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Hoy, 16/01/2017, el Almanaque Chino dice: "Plenitud: el Emperador del Cielo llena los Tesoros a rebosar"

 
Autores - Osamu Tezuka

retrato de Osamu Tezuka Considerado el creador del manga actual y el Walt Disney japonés, es uno de los autores de cómic más prolíficos que ha conocido el mundo, con más de 150.000 páginas de cómic a sus espaldas, abarcando las más variadas temáticas tanto para niños como para adultos.

Nació en Japón a finales de 1928 (Dragón de Tierra), cuando estaba en segundo de primaria ya empezó a dibujar pequeños cómic, y nada más terminar la Segunda Guerra Mundial, con tan sólo 19 años, publicó su primer manga: La Isla del Tesoro, con el que se considera que comenzó la época moderna del cómic japonés que llega hasta nuestros días.

Curiosamente, a pesar de empezar su carrera de dibujante de cómic antes de entrar en la universidad, consiguió compatibilizar ambas cosas y obtuvo el título de medicina, aunque nunca ejerció como médico, ya que tenía claro que su vocación era dedicarse a la creación de manga y anime; así pues, Tezuka es quizás un buen ejemplo de alguien que hizo lo que quería hacer y no lo que los demás pensaban que tenía que hacer, de hecho desciende de una familia de médicos en la que durante generaciones sus antepasados ejercieron como tales, a menudo ocupando lugares destacados por ello, y evidentemente esperaban que él continuase la saga familiar.

Osamu Tezuka cuando era estudiante de medicina

Y aunque hoy en día es un artista consagrado considerado como uno de los más importantes del siglo XX a nivel mundial, para nada tuvo una vida de color de rosa exenta de conflictos, más bien fue una especie de culo inquieto que no paró de meterse en camisas de once varas al intentar seguir sus ideales y hacer lo que él pensaba que tenía que hacer y expresar a través de sus obras, se pasó una buena parte de su vida intentando avanzar contra corriente, creando proyectos innovadores y a menudo cosechando más fracasos que éxitos, y también una clara oposición por parte de importantes sectores del público y la industria editorial.

Entre otras cosas, cuando la industria del manga se había convertido ya en un imperio editorial con muchos millones de lectores semanales, las grandes editoriales intentaron controlar férreamente todos los contenidos de los cómic que se publicaban, básicamente diciendo a sus autores lo que tenían que hacer sin dejarles margen para expresar sus ideas e inquietudes.

Y claro, Osamu Tezuka, como buen dragón que era no estaba por la labor de someterse a autoridades rancias y cutres, y adoptó una clara estrategia de enfrentarse a los gigantes editoriales e intentar avanzar contra corriente, publicando de forma independiente sus obras y creando una revista alternativa donde dar cabida a los demás autores que tampoco querían pasar por el aro de la industria editorial, así fue como en 1967 (año de la cabra de fuego) creo la revista COM, presentándola de esta manera:

Todos dicen que hemos llegado a la edad dorada del manga. ¿No deberían publicarse obras sobresalientes entonces? Sin embargo, en la realidad multitud de artistas están siendo obligados a trabajar hasta el límite, además de ser forzados a un estado de sumisión, servilismo y cooperación absolutos, dadas las crueles demandas del mercado. ¿No es esta la situación en que vivimos?. Con esta revista, pretendo mostrarles lo que un relato en tebeo es en realidad. COM es una revista para camaradas amantes del manga.
(Osamu Tezuka, 1967)

Portada del primer número de la revista com de Osamu Tezuka

Como era previsible, no fue un camino fácil y 5 años después la revista de Osamu Tezuka se declaró en bancarrota y se vio obligada a cerrar, desde entonces siempre ha existido una corriente independiente dentro del manga, pero desgraciadamente se ha tratado de algo marginal y pequeño, al menos a nivel de números de ventas y lectores, y salvo contadas excepciones para ganarse la vida en el mundo del manga y anime a los artistas no les ha quedado más remedio que pasar por el aro de la industria en mayor o menos medida, como se dice "poderoso caballero es Don Dinero".

Pero el caso de Osamu Tezuka es diferente, porque al haber sido el pionero y el creador del manga moderno tenía (y tiene) millones de seguidores dispuestos a comprar cualquier cosa que editase aunque haya que ir a buscarla arriba de una montaña, y eso le dio margen para, a pesar de los fracasos y reveses, seguir intentando cosas.

Así fue como después de años trabajando para las televisiones japonesas y americanas a través de su estudio de anime Producciones Mushi, se hartó de que le cambiasen los guiones de sus animes y en 1967 hizo un anime por su cuenta, El Emperador de la Jungla, del estilo de La isla del Tigre, e intentó que las televisiones pasasen por su aro y se lo comprasen y emitiesen aunque estaba claro que iba en contra de la línea oficial de los medios de comunicación de la época... el resultado fue que casi acabaron a golpes y por supuesto las televisiones se negaron a pagar un céntimo por dicho anime y mucho menos a emitirlo, y para colmo cuando al final se emitió por otros medios tuvo una respuesta algo fría por parte del público mayoritario.

