Nuevos caminos y nuevos rumbos...

Escrito el 1/Abril/2013 por

Después de una temporada un tanto a la deriva y sin tener claro a donde ir o que hacer después de Cabo Verde, el Viento del Destino comenzó a soplar con fuerza indicando el nuevo camino.

Nacho el marinero explorando nuevos caminos

Hacía ya casi medio año que estaba en la isla Brava deshojando la margarita del sitio a donde ir con el barco, incluso barajando la posibilidad de vender a Xebec para comprar una bonita casa aquí, donde ya he hecho unas cuantas buenas amistades y hay quien dice incluso que ya soy más caboverdiano que europeo... y en eso un buen día el Amor llamó a mi puerta para sacarme de mis dilemas.

Una buena amiga (amiga íntima realmente) decidió venir a pasar sus vacaciones aquí para gran alegría mía, y después de un par de semanas maravillosas con ella, decidí marchar con el barco a Berlín (donde vive) para ver a donde nos lleva esta aventura, que ya tuvo su primer capítulo en Madeira, y ahora el segundo, más largo y mejor, en la isla Brava de Cabo Verde.

Sara y Nacho en la isla Brava

Para mi es una decisión muy importante, dejar de vivir en un barco en los trópicos, después de 2 años sin inviernos, para irme a vivir a un piso, en una ciudad grande y con un invierno largo y muy frío... y además en el corazón del primer mundo, ese sitio lleno de problemas cada día más grandes y más terribles.

Lo cierto es que en todos estos años de vivir y viajar en un barco yo solo, pude ver claramente la importancia de estar bien acompañado en la vida... ya lo sabía muy bien de antes, pero en un pequeño barco en medio del mar, ya sea fondeado o navegando, se aprecia con mucha más claridad que en tierra firme.

Así pues, fue una decisión fácil, estos últimos años ya tuve bastante de aventuras en el Mar y en solitario, de tal forma que una aventura en tierra firme y en buena compañía me parece algo muy apetecible.

Ahora sólo queda resolver el problema logístico de la distancia, que se traducirá en recorrer con la ayuda del viento y de la suerte las pocas miles de millas que separan la isla Brava de Berlín, luego sacaré a Xebec del agua y lo dejaré bien preparado para pasar unas merecidas vacaciones en tierra firme después de los excelentes servicios prestados.

El viaje será bastante más largo y difícil de lo que me gustaría, primero tengo que ir de Cabo Verde a las islas Azores, de ahí al Canal de la Mancha, y después por los canales europeos poco a poco llegar hasta Berlín.

El mayor inconveniente es que debido a los vientos y las corrientes predominantes en el Atlántico Norte no es posible ir en línea recta en esta travesía, sino que más bien hay que hacer una curva bastante amplia, de tal forma que las 1200 millas que separan Cabo Verde de Azores seguramente se conviertan en unas 2000 reales... pero bueno, una vez más espero acertar con el momento de partir y tener más o menos buen tiempo, y con eso y un poco de suerte supongo que todo irá bien.

Y el tiempo dirá lo que vendrá después, la vida me ha enseñado a no hacer planes a demasiado largo plazo, ya lo dice el dicho: las personas hacen planes y a Dios le da la risa.

De cualquier forma, seguiré actualizando esta página de vez en cuando, todavía me queda contar la aventura del viaje, la movida del varadero y quien sabe que más cosas, sin duda habrá muchos momentos interesantes este invierno aunque lo pase en tierra firme por primera vez en 5 años.

Por lo demás, con Sara aproveché para ver lo que todavía no había visto de la isla Brava, que si bien es pequeña tiene muchas cosas que ver y descubrir dentro de ella. Aquí por ejemplo volvíamos de explorar un pueblo abandonado llamado Vinagre:

Nacho el marinero explorando nuevos caminos

El sitio es bonito e interesante, se llama Vinagre porque tiene un manantial de agua volcánica con un fuerte sabor, no a Vinagre precisamente pero si a algo parecido, antiguamente era un sitio muy rico porque tenía mucha agua, y sus casas son las mejores de la isla, así como las terrazas y los puentes...

Pero un buen día el manantial dejó de fluir, la tierra dejó de producir alimentos y todas las personas y animales tuvieron que marcharse, hoy en día sólo queda una minúscula fuente por la que sale un insignificante hilillo de agua, recordando que es la Naturaleza quien manda en este planeta y de quien realmente todos vivimos.

el pueblo de Vinagre en la isla Brava

Esta otra foto es de la avenida principal de Nova Sintra de noche, es un sitio realmente tranquilo y agradable:

Nova Sintra de noche

Paseando por la isla descubrí que hay muchas más cabras y vacas de las que yo me imaginaba, a menudo nos cruzamos con algún rebaño como este:

Y un día subimos a lo más alto del volcán (la isla Brava es en realidad un volcán dormido), el pico Fontainhas, desde donde hay una espectacular vista de toda la isla Brava y de la vecina Fogo, era muy impresionante ver moverse las nubes a toda velocidad debajo de nosotros:

Ahí mismo, a casi 1000 metros de altitud estaba este burrito comiendo tranquilamente:

Y aquí nosotros, en lo más alto de la isla Brava:

Siento no haberme extendido más esta vez, pero estoy muy atareado con todos los preparativos del viaje, va a ser la travesía más larga que haya hecho hasta la fecha y tengo que prepararla muy bien... esto lleva mucho más tiempo y trabajo de lo que la mayor parte de la gente se imagina.

atardecer en la isla Brava

Así pues, hasta la próxima actualización! ;-)

Ignacio Vidal, el autor de esta web

Nacho (el autor de esta web)

En otros tiempos técnico de sistemas Unix, en 2004 decidí intentar vivir mi vida de una forma más coherente conmigo mismo, y así fue como surgió esta web, en la que escribo desde entonces cuando mis circunstancias me lo permiten.

Nací en España hace ya 40 años, y después de andar viendo mundo a bordo de un pequeño barco durante 10 años, finalmente decidí establecerme en la isla de Santa María (Portugal), un oasis de paz, tranquilidad y belleza en este planeta cada vez más atribulado en el que vivimos.

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