Navidades (aventureras) en Cabo Verde - parte 2

Escrito el 21/Enero/2013 por

En la anterior entrega nos habíamos quedado cuando levábamos el ancla del puerto de la Ciudad Maldita y respirábamos aliviados mientras huíamos de los niños del bonjour-escudos-filhoputa, los macarras descerebrados que querían cobrarnos un impuesto de protección para Kyon, y el loco de la gorra azul que insistía en que era policía y teníamos que pagarle todos los días por el derecho a estar ahí... (aquí está la primera parte para quien no se acuerde o no lo leyese).

En teoría el viaje de Cidade Velha a la Isla de Maio debería de ser relativamente sencillo, tan sólo 27 millas, ya lo planee así porque mi madre nunca antes había navegado en un barco pequeño, y ya se sabe que la primera experiencia conviene que sea corta y a ser posible agradable... entonces se suponía que iban a ser unas pocas horas, nunca más de 9, siempre de día y con viento flojo aunque desfavorable (en esta época sólo hay Nordeste en Cabo Verde), el plan era ir en línea recta aprovechando un poco el viento en caso de ser más Este que Nordeste, en resumen, la línea verde:

rutas para ir de santiago a maio

Mientras estuvimos resguardados por la Isla de Santiago todo fue fácil y bonito, una ligera brisa, el Mar parecía casi una piscina... luego ya al asomarnos al canal que hay entre Santiago y Maio empezó a haber algo de viento y oleaje, pero bueno, nada preocupante, el problema vino cuando intentamos apuntar hacia el Norte... no había manera, una corriente de unos 3 Nudos nos echaba para atrás como una mano invisible, y el viento para colmo era a ratos variable y a ratos del Norte (hace cosas raras por la proximidad de las islas)... con lo cual al final después de ver que era imposible avanzar ayudados por las velas porque la corriente podía más que nosotros de todas todas, decidimos ir a motor poco a poco, y durante 12 horas avanzamos a una media de un nudo rumbo a la isla de Maio.

Con lo cual llegamos de noche (a las 2:00 am) después de 18 horas de cansada navegación, y todavía tuvimos suerte, porque el viento era realmente flojo, si llega a ser un día de viento fuerza 5/6, que son la mayoría, igual todavía estábamos ahí al ronrón del motor :-P

En realidad lo que ocurre es que la mayoría de la gente que viajamos en barco intentamos ingeniárnoslas para ir casi siempre con el viento y la corriente a favor, así haya que esperar 10 meses, pero claro, en una situación como la que había en Santiago las opciones se reducían a volver a la isla Brava, lo que hubieran sido unas 28 horas con viento y corriente favorables, o ir para Maio, que aunque el derrotero decía que podía haber corrientes fuertes y caóticas yo ingenuamente imaginé que serían como mucho de 1 nudo :-P

Pero bueno, el caso es que al final llegamos, mi madre cuando empezó a moverse el barco una vez fuera de la protección de Santiago, se metió en la cama y ahí se quedó hasta la mañana siguiente, se mareó y vomito alguna vez, pero no me dio nada de guerra, en cambio otra gente por mucho menos empiezan a sollozar y pedir que vengan a rescatarles XDD.

Y como en todos los viajes en barco, lo mejor llega cuando se terminan, echas el ancla en un sitio nuevo donde te imaginas que encontrarás muchas cosas bonitas y maravillosas y te sientes aliviado porque todo salió bien y no hubo ningún problema ni imprevisto... lo de la corriente en realidad tampoco fue para tanto, total si se arregla con dar motor y esperar 12 horas a llegar, pues no se puede decir que sea un problema grande.

Así fue como se veía la Ciudad del Puerto Inglés desde el camarote de proa de Xebec a la mañana siguiente (todas las fotos las sacó mi madre):

Es interesante detenerse a analizar el nombre de la capital de la isla de Mayo, ya que ni es una ciudad (es un pueblín de unos 2000 habitantes), ni es un puerto (es una playa recta sin prácticamente ningún abrigo del viento y las olas), y de inglés no tiene nada a parte de alguna lata de alubias inglesas con ketchup a la venta en alguna tienda.

La historia de la isla de Maio se resume en que nunca tuvo mucho interés para los Portugueses porque ahí sólo había desierto y Sal, y encima no tenía un puerto adecuado, de tal forma que era mucho más fácil extraer la sal en las islas de Boavista y Sal.

Según parece fue una isla casi desierta, utilizada principalmente para criar ganado, hasta que a finales del siglo XVI unos ingleses pasaron por ahí y les pareció que podían hacer un negocio redondo explotando las salinas naturales de la isla, el principal obstáculo era que no había un puerto donde cargar la sal en los barcos, por eso los portugueses no lo estaban haciendo ya...

Y lo resolvieron sencillamente diseñando una especie de botes especiales que eran capaces de ir desde la playa a los barcos fondeados atravesando las olas que rompían por toda la orilla sin que la sal se mojase, parece ser que la idea les funcionó, porque se pasaron los siguientes 300 años exportando sal de Maio.

Tal fue la importancia del Puerto Inglés que al cabo del año pasaban por él unos 80 barcos mercantes a cargar sal, y el gobierno inglés tenía ahí fondeado constantemente un barco de guerra para defender sus intereses, fue el propio Drake quien en 1588, cumpliendo órdenes, llevó hasta la isla de Maio un grupo de gente que construyó el fuerte para defender el puerto y comenzó la colonización extraoficial de la isla.

