundo celta, una especie de zona sagrada, donde entre otras cosas se enterraba a mucha gente haciendo una especie de túmulos funerarios con unas piedras muy grandes.

Como quiera que sea, las dos explicaciones tienen una base empírica contundente, los enterramientos precristianos están ahí y se cuentan por cientos o miles, y la costa es peligrosa y ha conocido muchas tragedias a lo largo de la historia.

De los peligros, alguno vi pasar cerca hace poco, cuando al entrar en la bonita y bien protegida Ría de Camariñas iba siguiendo meticulosamente la carta naútica (el mapa donde dice, entre otras cosas, donde están las rocas con las que te puedes chocar y hundir el barco), llegué al mejor sitio donde echar el ancla de la ría y ahí me quedé, sin mayores contratiempos.

Hasta que al día siguiente, con la marea baja veo que allí por donde la carta dice que no hay rocas y por donde yo pasé, resulta que si hay rocas, de las que sólo quedan un poco al descubierto con la bajamar, pero que a media marea te puedes dar con ellas...

En la foto casi no se aprecian, las verdaderamente peligrosas son las de la izquierda:

Aventuras veraniegas en Galicia

Tuve suerte (una vez más), y la marea estaba terminando de subir, con lo cual pasé por encima de ellas y todavía me sobró más de un metro de calado... pero si llego a pasar a media marea hubiera tenido un problema bien gordo, sólo de pensarlo se me encoge el estómago.

Por lo demás, navegando con buen tiempo y habiendo estudiado bien las cartas, el derrotero, las mareas, el parte meteorológico, y teniendo un poco de suerte no tiene porque pasar nada malo, y es una costa muy bonita e impresionante, eso si, en un temporal de invierno no quiero ni imaginarme el infierno en que puede convertirse.

En cuanto al último mes, pasé la mayor parte del tiempo en Cedeira, por una parte atendiendo consultas, y por otra parte pintando la obra viva del barco (lo que va dentro del agua), para lo cual me tomé una semanita de vacaciones (lo pongo en itálica porque fueron unas vacaciones de mucho trabajar y poco descansar), este año en vez de sacar el barco del agua con una grúa lo apollé en un muro, de tal forma que al bajar la marea quedaba al descubierto y podía pintarlo.

Tiene sus ventajas e invonvenientes en relación con lo de la grúa, por una parte es más seguro para el barco (hay muchos más accidentes en varaderos que en el mar), no necesito buscar un sitio alternativo para dormir mientras el barco está en seco, el entorno es mucho más agradable que el típico varadero, y lo mejor de todo, como sólo hay entre 6 y 8 horas de tiempo para trabajar entre una marea y otra pues no puedes darte las palizas de 16 horas que te das en el varadero de cemento.

Además, este año tuve la suerte de que mi mejor amiga, Elena, vino desde Gijón para ayudarme a pintar el barco, con lo cual lo hicimos todo en la mitad de tiempo que me hubiera llevado a mi, o puede que incluso menos.

Y no sólo eso, sino que además vino con un buen cargamento de cosas ricas de comer, el bizcocho de manzana que hizo el día antes de venir estaba exquisito ^_^

Aventuras veraniegas en Galicia

Trabajamos muy duro... en esta foto ya estábamos dando los últimos toques, Elena decía que tenía algo de frío y se puso una chaqueta...

Aventuras veraniegas en Galicia

Yo para variar tenía calor XDDD, es que lo de la Mar curte mucho, al final acabas por no sentir ni el frío, ni el hambre... XDD

Aventuras veraniegas en Galicia

El caso es que cuando me quise dar cuenta ya llevaba un mes en Cedeira, mientras que según mi plan original debería estar ya saliendo de Lisboa rumbo a Madeira, ya lo dice el dicho: Las personas hacen planes y Dios se rie.

De hecho tuvimos que esperar casi una semana para poder pintar el barco, ya que coincidió que en vez del típico tiempo de verano hizo el típico tiempo de invierno, con mini-gota-fría incluida, todos esos días hubo inundaciones en Galicia y Asturias, incluso con unos cuantos muertos... en Cedeira había ratos que casi no veíamos la costa:

Aventuras veraniegas en Galicia

Hubo un momento en que empezó a llover con tal fuerza que nos pusimos a recoger agua, en menos de una hora llenamos el cubo ese que se ve en la foto, y a lo largo del día todos los tanques de agua del barco:

Aventuras veraniegas en Galicia

Al día siguiente nos enteraríamos que mientras nosotros recogíamos agua en muchos sitios los coches estaban flotando por el río en dirección al Mar o_O (una ventaja más de vivir en un barco, por mucho que llueva no se te inunda el garaje).

Después de Cedeira fui a Mera, un pueblín que hay en frente de A Coruña, y si en todas las demás etapas no había tenido nada de viento, en esta tuve todo el viento que me falto entonces y otro poco más, hice la mejor media que recuerdo, 5 nudos y medio durante 6 horas, y eso con casi la mitad de la mayor y del génova.

