Bricolaje en el Val Miñor (Baiona)

Escrito el 8/Abril/2011 por

Una de las grandes ventajas de vivir en un barco es que es muy fácil cambiar de paisaje, vecinos y lugar de residencia, muchas veces es algo que se decide sobre la marcha, como quien decide cambiarse de camisa por otra más fresca o colorista, al final te acabas acostumbrando a ello y te parece algo natural, no vas a estar todo el tiempo en el mismo sitio con lo grande que es el mundo... XDD

Esto fue lo que me pasó la pasada semana, por una parte el puerto era un poco caro, quedaba un poco lejos de la piscina y de mi confitería favorita, así como del supermercado donde me gusta comprar... así que mirando el mapa vi que podía echar el ancla en la desembocadura del río Miñor e ir remando hasta el centro de Ramallosa, dejando el bote de remos en una rampa hecha practicamente a mi medida y delante de la cual para el autobús que va a Vigo.

Dicho y hecho, el día 31 de marzo, justo cuando se cumplían 3 años desde que empecé el viaje zarpando de Plymouth, solté amarrás de Baiona La Real y me fuí a la playa de La Ladeira, justo en frente de Sabarís y Ramallosa, en esta ocasión me acompañaron mis buenos amigos Emilio y Corinne, para quienes fue su primer viaje en velero, aquí se les puede ver llevando el timón entre los dos (ya se sabe que 4 manos pueden más que 2):

En el Val Miñor

La verdad es que para ser la primera vez lo hicieron muy bien, hasta les quedaron ganas de repetir!

En el sitio nuevo se ven muchas más estrellas por la noche, aunque está algo menos protegido que el puerto de Baiona y el barco se mueve más... pero bueno, cada sitio tiene sus cosas buenas y malas, no se puede tener todo, al menos no todo a la vez!

Entonces el plan es quedarme aquí hasta que zarpe rumbo a Madeira en busca de nuevas aventuras (cosas incómodas que retrasan la cena como decía Bilbo), tengo que hacer algunos preparativos más para el viaje (nunca se acaba de hacer preparativos :-P), y después es cuestión de esperar por el parte meteorológico adecuado, levar el ancla y zarpar... se dice mucho más fácil de lo que se hace XDDD

Así es como se ve Baiona al atardecer desde donde estoy ahora:

En el Val Miñor

Muchas veces cuando hay un atardecer o amanecer especialmente espectacular no puedo resistirme a intentar inmortalizarlo sacando algunas fotos... siempre es una tarea inútil, ya que nunca se consigue captar la magía de esos momentos en que la luz parece cobrar vida propia y querer hablar para decirnos algún secreto impronunciable, quizás que la Magia y los milagros están mucho más cerca de nosotros de lo que habitualmente nos imaginamos ;-)

Esta otra foto está sacada en el mismo momento pero mirando hacia Panjón y Playa América:

En el Val Miñor

Y aquí se ven las Islas Cíes al fondo, completando el paisaje por el lado de Occidente... también se observa la bola y la luz de fondeo en la proa, es el equivalente de los barcos a los triangulos y los intermitentes de los coches que se estacionan en la calzada, básicamente quieren decir que estoy con el ancla en el fondo y que no puedo maniobrar, vamos, que tengan cuidado los que pasan de no atizarme.

A la izquierda de la foto puede verse un puntín blanco en el agua, esa es la boya que señaliza mi ancla, de tal manera que si viene alguien a fondear se de cuenta de donde está mi ancla y no eche la suya encima, la boya tiene dibujada un ancla muy hermosa y pone "ANCHOR, DO NOT PICK", está bien ponerlo en inglés porque el 90% de los barcos que fondean por aquí son extranjeros.

En el Val Miñor

Aquí estoy echando la siesta en la ruta de los molinos de Baiona, es un paseo muy agradable, donde incluso se puede bajar al río y sentarse a comer en una piedra en medio de la corriente, realmente Galicia está llena de innumerables sitios que merece la pena visitar, en el mapa se ve pequeña, pero una vez dentro es como que tiene una especie de magia que hace que cuanto más la conoces más grande parece! o_O

En el Val Miñor

Ah! este es el famoso cruceiro atechado, único en toda Europa, aquí en Baiona hay muchos antiguos santuarios de los celtas, que yo sepa, este, otro más en el Monte Real y otro el de la virgen enana de la montaña, a ver si subo a este último antes de marcharme de Baiona.

En el Val Miñor

Bueno, y ahora unas fotos del bricolaje inevitable que conlleva tener un barco, al menos si vives en él y aspiras a vivir con comodidad...