Así pues, aunque la isla era en teoría portuguesa, en la práctica era un chiringuito de los ingleses y los portugueses nunca tuvieron muchas ganas de disputárselo, de hecho los únicos dos ataques que tuvo en su historia fueron orquestados por países americanos durante el siglo XIX.

Entonces, lo de Puerto Inglés viene de que aunque no tuviese puerto los ingleses se apañaron para usar su playa como si lo fuese, y lo de ciudad es un título más reciente que le otorgó el Gobierno Caboverdiano, pero en términos prácticos sólo quiere decir que tiene algunos servicios como: farmacia, centro de salud, gasolinera, oficina de correos...

Y aquí la sufrida marinera contenta de haber superado el mareo y ver un nuevo amanecer en un sitio nuevo:

Xebec fondeado en puerto inglés

Llegamos a Mayo la noche del sábado 22 al domingo 23 de diciembre de 2012, y el domingo no pudimos bajar a tierra porque había un viento demasiado fuerte que soplaba de la playa hacia el Mar, y al ser un sitio tan expuesto tenía miedo de no poder remar hacia la playa con el peso de dos personas y el viento nos sacase hacia el Mar... es un puerto peligroso que se ha cobrado muchas vidas a lo largo de los años como después nos contaría la gente del lugar.

Así pues esperamos al lunes por la mañana, y nada más comenzar a haber algo de luz fuimos inmediatamente para tierra, es en esas horas del amanecer cuando el Viento y el Mar suelen estar más tranquilos, y en las semanas que estuvimos en Maio muchas veces tendríamos que aprovechar ese efecto para bajar del barco a tierra con seguridad.

Hay que fondear muy lejos de la costa por seguridad, ya que a veces hay olas de hasta 4 o 5 metros, incluso cuando no hay viento (vienen de temporales que hay en el Norte del Atlántico), en esta foto puede observarse donde estaba Xebec, y todavía había quien prefería fondear 500 metros más afuera:

Afortunadamente, nada más bajar a tierra ya vimos que el sitio era mucho mejor que Cidade Velha, la primera persona con quien hablamos fue el vigilante del puerto, que nos saludó muy amablemente, estuvo un rato charlando con nosotros y nos dejó depositar la bolsa de la basura en el contenedor que había en el puerto (en otros puertos se hacen problema con ello).

La gente en Maio es tranquila y relajada, viven la vida despacio y sin prisas y, salvo alguna excepción que en todos sitios hay, todo el mundo es amable, educado y respetuoso.

La isla tiene muchas playas bonitas y desiertas, aunque nada que no haya en Canarias, España o las islas de Sal y Boavista, y quizás lo más valioso que tiene es que es un sitio tranquilo, fácil de recorrer y sin problemas de seguridad.

Esta es la salina de Puerto Inglés, actualmente se explota a pequeña escala por una cooperativa local de mujeres desde el año 2003:

Lo que es la Ciudad del Puerto Inglés es un poco desastre a nivel urbanístico, y salvo la plaza del pueblo y la calle paralela a la costa, el resto es de este estilo:

De todas formas, hay que saber como funcionan las cosas en Cabo Verde para entender el paisaje urbano, en especial lo que se refiere a la adquisición de viviendas por parte de los caboverdianos.

Básicamente la situación es que tienen poco dinero, y entonces el gobierno facilita que ellos mismos se construyan sus viviendas, les dan la parcela de terreno por un alquiler simbólico (40 euros/año), el arquitecto del ayuntamiento les da los planos y el proyecto gratis, y sus técnicos van supervisando la construcción, que en su mayor parte es hecha por los propios miembros de la familia.

A grosso modo, una vivienda nueva les viene a costar entre 10.000 y 20.000 euros con impuestos, baño, agua corriente, electricidad, ventanas, pintura, algunos muebles... vamos, lo que se dice una casa humilde pero digna y adecuada para vivir cómodamente, yo he estado dentro de muchas de ellas y puedo decir que cuando pertenecen a gente que le da importancia a la limpieza y los detalles no tienen nada que envidiar a cualquier casa europea, salvo quizás la calidad de los materiales, que aquí sólo se consiguen de mala calidad al precio de los de buena.

Entonces, lo que ocurre es que al no tener todo el dinero ni el tiempo para hacer la casa del tirón, pues la van haciendo a plazos, primero esperan a tener ahorrado lo que cuesta poner la base de cemento y los bloques grises para hacer las paredes más el cemento correspondiente, entre 2000 y 3000 euros, y entonces en cuestión de unas semanas o meses hacen lo que son las paredes principales de la vivienda; muchas veces usando el tiempo libre que les queda después del trabajo y ayudados por amigos, familiares e incluso algún marinero solitario que pasaba por ahí ;-)

Pero claro, una vez hechas las paredes, queda todo lo demás, y dinero ya no hay, con lo cual hay que volver a ahorrar para comprar lo siguiente, por ejemplo las vigas y el cemento para hacer el techo... y mientras ese dinero se consigue la casa queda como está, y si hay mala suerte y el dinero tarda meses o años en llegar pues la casa se suma al paisaje de casas en distintas etapas de construcción esperando por el dinero para lo siguiente...

