Explorando la isla de Boavista

Escrito el 11/Agosto/2012 por

El tiempo pasa muy rápido, parece que fue ayer cuando llegué a Cabo Verde y la próxima semana ya hará dos meses que estoy aquí, a este paso voy a necesitar más de un año para conocer todas las islas! XD

A parte de mi crónica escasez de tiempo para hacer todo lo que me gustaría, todo lo demás va bien, hace casi 2 semanas que estoy en la isla de Boavista y ya tuve tiempo de dar un par de paseos para ver como es, de momento sólo alrededor de la capital (Sal Rei) que es donde estoy fondeado, pero tengo previsto dar la vuelta a la isla con el barco, es una isla inmensa, casi tan grande como Madeira, y aunque la mayoría de la población está concentrada en el Noroeste el resto de la isla tiene también muchas cosas interesantes que ver y que hacer.

Las playas aquí son muy bonitas, esta es una de las que tengo delante del barco, es inmensa y el agua es increiblemente transparente y de un azul turquesa precioso:

Playa de Chavez Boavista CAbo Verde

Y pensar que en Machico me preocupaba venir aquí porque tendría que dejar de ducharme en una ducha primer mundista... ahora todos los días me baño en las impolutas aguas de esta bahía, y no sólo el agua y la ducha son mucho más limpias y grandes, sino que además el agua está caliente!!

¡todo son ventajas! XD

Y aquí es donde dejo a Kyon cuando bajo a tierra, Xebec es uno de los barcos fondeados al fondo, el más pequeño de todos (para variar):

playa de estoril boavista cabo verde

En Boavista hay muchas dunas de una arena increiblemente blanca y fina, y llegan a tragarse incluso fábricas enteras, esta estaba en la playa de Chavez y tuvo que cerrar a principios del siglo XX porque una duna comenzó a invadirla, 100 años después la duna ha seguido avanzando y ya la está volviendo a destapar, la chimenea se usa como referencia en la navegación para evitar varios bajos de roca peligrosos que hay en la bahía.

dunas de boavista

Lo cierto es que en las casi 2 semanas que llevo aquí sólo pude dedicar 2 mañanas a hacer turismo, el resto del tiempo anduve principalmente trabajando en el consultorio, en el barco y dedicándome a las relaciones humanas, la gente se imagina que estoy todo el día de vacaciones tomando el Sol o echando la siesta... nada más lejos de la realidad.

Tanto es así que tampoco tengo grandes cosas que contar hasta el momento, lo más interesante es el ir empapándome de la realidad aquí, hablo mucho con la gente y me voy enterando de todo lo que ocurre y lo que se cuece... es muy interesante, pero el presupuesto no da para escribirlo!

La primera excursión que hice fue hacia el Norte de Sal Rei, quería conocer la famosa casa de los Benoliel donde se dice que hay escondidos cientos de kilos de oro, y también quería ver el naufragio del Cabo Santa María, un barco español que naufragó en Boavista en el año 1968.

Aquí estoy saliendo de Sal Rei acompañado por un simpático burrito, aunque una gran parte de la isla es desértica hay muchos oasis, ese que se ve en la foto es el oasis de Clotilde, que está en las afueras de Sal Rei (las casas al fondo):

burro de boavista

Una característica muy peculiar de Boavista es que está llena de sorprendentes e increibles historias, muchas más de las que cabría esperar para un sitio donde apenas viven 5000 personas.

A parte de las misteriosas dunas que se tragan fábricas y hoteles, está la historia de los Benoliel, una familia judía que llegó aquí a principios del siglo XIX escapando del rey de Marruecos, que no se sabe muy bien porque les perseguía.

El caso es que tuvieron que salir zumbando de Marruecos y llegaron aquí con una mano alante y otra atrás, y comenzaron a ganarse la vida vendiendo dulces puerta a puerta, después poco a poco a base de comprar y vender acabaron haciendose relativamente ricos, hasta que llegó una epidemia de fiebre amarilla allá por 1850 más o menos, y aprovecharon para comprar a precio de saldo las propiedades de mucha gente que o bien había muerto o bien había huido de la isla, de tal forma que una vez pasada la epidemia (por lo visto a ellos los mosquitos no les picaron) se convirtieron en una de las familias más ricas de la isla.