En otras palabras, que Tezuka intentó salirse con la suya mediante su revista y su estudio de animación pero le salió mal debido al excesivo poder de la industria editorial y televisiva, y a que el público mayoritario en el fondo no era como a él le gustaría que fuese... así es la vida de las personas de talento coherentes con sus inquietudes, no es ni fácil ni de color de rosa.

Pero si bien se dio bastantes batacazos, sus éxitos también fueron muy sonados, así pues, después del rifi rafe con El Emperador de la Jungla no se dio por desanimado y presentó su proyecto de versión animada de La princesa caballero, que fue rechazado frontalmente por las mismas televisiones argumentando que la protagonista adoptaba un rol propio de hombres (luchar y tener iniciativas propias) y que eso iba en contra de los valores políticamente correctos de la sociedad...

La princesa caballero, enemiga de la televisión nacional japonesa

Afortunadamente en esta ocasión ganó Tezuka, consiguió encontrar otra televisión (Fuji TV) que si pasase por su aro, se hicieron nada menos que 52 episodios, se emitieron, tuvieron un gran éxito y supusieron el inicio de un nuevo género de anime donde las chicas ya no eran personajes secundarios a remolque de su hombre, sino que eran independientes y hacían las cosas a su manera.

Y así, entre batalla y batalla fue pasando la vida de Osamu Tezuka, otra de las muy sonadas fue una serie de anime de educación sexual para niños que hizo en 1970, Marvelous Melmo (ver episodios en youtube), que resultó un éxito entre los niños, pero un quebradero de cabeza para sus padres al verse confrontados con un montón de preguntas después de cada episodio... todo gira en torno a que una niña toma unas píldoras que la hacen crecer o rejuvenecer físicamente, de tal forma que puede experimentar las situaciones de la vida de una mujer a cualquier edad pero sin dejar de ser internamente una niña:

Melmo, la niña que te enseña a tomar la píldora

Después de esto, la industria mediática tomó cartas en el asunto y consiguieron echar a Osamu de su propio estudio de animación, y no sólo eso, sino que también le quitaron los derechos de autor de sus propias obras de animación, un auténtico golpe de estado dentro del mundo de la animación de la época, que para colmo fue silenciado en los medios de comunicación hasta el punto de que la mayoría de sus seguidores tardaron años en enterarse.

Pero Tezuka, como buen dragón que era no se dio por vencido, y pocos meses después de que le echasen a patadas de su propio estudio de animación, creó otro junto con 4 de sus más fieles colaboradores que decidieron seguirle cuando le echaron, el estudio se llamó Producciones Tezuka, y en un comienzo sólo se dedicaba a hacer los episodios del anime de educación sexual para niños que tantas ampollas había levantado en el sector bien pensante de la sociedad y la industria editorial... a la larga esto resultó ser una inversión de futuro, porque aquellos niños que veían a escondidas la serie prohibida de Osamu Tezuka, con el tiempo crecieron, encontraron trabajo, ganaron dinero y se dedicaron a comprar todo lo que Osamu había publicado en los últimos 50 años.

Lo que ocurre es que todo tiene su límite, y por muy dragón que fuese Osamu era inevitable que antes o después encontrase la horma de su zapato... así fue como en 1972 se vio obligado a cerrar su revista COM, y con su segundo estudio de animación tampoco llegó muy lejos... de tal forma que en 1973 se le daba por acabado y derrotado, y de hecho los de la industria editorial ya estaban preparando su entierro artístico cuando él cambió su propia línea editorial y comenzó la conocida como su etapa oscura, donde ya no intentaba hablar a los niños de las verdades de la vida en un lenguaje infantil y endulzado, sino que directamente empezó a hablar alto y claro de las miserias humanas en todos sus aspectos.

De esta etapa salieron muchas de sus obras más brillantes y más críticas con la sociedad, y de alguna forma fueron las que a la larga le han consagrado, entre ellas se incluyen Black Jack, Buddha, Ayako y muchas otras, aunque la industria de la animación no le dejó volver a plasmar sus ideas hasta comienzos de los 80, cuando de alguna forma las cosas ya eran diferentes, en gran parte gracias a personas como él que en su momento apostaron por la coherencia, el sentido común y llamar a las cosas por su nombre.

Finalmente murió en febrero de 1989 de un cáncer de estómago, sus últimas palabras fueron "Os lo suplico, dejarme trabajar", según parece fue también el tipo de persona totalmente consagrada a su trabajo que no dedicaba mucho tiempo a otras cosas... también algo típico de los dragones.

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Autor: Nacho Vidal - Volver al inicio - Derechos de copia - Contacto