Así pues, detrás de cada casa a medio construir que se ve en Cabo Verde hay una historia humana intensa y a menudo difícil, y en el caso de Maio esa historia casi siempre tiene que ver con algún familiar emigrado en Holanda o Estados Unidos que cuando le va bien manda algo de dinero para que su familia siga haciendo la casa, y muchas veces cuando tienen vacaciones vuelven con el dinero y son ellos mismos quienes se pasan unas vacaciones de trabajo poniendo ladrillos, haciendo cemento, pintando...

Y esta es la plaza del pueblo vista desde la iglesia, es un sitio muy agradable donde sentarse a la sombra a leer, comer algo o simplemente ver pasar la vida, de hecho una de las pocas cosas que hay para hacer a parte de ir a la playa y dar un paseo, es sentarse en este plaza:

Y aquí el fondeadero del puerto inglés, el derrotero decía que los yates son algo muy raro y poco habitual en Maio, debía de ser antes, las semanas que yo estuve pasaron una media de un yate nuevo cada dos días, y hubo veces que había hasta 5 fondeados al mismo tiempo:

En esta foto se puede apreciar la playa-puerto, el agua estaba realmente limpia y había muchísimos peces, Maio es una de las islas más ricas en pesca de todo Cabo Verde.

Es importante hacer notar que todos los edificios que se ven en la anterior foto son una urbanización abandonada a medio construir, un proyecto megalómano y disparatado que pretendía construir en un terreno inundado periódicamente por el Mar (la antigua salina) no sé cuantos cientos de viviendas para extranjeros tontos, tan tontos tenían que ser que el nombre de la urbanización era nada menos que Salinas Beach Resort, como si nadie supiese que una salina es un sitio que se inunda cuando hay mareas vivas o temporales...

Tan evidente era el disparate que cada vez que había un poco de mar de fondo crecido las olas subían hasta arriba de la playa y descendían cuesta abajo (la playa tiene forma de V invertida) hasta inundar la urbanización abandonada, incluso antes de abandonarla tuvieron que cavar un foso todo alrededor, estilo medieval XD, para que el agua de mar quedase ahí retenida y pudieran seguir con las obras.

La verdad es que hoy en día la isla de Maio tiene muchos buenos ejemplos arqueológicos de la Democracia Hormigonera y la Burbuja del Ladrillo, hay hoteles, edificios y resorts abandonados por todos lados en distintas etapas de construcción o de saqueo.

Y aquí Xebec, visto desde la Plaza de Puerto Inglés, realmente estaba lejos de la costa, casi 15 minutos remando, y eso cuando iba yo sólo en el bote.

En el pseudo puerto de Maio había dos problemas, el primero era un mar de fondo enorme que hacía que el barco se moviese más de lo deseable, vamos, casi como si estuviese navegando con mar de través... y el segundo problema era que el bajar a tierra era fastidiado, primero por el viento, y segundo por las olas que rompían en la costa, que a menudo eran lo bastante grandes como para poder volcar a Kyon con facilidad.

Así pues para bajar a tierra tenía que ponerme en bañador y meter en una bolsa estanca de plástico la mochila, la ropa, los zapatos... y en definitiva cualquier cosa que no se pudiera mojar, ya rara era la vez que en el viaje de ida o vuelta el bote no llegaba con varias decenas de litros de agua embarcados debido al oleaje.

A parte del agua, luego estaba el problema de arrastrar el bote por la playa hasta un sitio para poder candarlo, vestirse, caminar hasta el pueblo... realmente el puerto de Maio es bastante incómodo a todos los niveles... para cargar agua supuso casi dos días de trabajo.

Así pues, después de 10 días a bordo de Xebec, mi madre dijo que prefería irse a un hotel en tierra, a parte de por las incomodidades porque le preocupaba que en uno de esos viajecitos en bote a la playa acabase o bien enterrada en la arena por una ola gigante, o bien navegando a la deriva en dirección a Brasil en el pobre Kyon.

Realmente era comprensible, yo mismo me hubiera ido con ella al hotel si no fuese porque aquí en Cabo Verde hay muchos robos en barcos (y en casas), en especial cuando no hay nadie por la noche en ellos.

Pero bueno, la verdad es que yo después de 5 años viviendo a bordo de Xebec he desarrollado una capacidad de adaptación bastante grande, y tampoco tuve mucho problema para acostumbrarme al movimiento constante del barco y llegar a tierra usando a Kyon como si fuese una tabla de Surf...

Uno de los primeros días hicimos una excursión al pueblo de Morro, que está a 3 kilómetros escasos al Norte de Puerto Inglés, al ser la isla muy llana, casi todas las carreteras tienen este aspecto:

Quizás no se note en la foto, pero a los árboles les faltan muchas hojas (son acacias), es porque este año había habido una plaga de langostas que devoraron casi todo el follaje de los árboles, de hecho todavía se veían muchas, y a menudo eran un coñazo porque te saltaban a la cara o al cuerpo... pero la gente de la isla nos dijo que hacía sólo unos meses había muchísimas más, que lo que había entonces no era nada comparado con lo de antes... o_O

La idea nuestra de ir a Morro surgió porque en Puerto Inglés no había ningún restaurante como se entiende en Europa, sólo un par de sitios que daban platos de arroz con pescado que en el resto de Cabo Verde cuestan entre 2 y 3 euros, pero ellos querían cobrar 7 u 8, y a parte de ser un robo, para comer eso ya lo podía cocinar yo en el barco...