Tanto es así que se hiceron una casa en las afueras, con esta iglesia para su uso particular, según me explican no era una iglesia católica sino protestante... y el porque se hicieron una iglesia al lado de casa en vez de una sinagoga no lo sé exactamente, me imagino que tal vez estaría prohibido hacer sinagogas por aquello de que entonces esto era territorio portugués.

la iglesia de fatima de boavista

Pero bueno, el caso es que fueron pasando los años, y cuando el patriarca David Benoliel murió en el año 1959 tenía cientos de kilos de oro que nunca aparecieron, incluso la policía arrestó a varios de sus trabajadores sospechando que los habrían podido robar... pero nada, el misterioso oro nunca apareció, para desgracia y quebradero de cabeza de sus herederos.

Así pues, toda su familia y una parte de los que no eran familia se pusieron a buscar el oro como locos debajo de todas y cada una de las piedras de la isla y no está muy claro que pasó al final, se da por hecho que si alguien lo encontró no iba ir al periódico local a decirlo precisamente...

Entonces, yo no me hacía muchas ilusiones de encontrar el oro, pero por curiosidad fui a dar una vuelta por ahí a ver como era aquello, aquí estoy en la escalera de la iglesia, efectivamente estaba casi derruida como si la hubieran desmontado piedra a piedra buscando algo XD

el oro de los benoliel

Y estas son las ruinas de la casa donde vivía la familia Benoliel, en su tiempo tuvo que ser una casa muy agradable, no parecía la típica casa hortera y mastodóntica de rico-bruto, sino más bien algo hecho con buen gusto y sentido práctico, en frente tenían una pequeña playa a la que se bajaba por unos escalones excavados en la roca, realmente era un sitio agradable, y en aquellos año debía ser mucho más verde que ahora.

la casa de los benoliel en boavista

Después de visitar el escenario de la historia de los Benoliel puse rumbo al Norte de la isla, aquí puede verse el típico paisaje de esta zona, al fonde el oasis de Sal Rei:

afueras de salrei boavista

Y este soy yo en el mismo sitio, está bien que el narrador aparezca de vez en cuando en la historia ;-)

nacho en salrei boavista

Caminando caminando acabé llegando a la playa de la Buena Esperanza, y ahí en medio de una idílica playa de más de 10 kilómetros de largo, hay un bulto oscuro que es ni más ni menos que un barco mercante español que naufragó aquí en 1968, perteneciente a la compañía Ibarra y de cerca de 100 metros de eslora, iba cargado hasta los topes: vino, jamones, quesos, melones, conservas, coches, corcho... y hasta 4 campanas para la catedral de Brasilia.

Dice la gente anciana del lugar que lo que traía aquel barco era de una gran calidad, y que había incluso coches de lujo, según ellos la explicación fue que muchas de esas cosas eran regalos del regimen de Franco a sus socios argentinos y brasileños que les habían ayudado a salir de la crisis económica y le habían brindado su apoyo a nivel internacional.

No está muy claro como un barco moderno y tan grande fue a chocar de lleno en el medio de una isla de más de 600 kilómetros cuadrados, el caso es que intentaron desencallarlo sin éxito con unos remolcadores, hasta que finalmente lo abandonaron a su suerte, y la gente de la isla pudo dedicarse durante cosa de un año a descargarlo, les vino muy bien, porque hasta entonces llevaban una temporada bastante difícil, y sin duda el melón con jamón acompañado de un vino y queso español tuvo que venirles muy bien.

la playa de boaesperanza boavista

Como quiera que sea, no era una historia nueva, antes del Cabo Santa María cientos de barcos de todo el mundo naufragaron aquí, se piensa que es una de las zonas de todo el planeta con más naufragios por kilometro cuadrado, tal vez la que más.

En cuanto a las causas, hay muchas explicaciones, por un lado la isla de Boavista fue muy escurridiza para los cartógrafos, hasta hace pocos años aparecía cartografiada varias millas al Oeste de donde realmente está, y por increible que pueda parecer ese error se prolongó durante siglos, parece ser que cada vez que la intentaban cartografiar la situaban mal, o bien la isla se movía o bien los cartógrafos eran un poco inútiles.

