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Isla de Madeira - La leyenda de Machico

Lo que hoy es la isla de Madeira en los comienzos fue nada menos que lava fundida circulando por el interior de nuestro planeta, hasta que un día esa lava comenzó a brotar a miles de metros de profundidad en medio del Océano Atlántico, salió tantísima lava que se formó una colosal montaña de más de 6000 metros de altura, cuya cima es lo que hoy conocemos como la Isla de Madeira.

Como si esto fuese poco, resulta que al solidificarse, la lava quedó en gran parte con forma de prismas pentagonales, formaciones rocosas como esta se ven por toda la isla de Madeira (normalmente más erosionadas que la de la foto):

El órgano de Porto Santo

En Madeira pasan cosas mágicas... es así.

Con una historia así está claro que tenía que ser un sitio especial, lleno de espíritus traviesos e inquietos, dispuestos a estar todo el día enredando, y en la práctica escribiendo una historia que sobresale por ser mágica y sorprendente.

Uno de los muchos misterios que rodean la isla de Madeira, gira en torno a porque los portugueses del siglo XV fueron a elejir un nombre japonés que significa "la mujer afortunada gracias a su sabiduría" para bautizar la capital de su recién descubierta isla. Esto es algo insólito en la historia de los descubrimientos europeos, algo que no había ocurrido antes y no volvió a ocurrir después.

Por lo visto hay dos versiones de la leyenda.

La primera versión cuenta que un inglés llamado Robert Machín fue con un barco hasta Portugal, ahí se enamoró de una hermosa portuguesa, pero como los padres de ella se oponían a que se casase con un inglés, los dos se fugaron con la intención de volver a Inglaterra, pero el viento fue un poco caprichoso, y Machín un poco torpe, de tal forma que acabaron llegando nada menos que a Madeira en vez de a Inglaterra (algo un poco raro teniendo en cuenta que están en direcciones opuestas).

El caso es que después apareció ahí un español que dijo que ese Machín era un mal-chico por haber raptado a su enamorada, y después al ponerle el nombre a la capital alguien se acordó del inglés, pero al escribir su nombre se olvidó de la letra ele, y escribió Machico...

La segunda versión de la leyenda cuenta que un día a principios del siglo XV llegó a Barcelos una misteriosa mujer procedente de Santiago de Compostela, tenía el cabello negro como un tizón, los ojos rasgados y una extraña espada fina, alargada y muy afilada, hablaba muchos idiomas, y decía venir de un remoto país en el otro extremo del mundo, según ella llevaba más de 20 años viajando siempre hacia el Oeste, traía consigo muchos documentos de caracteres ininteligibles, y extraños artefactos de utilidad desconocida.

Viendo los poderosos del lugar que se trataba de una persona culta y probablemente con conocimientos valiosos, la invitaron a quedarse en Barcelos una temporada, ella aceptó la invitación y estuvo un tiempo ahí, hablando de sus innumerables aventuras y descansando un poco después de tanto ajetreo.

Al cabo de unos meses, un hijo de los nobles del lugar, preso de una loca admiración hacia tan genial personalidad, se enamoró perdidamente de la extranjera, sus padres se opusieron rotundamente a la relación, primero por tratarse de una infiel devota de un extraño pájaro rojo parecido a un gallo, y segundo porque tenía muchos más años que su hijo... y además una destreza demasiado buena con la espada.

En un primer momento la misteriosa aventurera no quedó muy impresionada por las declaraciones de amor de su admirador, ella ya tenía cierta edad, había viajado mucho y conocido hombres de todos los tipos y colores, estaba acostumbrada a tener un séquito de pretendientes y admiradores en cada sitio al que llegaba... pero después, al ver que su enamorado portugués era un chico con un corazón de oro y muy bien proporcionado físicamente, volvió a sentirse como en sus años mozos, y se enamoró de él como si fuera una adolescente.

El caso es que empezaron un romance muy intenso y bonito... y al de poco tiempo empezaron los problemas, las autoridades religiosas empezaron a ponerse nerviosas temiendo que el ejemplo empezase a cundir, y los nobles estaban cada vez más inquietos viendo que la misteriosa extranjera, su espada y su siempre creciente número de admiradores y ayudantes cada vez tenían más poder.

De tal forma que Machico (que así se llamaba la aventurera) se dió cuenta que había llegado el momento de partir, para ella esa situación era pura rutina, y no le supuso un esfuerzo especial el organizarlo todo, revolvió un poco en su equipaje y encontró un mapa que había conseguido en La Meca de manos de un pescador marroquí en el que se veían unas islas a medio camino entre Portugal y Marruecos, sacó también unos aparatos de navegación que consiguió en la corte del Emperador Amarillo hacía muchos años.