Entonces la guía turística decía que en Morro había un buen hotel, de dueños españoles, con un restaurante que daba buena comida y tenía cierta fama, y así pues un día por la mañana echamos a andar hacia lo que pensábamos que era el mejor restaurante de la isla con la idea de premiarnos con una buena comida de fin de año después de tantas aventuras.

En el hotel donde se alojaba mi madre, antes de salir la dije en broma: "Vamos a llevar unas manzanas y unas galletas por si acaso nos lo encontramos todo abandonado y sólo hay un vigilante con 3 perros famélicos XDDD", mi madre se rió y me dijo algo sobre lo mucho que me gusta hacer bromas y decir cosas graciosas.

Cuando estábamos ya a medio camino entre Puerto Inglés y Morro, justo donde se une a la carretera principal el ramal que viene del aeropuerto, vimos este cartel:

Saco la guía y efectivamente ese Hotel Bela Vista es el sitio donde esperamos que nos den de comer bien dentro de una hora... un mal presentimiento nos asalta al ver el cartel tan abandonado y descolorido, y yo digo con poco convencimiento: será que lo pusieron al abrir el hotel para que lo viesen los turistas cuando llegan al aeropuerto, y luego como ya estarán bien establecidos y tendrán clientela fija pues no se han molestado en cambiar el cartel...

Una hora escasa después, nos encontramos un chico muy responsable, serio y amable, que estaba apoyado en un muro detrás de lo que parecían un conjunto de casitas abandonadas hacía tiempo... a su alrededor 3 ó 4 perros de diversas razas todos bien cuidados (ninguno estaba famélico)... le preguntamos, y... efectivamente aquello había sido el Hotel Bela Vista de Maio hasta que cerró hacía 3 años y el era el vigilante y aquellos eran los perros que le ayudaban en el trabajo... y no, no había restaurante, ni ese ni ningún otro en todo el pueblo.

Así que sacamos una foto del lugar y fuimos a dar un paseo, las vistas al menos seguían siendo bellas, y el hotel como se puede ver en la foto a pesar de llevar 3 años cerrado no tiene aspecto de haber sido vandalizado, señal de que el vigilante hace realmente bien su trabajo:

Hotel Bela Vista en la isla de Maio

A pocos metros del hotel había una playa muy bonita, aunque tal vez algo peligrosa para bañarse, y cuando miramos a lo lejos vemos una serie de construcciones que recuerdan a algo hecho para los turistas, pero los tejados se ven medio rotos... y no parece que haya un alma ahí...

Aún así pensamos que tal vez encontraremos un sitio agradable con sombra donde poder comer las manzanas y las galletas que tenemos en la mochila, y nos dirigimos hacia ahí como si fuésemos dos audaces arqueólogos en busca de los restos de una civilización legendaria hace tiempo desaparecida.

Al llegar nos damos cuenta de la importancia que tiene en Cabo Verde el pagar bien a un buen vigilante para que cuide las propiedades que puedas tener aquí, habían vandalizado todo, en especial las maderas, era un sitio grande formado por un par de docenas de bungalows, algunos tenían pinta de haber sido una especie de Spa, otros un restaurante...

Cuando llegamos no entendíamos como se les había ocurrido hacer un balcón con barandilla pero sin suelo, hasta que nos dimos cuenta de que habían robado las maderas :-P

También lo intentaron con los azulejos, pero en seguida se cansaron:

Esa especie de T de madera que se ve colgando del techo detrás mío en la siguiente foto, estaba puesta para sostener el techo, lo que ocurre que habían serrado las dos vigas de madera que iban de lado a lado de los muros, de tal forma que el tejado quedó medio bailando...

La verdad es que daba un poco de mal rollo pensar cuanto dinero y trabajo había llevado construir aquello y como lo habían destrozado para llevarse apenas unas migajas a nivel económico.

Y aquí mi madre me dijo que la sacase una foto intentando imitar el famoso cuadro de Dalí de Mujer mirando por la ventana:

La verdad es que estaba todo vandalizado de mala manera, la mayoría de las ventanas parecía que las habían quitado con un hacha, dejando la mitad en el muro y la otra mitad esparcida por el suelo...

Así que pensando que a lo mejor venían a vandalizarnos a nosotros a hachazos también, decidimos marcharnos a buscar otro sitio mejor donde comer, y nos dirigimos al pueblo de Morro, un pueblo minúsculo formado apenas por dos calles y un puñado de casas.

Este cerdito era uno de los muchos animalitos que paseaban por sus calles, la isla de Maio se caracteriza por tener una cantidad enorme de ganado, tanto en el campo como en las calles de los pueblos.

Y al final la comida medio se nos arregló, porque casualmente en Morro está el que quizás sea el supermercado más grande y más barato de la isla de Maio, y el mejor surtido, conseguimos comprar exquisiteces como dátiles e higos a buen precio, y con eso, unas galletas y unos zumos nos hicimos una comida aceptable para los estándares de los últimos días.

El supermercado tenía hasta dos mesas con sillas afuera a la sombra para que quien quisiera pudiera sentarse a comer lo que fuese que acababa de comprar... un detalle que agradecimos enormemente, creo que quitando los chiringuitos de la playa de Puerto Inglés y la terraza del aeropuerto (que sólo abre 2 horas a la semana cuando cancelan los vuelos) es la única terraza estilo europeo de la isla donde puedes sentarte a tomar algo.