Y a parte de eso aquí hay una anomalía magnética importante, no te puedes fiar del compás... después a menudo sopla un viento cargado de polvo del desierto del Sahara que hace que creas estar viendo un lejano horizonte cuando en realidad estás viendo una nube de polvo en suspensión a apenas 100 metros de tus narices, esto último yo lo he visto, y es realmente increible, si no estás prevenido de antemano puedes facilmente llevar al barco hacia la playa pensando que tienes todavía muchas millas de mar abierto por delante.

Además, aquí hay corrientes extrañas e impredecibles, están relacionadas con las mareas, pero también mucho con los cambios de viento, y en gran parte se deben a la extraña orografía del fondo, que es una especie de planicie a poca profundidad llena de rocas que forman extraños canales y recobecos.

Esto son las explicaciones técnicas... los marineros curtidos lo resumen en 'son las meigas' e intentan abrir los ojos todo lo más que pueden.

nacho en la playa de boa esperanza boavista

Como quiera que sea las aguas de Boavista son visitadas frecuentemente por cazadores de tesoros de todo el mundo, algunos incluso tienen éxito y encuentran oro, en Praia (la capital de Cabo Verde) hay un museo con muchos de estos objetos recuperados de naufragios que espero poder visitar pronto.

Y ya en un plano más terrenal, una de las cosas que más tiempo me ha llevado estos días ha sido reaprovisionar el barco, Boavista resultó ser un buen sitio para esto, encontré de todo, hasta keroseno y alcohol de quemar, incluso pude comprar un poco de queso español de calidad decente!

Tuve que hacer muchos viajes del barco a la playa con el bote, y de la playa a las tiendas con el carrito... en conjunto habré cargado cerca de 500 kilos entre comida, agua y combustibles diversos, y a ojo cada 10 kilos de carga me llevan una hora de trabajo, incluyendo todo el proceso de estiba una vez en el barco (esto es quizás lo más tedioso)...

cargando xebec de agua y comida

No es fácil la vida del navegante humilde... mientras yo recorro sudorosamente las calles de Sal Rei con mi carrito, los hombres-yate adinerados pagan para que les abastezcan el barco otras personas, además de los correspondientes salarios por el trabajo pagan a menudo disparates por la mercancia, a veces hasta 3 y 4 veces su coste real en las tiendas (que ya es caro de por sí), de hecho ellos probablemente no se enteren, pero causan un revuelo importante en los sitios a donde llegan, hace poco un holandés medio chiflado pagó los mangos a 2 euros la unidad, cuando su precio normal es de 40 o 50 céntimos, y al día siguiente todo el mundo hablaba de ello... algo así como si hubiera publicado un anuncio a página completa en el periódico local.

Pero bueno, de todo tiene que haber, de momento los dos casos de hombres-yate muertos recientemente en Cabo Verde que han llegado a mis oidos eran gente de ese tipo, y supongo que no es casualidad, no creo que sea muy inteligente llegar a un sitio donde mucha gente no puede comprar ni agua potable y empezar a derrochar dinero como si te quemase en las manos, entiendo que es lo que aconsejan en las webs de las embajadas de 'evitar hacer ostentación'.

La verdad es que antes de venir aquí estaba preocupado por el tema de la seguridad, pero una vez aquí voy viendo que a base de usar el sentido común y tener poco que robar con un poco de suerte no tiene porque pasar nada malo, conocí incluso a mucha gente normal que lleva años aquí en barcos y nunca tuvieron problemas.

Por lo demás, espero seguir conociendo la isla de Boavista durante una temporada, eso si, con mucho cuidado, no quiero pasar a engrosar la interminable lista de naufragios de estas costas!

Ignacio Vidal, el autor de esta web

Nacho (el autor de esta web)

En otros tiempos técnico de sistemas Unix, en 2004 decidí intentar vivir mi vida de una forma más coherente conmigo mismo, y así fue como surgió esta web, en la que escribo desde entonces cuando mis circunstancias me lo permiten.

Nací en España hace ya 39 años, y después de andar viendo mundo a bordo de un pequeño barco durante 10 años, finalmente decidí establecerme en la isla de Santa María (Portugal), un oasis de paz, tranquilidad y belleza en este planeta cada vez más atribulado en el que vivimos.

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