Vigo - Viana DC - Viana do Castelo

Después de casi 3 años navegando por el Norte de España llegó el momento de cambiar de país y adentrarme primero en Portugal y después en Madeira y Cabo Verde, sitios todos ellos donde se habla portugués; ya en otros viajes que hice me quedó muy claro la importancia capital de hablar (aunque sea a medias) el idioma del lugar donde estás, Eduardo Rejduch de la Mancha dijo que "Para viajar hay que saber estar parado", y yo añadiría "y hablar el idioma de la gente que te rodea"; la diferencia la vi muy clara cuando traje a Xebec de Inglaterra a España.

En Inglaterra hice muchos amigos, conocí muchas personas interesantes y pienso que me empapé bastante de lo que allí ocurría (gracias a que hablo un inglés bastante pasable); mientras que en Francia, no hubo nada de eso, y no es porque los franceses no tuvieran interés en conocerme, sino simplemente porque a la hora de intentar hablar chocábamos con la barrera del idioma, barrera invisible pero muy real.

Así que cuando llegué a Vigo, una de mis principales prioridades (después de preparar el barco para el viaje) fue el aprender portugués, como solía decir "lo primero es llegar, y lo segundo poder hablar con la gente"; la verdad es que tuve muchísima suerte, y nada más que empecé a buscar encontré una profesora muy buena con la que estaría dando clases de portugués dos horas a la semana durante casi 9 meses, se llama Claudia Coelho, y aquí se nos puede ver en el último día de clase:

Claudia Coelho y Nacho Vidal en su última clase de portugués

Aprender portugués resultó ser una experiencia muy agradable, a parte de por el acertado método de mi profesora, porque al ser un idioma relativamente parecido al español pues se avanza muy rápido, de tal forma que después de las primeras clases ya puedes empezar a intentar comunicarte en portugués, de hecho, Claudia y yo dimos todas las clases en portugués menos la primera que fue en español.

Por otro lado el estudiar portugués también me supuso una inversión muy grande en tiempo, trabajo y dinero, sobre todo por que siempre ando desbordado a todos estos niveles, entre el consultorio, el barco y demás cosas varias de la vida nunca parezco tener tiempo para aburrirme :-P

El caso es que no pasó ni un día desde que llegué a Portugal para darme cuenta de hasta que punto había sido una inversión acertada, cinco minutos después de amarrar en el puerto deportivo de Viana do Castelo intentaron robarme en mi propio barco, y de alguna forma el que pudiera hablar en portugués pienso que fue una ayuda para que al final todo quedara en un susto desagradable, el ladrón esperaba encontrar un belga francoparlante y encontró un español que "falava portugues muito bem", lo cual supongo que debió de descolocarle lo bastante como para darme cierta ventaja y salir bien parado.

Después al ir a las oficinas del puerto pude hablar en portugués con los empleados, e intercambiar opiniones sobre como están las cosas en España y en Portugal, me hablaron de sus viajes por Galicia y por otros sitios, y yo les hablé un poco de mi historia, parece una tontería, pero aunque también hablen inglés es poco probable mantener la misma conversación en inglés, es como que no hay la comodidad y la soltura para ello, normalmente el inglés se usa para resolver el tema de papeleos, hablar de dinero y de donde están las duchas, pero no hay costumbre de conversar en ese idioma por parte de los empleados del puerto o de gente de la calle que pueda dominar el idioma.

También el primer día hablé mucho con mis vecinos portugueses de pantalán, casi todos pescadores, que no entendían como podía navegar sin pescar, con el poco trabajo que da y los muchos peces que hay de ahí a Madeira (ellos van a motor y con piloto automático eléctrico).

Una cosa que se iría repitiendo constantemente en tierras portuguesas fue el ser tomado por gallego allá donde fuese, al principio me pareció algo divertido, y pensé "fíjate, un año en Galicia y ya parezco gallego", hasta que me di cuenta de que en la mentalidad de algunos portugueses ser gallego es sinónimo de ser narcotraficante y millonario, en especial si viajas en un yate inglés con bandera belga y dices que te ganas la vida echando las cartas ("demasiado raro" deben de pensar).