De vuelta en Puerto Inglés nos quedaba ya poco en que ocupar el tiempo, los paseos ya nos resultaban monótonos y repetitivos, la playa estaba bien para un rato pero poco más, la biblioteca estaba cerrada por vacaciones indefinidamente...

Una de las quejas habituales de quien viene de vacaciones a Cabo Verde es que no hay nada que hacer, y de alguna forma en Maio ocurre eso, el único restaurante que sobrevive se encuentra en el Mercado de Abastos, y se trata de una pizzería regentada por un italiano muy interesante que ha recorrido todo Cabo Verde en bicicleta antes de hacerse pizzero, él nos explica un poco la historia reciente de la restauración en la isla de Maio.

Conocido como Enzo Pizza, lleva desde el 2009 con su humilde pizzería, que por no tener no tiene ni empleados ni mesas, sólo él, 4 taburetes y una barra donde sirve la comida, pero como él mismo dice, al final todos los otros restaurante cerraron y el ha conseguido sobrevivir y hacerse una bonita casa en las afueras del pueblo con el dinero que le ha dado su negocio.

No hay ningún secreto especial, nos explica, simplemente los de los otros restaurantes hicieron una inversión demasiado grande para el escaso número de turistas que vienen a la isla, daban comida a precios europeos esperando turistas europeos, y de hecho algunos debían de dar buena comida porque mi guía turística que es del 2008 habla muy bien de ellos, pero claro, cuando tienes un restaurante necesitas por lo menos una ocupación media del 50% para que te salgan los números, hay empleados, facturas, proveedores, impuestos... las mesas tienen que estar más o menos ocupadas... y con dos aviones de 40 plazas a la semana (que casi siempre se cancelan y no vienen) y un barco que llega una vez a la semana el día que le encaja bien y eso la semana que llega... pues claro, el número de turistas no da para llenar un restaurante, ni siquiera uno con 4 mesas.

Entonces Enzo adoptó una estrategia diferente, y en vez de hacer pizzas para turistas ricos hizo pizzas para todo el mundo, la carta es sencilla, pizza de tomate, cebolla, orégano, queso y chorizo, tamaño grande a 2.5 Euros y tamaño pequeño a 1.80, bebidas frías a elegir, y caña de cerveza a sólo 80 céntimos.

Las pizzas son buenas, se las enseñó a hacer su madre que sin duda era una buena cocinera, y la inmensa mayoría de sus clientes son caboverdianos, empezando por las mujeres que venden en el mercado y siguiendo por cualquier persona que quiera comer algo rico, caliente y a precio caboverdiano.

Nosotros fuimos asiduos clientes suyos, de hecho prácticamente íbamos a comer un par de pizzas ahí un día si y uno no, todos los días resultaba demasiado monótono.

Un día estando ahí esperando por la pizza, me pongo a ojear un periódico y nos quedamos de piedra al ver que exactamente el mismo día que nosotros huimos de Santiago por mar, una diplomática de la embajada española, de nombre María Antonia Rabanal, fue brutalmente agredida (en el mismo barrio de las embajadas) y acabó en el hospital con una fractura grave en un brazo; por lo visto tenía planeado tomar un avión en breve para pasar la navidad con su familia en España.

He aquí la triste y preocupante noticia:

María Antonia Rabanal brutalmente apaleada por unos descerebrados en Praia, Santiago, Cabo Verde

Lo de caço-body es una invención caboverdiana, que consiste en robar a alguien agrediéndole físicamente primero para después (cuando ya está medio muerto) mirar a ver que tiene de valor para robarle, es una especie de cacería de personas para robarles, de ahí viene el nombre.

Cada poco hay noticias de este tipo, a menudo con muertes o heridos graves, porque los ladrones-cazadores suele ser gente bajo los efectos de las drogas o al menos sin un cerebro funcional, y muchas veces matan a su víctima sin darle tiempo siquiera a darles la cartera, lo peor es cuando no tienen ni siquiera una pistola, y usan sencillamente palos o barras de hierro, cuchillos, cualquier cosa, ha habido casos en que mataron a la víctima a golpes con uno de esos ladrillos grises que usan para hacer las casas, todo para robarle 10 euros y un móvil.

La noticia da que pensar viendo todos los millones de euros que gastó España en cooperación internacional en Cabo Verde, quizás en vez de dedicarse a restaurar iglesias y fuertes, deberían de gastar el dinero en unos cuantos guardias civiles que protegiesen a los empleados de la embajada...

Como quiera que sea, mi madre y yo nos sentimos aliviados de que no nos hubiese tocado a nosotros, y ese día la pizza nos supo menos repetitiva que los anteriores, sin duda era mucho mejor que la comida del hospital...

Aún con el consuelo de estar sanos y salvos físicamente, la verdad es que un poco nos aburrimos en Maio, la única opción era ir a Brava en el barco, pero mi madre no estaba por la labor después de las 18 horas de viajecito hasta Maio, se suponía que de Maio tomaría un avión para Santiago el día antes de tomar su avión de vuelta a España, mientras que para Brava había unas 36 horas de Xebec para ir y otras 6 de barco caboverdiano para volver a Santiago.