Y con eso, su enamorado, su espada y un grupo de sus mejores amigos y amigas del lugar, se dirigieron hacia el puerto, donde después de una sencilla escaramuza se hicieron con el mejor barco que ya estaba cargado de víveres, y se hicieron a la Mar, rumbo a las misteriosas islas.

Aquí se la puede ver capitaneando la embarcación en la que llegaron a Madeira según una versión japonesa de la leyenda del siglo XIX (con los siglos los ecos de sus hazañas llegaron a su tierra natal):

Machico la aventurera navegando rumbo a Madeira

En sus innumerables aventuras Machico había navegado por muchos mares, enfrentandose incluso a terribles huracanes y tormentas, con lo cual no le supuso mucho esfuerzo el llegar hasta las islas, tuvieron buen tiempo, y al cabo de 9 días y 8 noches ya estaban fondeados en el mejor sitio, resguardados de todos los vientos y preparando una buena comilona con los manjares que encontraron en su nuevo hogar.

Al principio todo fue bien, hasta que una parte de la gente que llegó acompañando a Machico empezaron a sentirse aburridos, echaban de menos la civilización, y decidieron coger el barco e intentar volver a Portugal, parece ser que tuvieron algún problema y acabaron en Marruecos, de tal forma que fueron hechos presos, y con el tiempo la noticia de las nuevas islas llegaron hasta Lisboa, de tal manera que el Rey envió a dos de sus mejores marinos y aventureros en busca de las islas.

Así fue como Zarco y Teixeira llegaron a Madeira, y siguiendo las informaciones de que disponían fueron a fondear al mismo sitio donde fondeó Machico, y ahí se la encontraron con su enamorado y los que habían quedado en tierra, fueron bien recibidos y con el tiempo se hicieron amigos de la aventurera, a quien no pudieron dejar de reconocer como una de los suyos por su valentía y audacia, de tal manera que la prometieron que en reconocimiento de sus grandes logros y hazañas bautizarían el primer puerto y capital de Madeira con su nombre, para que su recuerdo no se perdiese en el tiempo.

Ella les dijo que estaba muy agradecida, pero que probablemente las autoridades religiosas no iban a estar de acuerdo con la idea, ya que ella no sólo no era cristiana sino que tenía una visión del papel de la mujer en el mundo bastante diferente al del cristianismo...

Ellos la dijeron que aún así lo intentarían, y cuando volvieron a Lisboa contaron una historia inventada, según la cual un inglés dado a la bebida había llegado de casualidad a las islas antes que ellos, y que se llamaba Machín pero todos le llamaban Mal-Chico, y como gracias al Espiritu Santo después se hizo un buen cristiano, ya no fue malo sino bueno, y por tanto un ejemplo a seguir, y que querían llamar a la capital con su nombre pero sin la ele, porque si no iba a parecer un nombre español en vez de portugués...

En Lisboa estaban más interesados en las implicaciones materiales y geoestratégticas de las islas, y toda esa historia del inglés les pareció muy confusa y sin importancia, así como el nombre de la capital, que al fin y al cabo no dejaba de ser un nombre; les pareció una forma barata de complacer a los descubridores el permitirles poner ese extraño nombre a la capital y les dieron el permiso oficial tanto civil como religioso.

A Teixeira le dieron la capitanía de Machico, y le hicieron este retrato, si pudiera hablar nos contaría todos los pormenores de la historia:

El segundo descubridor de Madeira: Tristao Vaz Teixeira

Notese que después de hacerle Capitán Donatario de Machico, él mismo añadió a su escudo de armas nada menos que un misterioso pájaro rojo, el Suzaku de Machico:

El Suzaku del escudo de armas de Tristao Vaz Teixeira

Una prueba más de las muchas que hay a favor de esta segunda versión de la leyenda.

Y así fue como casi 600 años después en Medio del Atlántico, hay un bonito y mágico puerto con nombre japonés que quiere decir "La Mujer Afortunada Gracias a su Sabiduría", porque ciertamente fue una mujer que gracias a que sabía más cosas que los demás tuvo la suerte de llegar la primera aquí.

... Bueno, pues estas son las dos versiones de la leyenda de Machico, cada cual que juzgue por si mismo/a y vea cual le parece más realista y probable.

Lo que es un hecho objetivo es que este es el primer puerto al que he llegado donde, a parte de tener nombre japonés, hay un karaoke a 20 metros de las puertas de los pantalanes de su puerto deportivo... y pienso yo que si realmente hubiera sido un inglés quien llegó aquí el primero, lo que habría sería un pub inglés, no un karaoke ^_^

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Autor: Nacho Vidal (el marinero, no el otro) - Volver al inicio - Derechos de copia - Contacto