Pero bueno, supongo que es algo kármico, tengo nombre de actor porno, apellido de dirigente abertzale y ahora resulta que parezco gallego, narcotraficante y millonario, casi nada... supongo que todo es cuestión de intentar sacarle partido a las imaginaciones calenturientas de la gente, el problema es que de todo ello se quedan sobre todo con lo último, el que sea como sea sin duda soy millonario, y de una forma u otra tienen que intentar sacarme algo de mis incalculables, inabarcables y ocultas riquezas, aunque vaya vestido con ropa de segunda mano o del carrefour, y los barcos como el mío se vendan por 10000 euros en el mercado de segunda mano.

Viana do Castelo resultó ser un sitio muy agradable, todo lo que es el casco antiguo está impecable, las calles muy limpias, los edificios perfectamente restaurados, la gente muy amable, educada y atenta, el clima muy suave, el puerto deportivo está extremadamente resguardado de todos los vientos, tanto que da la impresión de que el barco estuviera fuera del agua porque no se mueve ni un milímetro.

Estuve sólo 3 semanas escasas en lo que es Portugal Continental, que supongo que no es el bastante tiempo para sacarse una idea clara y objetiva de lo que ocurre ahí, pero según me contaron, el salario mínimo es de tan solo 470 euros (me imagino que brutos), el IVA es del 23% y esperan que se lo suban pronto todavía más, a los funcionarios les han bajado el sueldo un 17% hace poco y esperan nuevos recortes...

Y aunque pueda parecer increible, Portugal es un sitio caro, mucho más caro que España, no hay más que ir a un supermercado para ver que los mismos productos que hay en cualquier supermercado español son entre un 10 y un 20% más caros, la gasolina y el gasoil son mucho más caros que en España; si entras a una farmacia a comprar algo puedes salir espantado, los medicamentos son muchísimo más caros que en España, a veces cerca del doble, la vivienda tiene precios similares, al igual que tantas otras cosas.

Así que cuando al pasar delante de una iglesia en el centro de Viana do Castelo me encontré con este cartel tapando la hucha de los donativos no me sorprendió demasiado:

En Portugal atracan las iglesias

Dice literalmente: "debido a los frecuentes robos sufridos agradecemos que no depositen más donativos".

Dos días después de llegar volvieron a intentar robarme en el barco, el puerto deportivo tiene todas las puertas de los pantalanes rotas y puede entrar cualquiera, lo cual por una parte está bien, porque entra mucha gente a saludar o a preguntar por el barco, de donde vengo, a donde voy... pero bueno, de todo tiene que haber.

Y creo que fue al día siguiente, que después de salir de un centro comercial me di cuenta de que me habían abierto las dos cremalleras de la mochila, afortunadamente no llevaba nada de valor y nada me robaron, pero fue inevitable el que me quedara una sensación desagradable de estar en un sitio "peligroso".

Después de todo esto, un día paseando por un centro comercial me encuentro con un chiringuito de compra de oro con el siguiente eslogan publicitario:

Anuncio de reciclaje de oro

La verdad es que me pareció un chiste grotesco dada la situación que se vive en la calle, no sé si tiene por intención el engañar a alguien haciendo pensar que el oro contamina si lo tienes en casa, o quizás pretenda dar una excusa para que quien vaya a vender oro para poder comer pueda decir que es para salvar el medio ambiente y no por necesidad... El caso es que después de sacar la foto la empleada del chiringuito salió como una centella para decirme que no podía sacar fotos y que hiciese el favor de borrarla, no sé si tendría miedo de que la robase el eslogan publicitario.

Por lo demás, los días que estuve en Viana do Castelo hizo un tiempo totalmente veraniego, algún día llego a hacer 36 grados, casi parecía Andalucía en verano... así que puse el toldo a la bañera del barco, y ahí estuve tan a gusto, realmente fue todo un acierto lo de hacer ese toldo, es la diferencia entre estar cómodo y a gusto o tener un problema con el calor. En la foto se me puede ver en un momento de relax listo para comer una rica ensalada y una sabrosa tortilla de patatas que acababa de hacerme:

Comiendo a la sombra en la bañera de Xebec

Y aunque poco, algo de tiempo tuve para hacer turismo, al llegar a Viana y remontar el río Lima me llamó la atención este barco por ser muy parecido al barco de rescate de la serie "Conan el niño del futuro", cual no sería mi sorpresa al ver que era un barco-hospital-museo-albergue que se podía visitar por el módico precio de 2 euros, así que ahí pasé mi primera tarde en Portugal, el barco es enorme y la mayor parte está abierto al público, con lo cual tardé unas 4 horas en verlo entero.