Entonces, nos lo tomamos con calma, yo me llevaba un libro para leer cada día, y al amanecer y el atardecer dábamos algún paseo, comprábamos algo de fruta, galletas y latas de atún para comer... y a las horas de más calor estábamos en la habitación del hotel, yo me dediqué a estudiar varias guías turísticas de posibles destinos para ver si acababa de decidir cual sería el siguiente destino después de Cabo Verde:

La verdad es que no llegué a ninguna conclusión definitiva...;-)

El sitio donde se alojó mi madre se llamaba Residencial Porto Inglés, y la verdad es que lo podemos recomendar, probablemente sea el mejor sitio donde alojarse actualmente en la isla de Maio, las otras opciones son diversos apartamentos italianos llenos de cucarachas y de dudosa higiene, y otra residencial donde se nos ocurrió entrar a preguntar si era posible comer en el restaurante y prácticamente nos echaron de lo desagradables que fueron.

En donde estuvo mi madre la verdad es que limpiaban las habitaciones a fondo todos los días, y aunque había algunas limitaciones con el tema del agua y pequeñas averías domésticas, toda la gente que trabajaba ahí le ponía tan buena voluntad y eran tan amables que compensaban sobradamente los defectos (se trata de un negocio familiar gestionado por caboverdianos de ahí de toda la vida), además era hasta barato, 20 euros la noche con un desayuno bastante bueno incluido, y la habitación tenía una terraza grande con vistas al Mar.

Como su puede ver en la foto (sobre la cama), después de su primera experiencia navegando a vela, mi madre se dedicó entre otras cosas a leer el libro Hasta donde me lleve el viento de Eduardo Rejduch de la Mancha, ya lo había leido hacía unos años, pero me lo pidió prestado para volverlo a leer después del viaje a Mayo...

... según iba pasando las páginas hacía comentarios del tipo: pero este hombre lo cuanta todo muy bonito, de todo el trabajo que a ti te lleva el barco él no dice nada... aún así el libro le volvió a gustar por segunda vez, es cierto que Eduardo hace más incapié en lo bueno y lo bonito que no en lo duro y desagradable, pero probablemente sea una buena filosofía, tanto para vender libros como para la vida en general ;-)

Hubo algún día que no pude bajar a tierra porque había unas olas monstruosas, de hecho llegaron a entrar en algún chiringuito de la playa y todo...

Mi madre esos días se dedicaba a fotografiar las pocas cosas que todavía quedaban por fotografiar, le hacían mucha gracia los cerditos que hay por todos lados:

Los libros de historia dicen que en Maio antes se criaba ganado y que en el momento álgido de la ganadería llegó a haber hasta 4000 cabezas de ganado, nosotros a juzgar por todos los cerdos, cabras y vacas que vimos diríamos que hoy en día el numero no debe ser muy inferior a ese.

Además nos explicaron que hay hasta ganado sin dueño, porque los animales procrean por el campo y luego las crías quedan asalvajadas (como los del caço-body):

Y aquí una vista trasera de la urbanización fracasada con el foso de agua salada sin cocodrilos (va paralelo a la valla amarilla), todo el terreno que se ve delante es también la antigua salina:

En esta otra foto se ve por delante, como se puede apreciar está en primerísima línea de playa:

Lo más gracioso de todo es el cartel, todavía está ahí, como si fuese un mal chiste, lo de Único e surpreendente debe de referirse a que el foso de agua salada sin cocodrilos es único en la isla, y cada vez que hay un poco de mar de fondo las olas te sorprenden al mojarte los pies dentro de casa...

Después en el apartado de cosas mejorables de la isla de Maio está el que su ayuntamiento se preocupa poco por la higiene y la recogida de basuras, esta escena estuvo así más o menos invariable durante las dos semanas que estuvimos en la isla, y desgraciadamente se repetía con bastante frecuencia en muchos puntos, en gran parte es debido al ganado que anda suelto, y antes o después alguna cabra juguetona se dedica a dar vuelta a los contenedores de la basura:

Las calles del centro de la capital tampoco se libran, y después de festividades como la Navidad o el fin de año hay un fuerte olor a orina en gran parte del pueblo... realmente la higiene no es el punto fuerte del ayuntamiento...

En cambio se ve que lo suyo es el ladrillo, porque el edificio más grande de toda la isla es el nuevo ayuntamiento, ese edificio faraónico (para lo que es Maio) que aparece marcado en la foto, que por cierto estaba aparentemente terminado por fuera pero vacío por dentro, y no está ni medio claro cuando, como y con que dinero lo van a equipar y abrir...

Vamos, que gastan millones en un ayuntamiento nuevo que probablemente no haga falta y para limpiar las calles esperan a ver si llueve...

La última semana, en vista de que estábamos ya bastante aburridos y no habíamos gastado casi dinero (no había donde), decidimos contratar un viaje guiado para dar la vuelta a la isla en coche, eran 60 euros supuestamente por todo el día desde las 8 de la mañana hasta las 6 de la tarde.

Yo aproveché para visitar los posibles fondeaderos alternativos para ver si encontraba un sitio mejor que Puerto Inglés para mudarme una vez que mi madre se marchase en el supuesto avión que iba a venir a recogerla...

Aquí estamos en Calheta de Maio, un pequeño pueblín con una playa muy resguardada... pero sin profundidad suficiente para Xebec, sólo da para pequeños botes de motor.