Cuando pasé por delante de El Ferrol me crucé con un submarino, casi me lo trago, porque visto desde mi barco parecía un barco grande que estuviera lejos, pero en realidad es una torre chiquitina que asoma del agua y que la tienes a menos de 200 metros.

Aventuras veraniegas en Galicia

Y en esta foto estoy recien fondeado en Mera, es un sitio bonito y pintoresco, pero como tenía intención de seguir viaje al día siguiente me di una ducha, cené y me fui a dormir, no llegué a bajar a tierra.

Aventuras veraniegas en Galicia

Para ir de Mera a Corme daban practicamente el mismo parte que de Cedeira a Mera, y no tuve nada que ver un día con el otro, en esta otra etapa no hubo practicamente nada de viento, y hacía tanto calor que tuve que poner el toldo en la bañera porque si no veía que acababa cocinado.

Casi no se distingue, pero ahí estaba saliendo de la Ría de la Coruña, dejande la Torre de Hércules por babor, según dice el derrotero es el faro más antiguo que sigue en funcionamiento:

Aventuras veraniegas en Galicia

Lo de los partes meteorológicos veo que es algo cada vez menos fiable, si dan malo malísimo no va a estar bueno, pero si dan bueno o no demasiado malo puede ocurrir de todo; al final esto se traduce en que hay que estar preparado para todo... a ser posible conviene llevar hasta un paracaidas XDDD

En Corme estuve una semana, es el sitio más pequeño donde he estado con el barco, nada más echar el ancla bajé a tierra todo contento con la idea de darme una buena ducha en las duchas de la playa y después ir a comprar un buen helado... así es como se ve el pueblo según se llega del Mar:

Aventuras veraniegas en Galicia

Pues resulta que ni duchas en la playa (tuvo que ser en el barco después), ni helado, ni casi nada de nada, lo que si tenían era preparada una hoguera de San Juan monumental, me contaron que los chavales del pueblo habían estado recorriendo todos los alrededores con varios contenedores de la basura para acarretar las cosas para la hoguera, desde luego trabajaron como campeones.

Al ser un sitio tan pequeño tiene el inconveniente de que hay pocos servicios, no hay piscina, ni lavandería, ni supermercados... pero por otra parte es también más acogedor, la gente se conoce casi toda y todo el mundo te saluda por la calle, cuando la hoguera de San Juan llenaron los alrededores de la hoguera de sillas, mesas y parrilladas, y ahí cada familia se hizo su cena, casi como en casa, de hecho al sentarme entre ellos casi tenía la sensación de estar dentro de su casa ^_^

En la foto no parece tan grande como era en realidad, pero las llamaradas llegaban hasta la altura de los tejados:

Aventuras veraniegas en Galicia

Como es un lugar un poco apartado y con pocos servicios se ve que la vivienda es más barata que en otros sitios, y eso creo que ha llevado a que haya muchas parejas jóvenes con niños, lo cual le da mucha alegría al pueblo, cuando la hoguera había bandadas de chavales echando a la hoguera cualquier cosa que llevase una etiqueta que pusiera "NO ARROJAR AL FUEGO", parece mentira lo lejos que puede llegar un bote de insecticida vacío cuando se tira al fuego XDD

Y después de Corme vine a Camariñas, esta vez sin piloto automático eléctrico (sólo con el de viento), se rompió al entrar a Corme y todavía no lo he conseguido resucitar, realmente no me sorprendió, ya que no hay libro que leyese de alguien que navegó más de 1000 millas que no cuente que se le estropeó el piloto automático eléctrico, hay incluso quien llevaba otro de repuesto para cuando rompiese el primero, y al ir a usarlo resultó que se había estropeado sin ni siquiera estrenarlo :-P

Yo ya contaba con que eso pasaría algún día, y me ha servido para darme cuenta de que tengo que aprender a apañarme sin ese tipo de cacharros que te dejan tirado en el momento más inoportuno, al final como son lo más cómodo lo haces todo con ellos, y el día que te fallan no sabes hacer las cosas, así que he pensado que antes de marchar de aquí dedicaré algún día a hacer maniobras para aprender a prescindir de él de una forma adecuada.

Bueno, pues este es el relato de los hechos, quizás no sea muy interesante, porque la verdad es que al final paso la mayor parte del tiempo atendiendo consultas o haciendo cosas de la vida cotidiana, entre ir a la piscina, a la lavandería, hacer compra, cocinar, comer, dormir y recibir visitas... pasan las semanas que no las veo delante o_O

Ignacio Vidal, el autor de esta web

Nacho (el autor de esta web)

En otros tiempos técnico de sistemas Unix, en 2004 decidí intentar vivir mi vida de una forma más coherente conmigo mismo, y así fue como surgió esta web, en la que escribo desde entonces cuando mis circunstancias me lo permiten.

Nací en España hace ya 40 años, y después de andar viendo mundo a bordo de un pequeño barco durante 10 años, finalmente decidí establecerme en la isla de Santa María (Portugal), un oasis de paz, tranquilidad y belleza en este planeta cada vez más atribulado en el que vivimos.

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