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Ideas y consejos - Mirando en perspectiva

Es curioso como con el tiempo todo cambia, a veces yo mismo me sorprendo mirando atrás, acordándome de mis primeros años atendiendo consultas de tarot, allá por el año 2005, qué diferente era todo entonces, yo tenía 26 años, una pareja, vivía en un bonito piso en Candás (Asturias), y tenía una situación económica lo bastante tranquila como para poder tomarme lo de las consultas más como una especie de hobby remunerado, trabajando esporádicamente como profesor de informática para complementar mis ingresos.

Nacho atendiendo consultas en 2005 y 2016

En realidad hacía años que consideraba que el mercado laboral trataba de manera injusta a la mayor parte de personas, y no tenía interés ni en estar en el papel de opresor, ni mucho menos en el de oprimido, así que intenté buscar un camino alternativo, algo constructivo y positivo que pudiera ayudar a otras personas al mismo tiempo que me mantuviese "al margen del sistema" en la mayor medida posible.

En gran parte lo conseguí, y aún le daría unas cuantas vueltas de tuerca más en los siguientes años con la historia del barco, pero de alguna forma era un callejón sin salida; no me paré a pensar que aunque yo consiguiera zafarme de las injusticias de mi entorno, era cuestión de tiempo que la mayor parte de las personas que valoraban mi trabajo y puntos de vista fueran cayendo víctimas de ese mismo entorno hostil.

La primera señal de advertencia quizás fue el hecho de dejar un bonito piso para irme a vivir a un pequeño barco de 8 metros de eslora, supuestamente para llegar a sitios mejores que los que conocía, una estrategia quizás demasiado extrema para hacer frente a un problema tal vez demasiado complejo.

Luego cuando en 2010 terminé por marchar solo de Asturias rumbo a lo desconocido, el hecho de marchar solo tampoco era buena señal, pero curiosamente ese fue uno de los años que más consultas tuve en la historia del consultorio, así que pensé "bueno, mientras tenga salud y gane dinero, todo irá bien".

Después en 2011 empecé a notar claramente el descenso en las consultas debido a la crisis económica, muchos de los clientes que tenía desde hacía años hicieron una última consulta sobre temas económicos y/o laborales, en vez de sentimentales como era habitual, y ya después no volvieron a hacer más consultas, con muchos y muchas mantuve el contacto durante años, y básicamente sus problemas pasaron a ser tan obvios y evidentes que no necesitaban echar las cartas sobre ello: perdida del trabajo, de la pareja, de la casa, a menudo también de la salud... supongo que a mucha gente de mi generación se le torció la vida durante esos años.

En esa ocasión yo conseguí zafarme bastante bien, simplemente sustituí los ingresos perdidos en consultas por ingresos adicionales en publicidad y venta de libros a través de mi página web, me centré en aumentar el número de visitas para aumentar en la misma proporción dichos ingresos, y todo fue viento en popa, siendo 2014 el año en que más dinero gané después de haber dejado la industria informática en 2004; todo eso mientras vivía en un sitio de bajos ingresos como es la isla de las Flores hizo que tuviese una sensación de falsa prosperidad.

Pero era un espejismo, sin pararme a pensarlo había cambiado a muchas personas como yo, que apreciaban mi trabajo y podían pagarlo, por dos multinacionales americanas para las cuales era sólo uno más entre millones, y era cuestión de tiempo que las comisiones y las ventas de Amazon cayesen, el dinero de la publicidad también, y el Google empezase a quitarme de las primeras posiciones de los resultados de búsqueda, en los tiempos que corren no interesa que la gente como yo tengamos demasiada visibilidad en Internet, ni mucho menos que ganemos demasiado dinero diciendo lo que nos venga a la cabeza en cualquier momento.

Y el caso es que aquí estoy, marzo de 2017, reestructurando la web para darle un aire más técnico porque tal vez vuelva a trabajar como técnico de sistemas Unix en los próximos tiempos, la verdad es que no sé como calificar esa idea, si como una huida hacia adelante o un volver para atrás, pero como quiera que sea la idea no me entusiasma mucho, el tiempo dirá que sale de todo ello.

Por otro lado, lo cierto es que los años fueron pasando, y ya tengo 5 carpetas clasificadoras llenas de fichas de consultas de tarot, tal vez haya cerca de 2000, a veces me entretengo hojeándolas, viene bien para ver mis problemas en perspectiva, porque lo cierto es que a menudo me preguntan problemas mayores y con más difícil solución que los que yo tengo que afrontar habitualmente.

Las carpetas con las fichas de mis clientes

Algunas situaciones son muy típicas y se repiten con frecuencia, por ejemplo la de la persona casada que encuentra un amante con quien poder disfrutar intensamente de la parte sentimental de la vida, a veces por primera vez en su vida... y entonces se da cuenta del enorme vacío vital en el que ha estado viviendo hasta ahora, compartiendo su vida con una persona con la que nunca hubo ningún tipo de sentimientos cálidos y verdaderos; pero a menudo ya no se puede volver atrás, hay amistades en común, dependencias materiales, hijos, deudas, costumbres, falta de coraje... nada es fácil.

Luego hay fichas donde la tensión y la angustia casi se pueden sentir emanando del papel, otras en las que sólo se siente crispación y malestar... es complicado, supongo que nadie recurre a un tarotista cuando todo le va bien.

Con todo, lo más duro de dedicarse a echar las cartas todos estos años no fue compartir los problemas y las angustias de las personas que atendí, sino más bien la incomprensión y falta de entendimiento por parte de las personas que no hacen consultas...

Es increíble hasta que punto es un tema desconocido, maltratado y prejuzgado, mucha gente cuando le dices que te dedicas a atender consultas de tarot, automáticamente dan por hecho que eres como esas personas que salen en la televisión promocionando teléfonos de tarificación adicional, o como esos otros que se anuncian en las revistas del corazón y los periódicos prometiendo solucionar cualquier problema por arte de magia, poca gente se para a pensar que el arte de echar las cartas se remonta a la Edad Media y que puede haber algo diferente más allá de lo que aparece en los medios de comunicación oficiales, y todavía menos se molestan en leer esta página web para ver exactamente que hago y como lo hago.

Algo parecido ocurre cuando dices que tienes un negocio en Internet, hay incluso quien al decirle que tienes un servidor en Hong Kong entiende que se trata de una persona a quien le pagas un salario todos los meses... y te preguntan si es chino u occidental, hay tantas cosas que no se enseñan en las escuelas... realmente si tuviera hijos en edad escolar estaría muy preocupado, e incluso sin tenerlos no puedo evitar preocuparme por los hijos de los demás!

Pero bueno, como quiera que sea estoy satisfecho con el camino recorrido, realmente pienso que para las circunstancias y el momento histórico que me toco vivir bastante hice, no se puede pretender hacer milagros ni trepar más arriba de la palmera.

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Autor: Ignacio Vidal (Nacho) - Volver al inicio - Derechos de copia - Contacto