Tiene un pequeño paseo marítimo nuevo frecuentado por muchas vaquitas y algún que otro toro, pero son muy pacíficos y limpios, al menos no se veían boñigas por el suelo!

Después fuimos a ver como hacen carbón vegetal en Morrinho, es uno de los pocos productos que exporta Maio junto a las cabras y la Sal.

En la foto las ramas resultantes de la poda de las acacias:

Lo que hacen es enterrarlas en una especie de fosos excavados en la tierra y taparlas con chapas, de tal forma que con el calor de las brasas la madera queda carbonizada.

Es un combustible muy barato, nos explicaron que un saco de 50 kilos cuesta sólo 5 euros, y da para hacer muchísimas parrilladas (algo a lo que son muy aficionados los caboverdianos):

Aquí más animalitos recorriendo tranquila y apaciblemente la isla, realmente cuando estás ahí da la sensación de que hubiera miles, están por todos lados!

Y aquí en busca del legendario Puerto Cais, una bahía supuestamente resguardada que hay en el Norte de la isla cerca de Morrinho.

La verdad es que es un sitio muy bonito, quizás lo que más me gustó de toda la isla, el fondeadero es aceptable, aunque tiene el gran inconveniente de que toda la playa está rodeada por una inmensa duna por la que hay que subir y descender para llegar a la civilización, y después todavía hay que caminar dos kilómetros para llegar al pueblo de Morrinho donde tan sólo hay una tienda muy pequeña y algún bar...

A parte de eso nos dijeron que el sitio lo usan los narcotraficantes del lugar para descargar droga por la noche, con lo cual no es muy recomendable ir ahí con el barco.

Vamos, que la isla de Maio destaca por no tener un solo fondeadero decente ;-P

Esta otra foto es ya del Nordeste de la isla, Pedro Vaz creo recordar que se llamaba el pueblo, esa zona es mucho más desértica y menos poblada que el resto de la isla:

De vez en cuando hay algún oasis con cuatro palmeras como el de esta foto, pero en general el agua que tienen no es muy buena para beber, suele salir marrón y algo salada:

Y aquí en la playa de la Ribeira de Juan, era una playa bonita, aunque no era posible llegar a ella en coche:

A parte de las vacas, los toros, las cabras y los cerditos, también hay una especie de perdices silvestres que son muy numerosas y valen para comer:

Los atardeceres solían ser bastante bonitos, la playa que se ve en las fotos es la continuación de la playa del Salinas Beach Resort, justo a la izquierda ya está el puerto.

Y como si de una película de Kusturica se tratase, la nota surrealista en medio de todo este escenario un tanto monótono y aburrido la ponía una congregación religiosa cuyos miembros visten siempre de blanco con mochila azul y caminan cogidos de la mano, cada poco aparecían por un sitio u otro, como queriendo darle un toque original a la isla:

La verdad es que no me tomé la molestia de hablar con ninguno de ellos para preguntarles en que consistía la historia, pero la gente del lugar nos explicó que son una comunidad que vive en la isla todo el año y siempre visten así, pero que no son cristianos ni tienen relación con el cristianismo.

Tal vez en otra vida hicieron algo muy malo y ahora por eso están ahí, expiando las culpas pasadas y haciendo penitencia en la isla de Maio...

Aquí una escena típica de la ciudad del Puerto Inglés, unos cerditos paseando por la calle entre casas en distintas etapas de construcción.

Espero que el texto y las fotos no se haga muy pesado, a nosotros la verdad es que a ratos si se nos hizo algo pesada la estancia en Maio...

De cualquier forma no quiero terminar sin comentar dos grandes problemas que tiene la isla, uno es la especulación salvaje que sufre con los alimentos y el agua embotellada, cuyos precios a veces llegan a duplicar y triplicar los de la isla de Santiago que está a tan sólo una hora y media en barco.

Porto Inglés es el sitio de Cabo Verde con más tiendas de alimentación por habitante que he visto en todo el país, casi cada vecino que tiene un poco de dinero hace la compra en Santiago a través de algún familiar o amigo, la trae en el barco hasta Maio, y luego en su casa tiene una especie de despensa tienda donde intenta vender lo que le sobra a precio de oro.

Lo que ocurre es que los pocos supermercados que hay tienen unos precios también abusivos, de tal forma que incluso a la gente de a pie le merece la pena comprar directamente en Praia y traer las cosas en el barco, y de ahí a comprar un poco más e intentar venderlo sólo hay un paso.

Pero lo triste es que mucha gente con pocos recursos se ve asfixiada por esta especulación, realmente a mi me dio mal rollo ver a la mitad del pueblo intentando exprimir a la otra mitad mediante la especulación con los alimentos y los productos de primera necesidad.

Esta es una situación que en las demás islas de Cabo Verde no se da, al menos no de forma tan marcada, y realmente pienso que es simplemente un problema de voluntad política, porque no costaría nada que el gobierno tuviese en cada isla una tienda propia con los productos de primera necesidad a precios normales... pero me imagino que no lo hacen porque al final son ellos mismos los que se benefician con la especulación.

Este es el fuerte de San José, restaurado también con la ayuda de la Agencia Española de Cooperación Internacional, en este caso no era ni caro ni barato, simplemente estaba cerrado y no se podía visitar.