Después de echarlo al agua, una de las cosas que hice fue pintar todas las sentinas y el cofre de anclas (donde se guardan las cadenas y los cabos que se usan para fondear, en mi caso 100 metros de cadena y casi 300 de cabo), se pinta con una pintura especial que entre otras cosas hace que el agua se escurra con mucha facilidad hasta el fondo de la sentina, de tal forma que es mucho más fácil mantenerla limpia y sin olores. En el caso mío, la sentina de mi barco ha estado seca desde octubre de 2008, en vez de achicarla la barro con una escobita :-)

En el Val Miñor

Aquí puede verse como está distribuida la sentina a lo largo del barco, la intento tener siempre muy limpia, de tal manera que dentro guardo cosas, sobre todo botellas de agua, de alcohol (del de cocinar, no del de beber!), también las patas del barco, que en esta foto se pueden ver a la derecha, las hice a la medida para que entren en un compartimento de la sentina, una vez montadas sirven para varar el barco con la marea y que quede derecho.

En el Val Miñor

También aproveché para pintar y barnizar todo el suelo del interior del barco, parece una tontería, pero cuando vives en el barco los escasos metros cuadrados de suelo que pisas se desgastan mucho, y en la práctica una vez cada dos años hay que darles una mano de pintura o barniz.

En el Val Miñor

Y ya puesto a darle a la brocha pinté también el armario de la cocina de blanco, realmente mejoró mucho a nivel de apariencia (antes era de un marrón oscuro), es como que al ser blanco se ve mucho mejor lo que hay dentro y da una sensación de limpio, antes estaba también limpio, pero al ser tan oscuro pues no se notaba...

En el Val Miñor

Ah, y también pinté el techo de la cocina, es que había unas zonas con unos pegotes de una reparación que tuve que hacer en la cubierta, además de otros pegotes de diversas obras de otros propietarios... el caso es que lo pinté todo de blanco y queda mejor que antes, aunque claro, se nota un poco la diferencia con el resto del salón que no está pintado...

En el Val Miñor

Y aquí mis vecinas del Monte Real Club de Yates, las gaviotas-yate-aristocráticas en su real yate.

En el Val Miñor

Una de las cosas de que me he dado cuenta es que los animalitos del Mar (me imagino que también los de tierra), no tienen el mismo caracter y costumbres en todos los lugares, incluso siendo de la misma especie, por ejemplo las gaviotas comunes son muy distintas de un sitio a otro, en Gijón eran unas vagas que estaban todo el día montando bronca, su pasatiempo favorito era reventar palomas en pleno vuelo de tal forma que callesen delante de la gente que esperaba a cruzar la calle, y cuando la gente se ponía descompuesta se sentaban encima del semaforo y empezaban a reirse y hacer burla a las señoras...

En cambio en Galicia son mucho más civilizadas, en el puerto de Teis eran muy forofas del marisco, estaban todo el día arrancando mejillones, oricios y estrellas de mar de los muros del puerto, y eso si, disfrutaban más peleándose por ellos que comiéndolos; había veces que organizaban auténticas peleas con arbitro y espectadores, todo por un mejillón espachurrado.

En cambio en Baiona, son gaviotas aristócratas, que pasan el día tomando el Sol en la cubierta de su yate y dando discursos interminables sobre el molinete del ancla, se turnan una por una, y a veces hasta se interrumpen y discuten, me imagino que deben de estar hablando del futuro del país de y lo que van a hacer para devolverle su antigua gloria... Cuando salía yo a la cubierta de mi barco a hacer algo se callaban de golpe y quedaban todas expectantes mirando para mi, supongo que esperaban que diera alguna especie de discurso en respuesta a los suyos... pero simplemente les advertía de que no cagasen encima de mi barco, cosa que por cierto nunca hicieron, eran muy educadas, sólo cagaban en el suyo.

Bueno, y por último, en estos tiempos de creciente escasez energética, aquí se puede ver mi central de generación de electricidad solar, 4 paneles independientes cada uno para una cosa diferente, al cabo de un día de Sol puedo cargar 4 móviles, 6 pilas recargables y unos 6 amperios de la batería del barco; con eso y el bendito keroseno no tengo que arrancar el motor para cargar baterías.

En el Val Miñor

No se quejarán los guardianes de la Paz, en vez de gastar los pocos recursos que quedan en bombardear a sus dueños para que no los gasten tendrían que subvencionar a la gente como yo, cada persona que vive en un barco como vivo yo supone un ahorro energético importante, esto si que es ecología y eficiencia energética y no cobrar 1 céntimo por una bolsa de plástico llena de 4 cosas traídas cada una de un rincón diferente del planeta y a se vez envueltas cada una en 3 capas de papel, cartón y plástico, con su correspondiente etiqueta...

Ignacio Vidal, el autor de esta web

Nacho (el autor de esta web)

En otros tiempos técnico de sistemas Unix, en 2004 decidí intentar vivir mi vida de una forma más coherente conmigo mismo, y así fue como surgió esta web, en la que escribo desde entonces cuando mis circunstancias me lo permiten.

Nací en España hace ya 40 años, y después de andar viendo mundo a bordo de un pequeño barco durante 10 años, finalmente decidí establecerme en la isla de Santa María (Portugal), un oasis de paz, tranquilidad y belleza en este planeta cada vez más atribulado en el que vivimos.

Puedes ver mi perfil completo aquí, o subscribirte a mi boletín aquí.

Algunos derechos reservados | Contacto

Las Cartas de la Vida © 2004-2018