El barco hospital Gil Eannes

Dentro había de todo, hasta un quirófano de los años 50, pasando por la consulta de un dentista o una panadería totalmente equipada. Aunque lo más interesante fue una exposición sobre la flota bacaladera portuguesa, que por lo visto fue la última flota de pesca a vela de toda Europa, hacían viajes de muchos meses a la zona de Groenlandia y el Atlántico Norte, y ahí cada pesacador con un pequeño bote iba sacando los bacalados uno a uno, por lo visto era una trabajo muy peligroso, duro y bastante mal pagado.

El barco hospital Gil Eannes fue construido expresamente para dar apoyo sanitario a la flota bacaladera portuguesa, que según creo recordar consistía en varios miles de pescadores repartidos en muchos barcos de vela, de ahí que fuera una necesidad practicamente imprescindible.

Y hablando de barcos pesqueros, una cosa que siempre me ha llamado la atención es la diferencia entre los nombres de los barcos de recreo y los barcos de pesca, siendo casi siempre estos últimos los que tienen los nombres mejores y con más "chispa", estos dos estaban en el puerto de Viana, uno se llama "Perseguido" (a saber porque y por quien! XDD) y otro "La llama del dragón", este último me pareció buenísimo, y además estaba muy cuidado.

Barcos de pesa portugueses en Viana do Castelo

Los nombres de los yates muchas veces ponen en evidencia a su dueño, en Baiona había uno que se llamaba nada menos que "El submarino amarillo", es difícil pensar un nombre que de más mala suerte para un barco que "submarino", y encima amarillo, para que se vea bien cuando esté en el fondo del Mar... Yo siempre me imagino al capitán de un barco con ese nombre pidiendo auxilio por radio: "Mayday, Mayday, aquí Submarino amarillo, nos hundimos, cambio", y Salvamento Marítimo contesta: "Querrá decir que se sumerge XD".

Viana do Castelo es un sitio orientado en gran parte al turismo, tienen astilleros y alguna pequeña industria, pero la impresión que me dió es que una buena parte de la gente depende directa o indirectamente del turismo, por el centro de la ciudad (realmente agradable de recorrer a pie) hay innumerables tiendas para turistas, muchas están especializadas en cerámica portuguesa, otras en tejidos y bordados (muy bonitos por cierto), algunas en menaje del hogar, con las famosas cucharas portuguesas...

Ahora las cosas les van mal, y según dicen ellos mismos en parte es porque en pocos años su país se ha convertido en un sitio caro para los extranjeros, mientras que antes era barato, y con esa idea iban muchos turistas ahí, yo recuerdo cuando era niño que era muy típico en España ir de viaje a Portugal, basicamente el plan consistía en comer barato, dormir barato, comprar manteles, sábanas, cuberterías todo muy barato... ir a la playa, comprar un simpático gallo de Barcelos de recuerdo y volver para España con el depósito de combustible lleno, porque entonces la gasolina era más barata en Portugal que en España.

En cambio en los últimos años las cosas han cambiado para mal, los españoles tienen menos dinero para viajes de placer, y Portugal ya no es lo que era, la gasolina es mucho más cara ahí, ya no se duerme barato y los tejidos, la cerámica y las cucharas vienen de China como en todos lados, con la diferencia que al tener un IVA del 23% y unos costes de transporte mucho más altos que en el resto de Europa, pues en la práctica casi todo es más caro que en España.

Pero bueno, como quiera que sea, el sitio tiene muchas cosas que ver y que hacer, en esta foto puede apreciarse una parte de la muralla del famoso castillo de Viana, y al fondo encima de la montaña la iglesia de Santa Luzia, que se ve desde el mar bastante millas antes de llegar al puerto.

Mirador de Santa Lucia, Viana do Castelo

Para llegar hasta arriba hay un funicular, una carretera y un "escalorio", yo eleguí esta última opción y resultó ser bastante divertida, al comienzo hay una inscripción que dice "Meu Deus ajuda-me a subir", y realmente hay momentos en que si hace falta algo de ayuda, el desnivel es de unos 300 metros, con lo cual me imagino que habrá bastantes más de mil escalones... yo subí provisto de un sabroso helado de chocolate, así que no tuve problema en llegar arriba! XDD

Otra cosa famosa de la ciudad es el puente sobre el río Lima que se ve en esta foto, fue diseñado por el mismo arquitecto de la torre Eiffel de Paris (Gustave Eiffel creo que se llamaba), por la parte de abajo pasa el tren, y por arriba los coches, mientras estuve yo ahí estaban terminando de restaurarlo, y la verdad es que les estaba quedando impecable.