El otro problema grande es la crónica escasez de agua potable de la isla, en teoría tienen plantas desalinizadoras, pero en la práctica estas tienen problemas de mantenimiento y/o falta de combustible y la mayoría de la gente sólo tiene agua unas pocas horas al día los días que hay agua...

Nosotros vimos incluso a gente ir a la playa a llenar botellas de agua de Mar para ayudarse en casa a la hora de lavarse, cocinar, fregar los cacharros...

También vimos pueblos donde sólo hay unos grifos públicos para todo la gente, y estos sólo tienen aguas unas horas de vez en cuando, a veces cada 2 ó 3 días, de tal manera que en la práctica la gente tiene que vivir racionando el agua constantemente, y además es un agua de dudosa calidad que los propios periódicos dicen que tiene demasiada sal y es dañina para la salud, en especial para los riñones.

Y en todo ese escenario una garrafa de 5 litros de agua potabilizada (ni siquiera mineral) que en España cuesta tal vez 60 céntimos, en Santiago (a 25 kilómetros) 1.25 euros, ahí en Mayo cuesta 2.50 euros, y es un lujo fuera del alcance de la mayor parte de la población.

Nosotros para cargar agua para el barco las pasamos canutas, en el puerto y en la casa de los pescadores (hecha también por la AECI) nos dijeron que no podían darnos agua, pero que preguntásemos en cualquier casa particular que nos daban seguro... en las casas evidentemente nos dijeron que no podían darnos ni vender agua porque ellos mismo tenían poca... con lo cual al final tuve que llenar las garrafas en el baño del hotel donde se alojaba mi madre...

... y después cargar los 80 litros de agua a hombros durante 2 kilómetros en varios viajes... la vida no es fácil en Maio, mucho menos fácil que en el resto de Cabo Verde.

De hecho la sensación que nos quedó es que es un sitio abandonado por las autoridades a su suerte, la versión oficial es que están esperando que lleguen inversores extranjeros a hacer grandes hoteles para llenar la isla de turistas... pero sin aviones que traigan los turistas y sin agua potable para que beban... la verdad es que es difícil creer en ello.

En la práctica la isla sobrevive gracias a la población que ha emigrado a Holanda y Estados Unidos, esos emigrantes mandan algo de dinero a sus casas y eso es lo que mueve la poca economía de la isla.

Lo triste es ver como ese dinero ganado con tanto esfuerzo y trabajo lejos del hogar es gastado por sus seres queridos en pagar unos precios inflados artificialmente para enriquecer a cuatro caciques locales.

Y bueno, en teoría el final de las vacaciones de mi madre en Maio consistía en que tomaría un avión para Santiago... pero resulta que la compañía aérea que opera entre Maio y Santiago (la TACV) sólo tiene operativo 1 de los 3 aviones que hacen vuelos entre islas, los otros dos están uno averiado sin dinero para la reparación y el otro pasado de horas de vuelo y sin dinero para la revisión... con lo cual en la práctica se dedican a vender billetes de vuelos que saben que nunca habrá.

De tal forma que la mayor parte de las veces son los turistas incautos quienes caen en la trampa, muchas veces perdiendo el vuelo internacional del día siguiente en Santiago.

La TACV dice que la cancelación es debida al exceso de viento, o a falta de visibilidad o a cualquier excusa absurda y poco creíble, y por supuesto ni se hacen cargo del alojamiento, ni del transporte, ni de la comida ni de nada, esperas al siguiente vuelo o vas nadando a Santiago...

La mayoría de la gente opta por subirse al primer barco que llega al puerto, porque esperar por el avión puede ser una auténtica pesadilla.

Nosotros gracias a Xebec no tuvimos que esperar mucho, cuando cancelaron el vuelo de mi madre para Santiago y nos informaron de ello de forma lacónica (es su trabajo de todos los días), sencillamente cogimos la maleta, la subimos a Kyon y nos marchamos, esta vez con el viento y la corriente a favor.

Según se alejaba la isla de Maio en el horizonte nos sentimos también un poco aliviados de marchar de ahí, pero sobre todo sentimos tristeza y lástima por la gente que no lo queda más remedio que vivir ahí, realmente de todo lo que conozco de Cabo Verde (y ya conozco bastante después de 7 meses) sinceramente Maio sería el último sitio al que se me ocurriría volver.

El viaje a Santiago fue rápido, tan sólo 8 horas, zarpamos a las 9 de la noche y llegamos a las 5 de la mañana a Praia, bajé a mi madre a tierra con las primeras luces del amanecer, nos dimos un abrazo de despedida y la subí a un taxi con destino al aeropuerto; inmediatamente volví a Xebec, levanté el ancla y salí zumbando rumbo a la isla Brava antes de que las bestias del caço-body me confundiesen con un diplomático español.

Ignacio Vidal, el autor de esta web

Nacho (el autor de esta web)

En otros tiempos técnico de sistemas Unix, en 2004 decidí intentar vivir mi vida de una forma más coherente conmigo mismo, y así fue como surgió esta web, en la que escribo desde entonces cuando mis circunstancias me lo permiten.

Nací en España hace ya 39 años, y después de andar viendo mundo a bordo de un pequeño barco durante 10 años, finalmente decidí establecerme en la isla de Santa María (Portugal), un oasis de paz, tranquilidad y belleza en este planeta cada vez más atribulado en el que vivimos.

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