Puente de Lima, Viana do Castelo

Otra cosa curiosa que me ocurrió fue cuando fui a llenar los tanques de gasoil del barco, cuando pasé por delante de la gasolinera del puerto me sorprendió ver que marcaba un precio de 1.05 Euros el litro de gasoil, precio mucho más bajo que en España y que en las gasolineras que había visto en la ciudad, donde el litro de gasoil se vendía a 1.48 euros más o menos. Yo pensé que sería que tenían un gasoil más barato para barcos, por aquello de que al usar una infraestructura más barata que los coches (en el Mar no hace falta construir y mantener carreteras) pues tenía sentido que pagasen menos dinero por el combustible.

Cual no sería mi sorpresa cuando hablé con una empleada del puerto para decirla que me gustaría comprar gasoil en su gasolinera, y me explicó que la gasolinera hacía mucho que no funcionaba, que estaba averiada indefinidamente, y que el precio que marcaba el surtidor era el del día que se estropeó, hacía ya varios años.

Hubiera marchado antes, pero el parte meteorológico no acababa de verse claro, el anticiclón de las Azores estaba de viaje por Irlanda, y parecía que si zarpaba de inmediato podría encontrar vientos desfavorables a la mitad del camino, así que tuve una semana para seguir haciendo preparativos, y una de las cosas que hice fue pintar un Suzaku en la veleta del piloto de viento y dos ojitos de Ryoko en la proa del barco. Hacía años que quería haberlo hecho, pero nunca encontré el momento para ello, y supongo que el País del Gallo de Barcelos era el sitio inidicado para hacerlo.

Así fue como quedó la veleta, por un lado:

Hassler autopilot wind vane decorated

Y por el otro lado:

La veleta del piloto de viento Hassler

También aproveché para ordenar la despensa de Xebec, pensando en el largo viaje que tenía por delante, de tal manera que intentaba dejar a mano las cosas que iba a necesitar antes, y al fondo del todo las que previsiblemente no necesitaría en meses.

Despensa del barco Xebec

Una de las cosas que llevo en abundancia son tarros de miel de Esther Ibeas, es una miel exquisita, la mejor que conozco que puede comprar el dinero en España, así que pensé que era buena idea llevar unos cuantos kilos, por una parte para mi, y por otra parte por si quería hacer algún regalo a alguien, fue una buena idea, porque en Madeira (desde donde escribo estas líneas) la miel es bastante cara, un kilo de miel normal viene a costar entre 7 y 8 euros, incluso la venden en tarrinos de un cuarto de kilo a 3 euros; así pues supongo que mi cargamento de miel ecológica se ha revalorizado bastante, igual más al Sur puedo hacer un buen negocio con ella :-)

Y para rematar mi estancia en el Portugal continental tuve un disgusto con el puerto, resulta que el día que llegué rellenaron una ficha con mis datos, y anotaron el precio que iba a pagar, 12 euros al día, o 60 euros a la semana si estaba más de 5 días, no es ningún chollo pero tampoco me pareció disparatado.

El caso es que cuando fui a decir que marcharía en unos días, me informaron de que el precio era de casi cien euros a la semana... y bueno, así en resumen la historia fue que después de varios días de discusiones muy desagradables, conseguí que me cobrasen más o menos lo que me habían dicho al principio (173 euros por 2 semanas y 5 días) y que era por otra parte lo que indicaba su tarifa oficial.

Bueno, como quiera que sea, el caso es que al final zarpé de Viana do Castelo y emprendí lo que sería mi primera travesía oceánica, aquí se me puede ver dejando atrás la Península Ibérica, quien sabe por cuanto tiempo...

Adios a la Península Ibérica
Ignacio Vidal, el autor de esta web

Nacho (el autor de esta web)

En otros tiempos técnico de sistemas Unix, en 2004 decidí intentar vivir mi vida de una forma más coherente conmigo mismo, y así fue como surgió esta web, en la que escribo desde entonces cuando mis circunstancias me lo permiten.

Nací en España hace ya 39 años, y después de andar viendo mundo a bordo de un pequeño barco durante 10 años, finalmente decidí establecerme en la isla de Santa María (Portugal), un oasis de paz, tranquilidad y belleza en este planeta cada vez más atribulado en el que vivimos.

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