Libros - Sincronicidad según Jung

¿Y por qué funciona? es la pregunta que se hace mucha gente en relación al tarot o la astrología, incluso para mi durante años fue un misterio sorprendente del que confieso que no me preocupé mucho, simplemente me conformé con la explicación de que al concentrarme a la hora de barajar las cartas, se establecen una especie de hilos invisibles entre el asunto consultado y las cartas que salen, de tal manera que hay una relación aparente entre ambos, como se suele decir: "el movimiento se demuestra andando".

Hasta que un día, casualmente, di con los libros de Carl Jung y su teoría de la sincronicidad (ver PDF en inglés), donde partiendo de las casualidades fortuitas que a todos/as nos sorprenden de vez en cuando, intentó llegar al mecanismo que subyace detrás de la astrología, el tarot y el resto de artes adivinatorias, básicamente llegó a la conclusión de que cuando se echan las cartas lo que se está es provocando una "casualidad fortuita" de forma intencionada.

Con un ejemplo, es como cuando alguien se acuerda de repente de una persona y al de un momento esa persona le llama por teléfono "casualmente", a menudo no se trata sólo de premoniciones sino también de hechos materiales totalmente improbables, por ejemplo encontrar un objeto que habíamos perdido hacia tiempo en otra ciudad o país, y que "milagrosamente" volvió a nosotros de una manera totalmente inverosimil.

El caso es que Jung, y muchos otros pensadores y científicos de su tiempo, creyeron ver en ese tipo de "casualidades" un reflejo de algún tipo de "mecanismo" que subyace en el mundo material que nos rodea, es decir, que puede haber acontecimientos y hechos que no necesariamente tienen una causa física, sino más bien un origen psíquico, es decir, que un "deseo intenso" de encontrar un objeto o una persona determinada pueda "modificar sutilmente los acontecimientos en el mundo material", haciendo que "ocurra algo" que efectivamente nos lleve a encontrar ese objeto o persona.

Para quien tenga interés en este tema, merece la pena hacer un esfuerzo por leer el librito que Jung escribió sobre ello, yo voy a intentar dar una idea de conjunto sobre ello, pero esto no substituye ni mucho menos el texto original.

Básicamente, lo que hace Jung es intentar partir de hechos objetivos y estadísticos para conseguir llegar hasta el fondo de la cuestión, para ello se apoya, entre otros, de los experimentos de J.B. Rhine de la Universidad de Pennsylvania, un contemporáneo suyo que ideó un sistema de 25 cartas con distintos dibujos que otra persona tenía que intentar adivinar en diversas condiciones:

experimento cartas J.B. Rhine

En resumen, la probabilidad de acertar que carta está viendo la otra persona es de 1 por cada 5 intentos, y en la práctica lo que se vio fue que había personas que acertaban más de lo estadísticamente probable dependiendo de la manera en que se concentraban para realizar el experimento; estamos hablando de pequeñas variaciones, del tipo 1.30:5 en vez de 1:5, llegando en casos excepcionales a 2:5.

También es de destacar que los resultados variaban mucho dependiendo del estado de motivación de la persona, normalmente obteniendo resultados por encima de lo estadisticamente normal al principio del experimento, y descendiendo a niveles normales al convertirse la actividad en monótona y repetitiva.

A parte del experimento de las cartas, ideó otro en que se lanzaban unos dados de forma aleatoria con una máquina mientras una persona intentaba influir en los números que salían simplemente con su mente:

experimento dados J.B. Rhine

También en este caso se vio que era posible influenciar los resultados de una forma sutil, más cuantos más dados se lanzasen al mismo tiempo, obviamente estamos hablando, una vez más, de desviaciones estadísticas pequeñas, por ejemplo, en vez de 1 por cada 6, 1.25 por cada 6.

Todo esto tiene claros paralelismos con lo que se hace en una consulta de tarot, donde ambas personas se concentran en lo que están consultando y por eso las cartas que salen tienen relación con los asuntos consultados, si coincide que el consultante está distraído con cualquier cosa y/o el tarotista tiene una actitud de desgana y hastío, entonces no se consigue ver nada en las cartas.

En realidad el "secreto" de cualquier buen tarotista no es otro que conseguir crear un "ambiente" entre él y la/el consultante que favorezca la concentración de ambos, después se trata sólo de interpretar las cartas de una forma sabia y constructiva.

Así pues en los tiempos de Jung se consiguió demostrar que es posible influenciar algunos acontecimientos físicos de una forma psíquica, esto que puede parecer extraño y novedoso a priori, si se piensa es lo mismo que ocurre en la oración, la que se hace con fe e interés, obviamente.

La oración puede cambiar cualquier situación

El propio Jung cita este texto del Doctor San Alberto Magno (siglo XIII) como ejemplo de que en el fondo no estaban sino "reinventando la pólvora" al investigar este tipo de cosas en el siglo XX:

"Descubrí un texto muy interesante en el tratado Liber sextus naturalium de Avicena, en el cual se dice que existe en el alma humana una especie de poder para alterar las cosas y subordinarlas a ella, en particular cuando el alma se encuentra invadida por un amor u odio muy intensos. Por tanto, cuando el alma de una persona cae en un arrebato de cualquier tipo de pasión, se puede demostrar experimentalmente que este exceso de pasión agrupa las cosas y las altera de la forma que desea, durante mucho tiempo no lo creí, pero después de haber leído algunos libros nigrománticos y otros similares sobre signos y magia, llegué a la conclusión de que la emocionalidad del alma humana es la causa principal de todas estas cosas, ya sea por causa, o como consecuencia de sus intensas emociones, el alma logra alterar su substancia física y el resto de cosas hacia las que dirige su atención [...]"
San Alberto Magno citado por Jung en su libro sobre la sincronicidad

Tal es así que los chinos ya hace más de 4000 años idearon un sistema adivinatorio en el que intentaban hacer uso de esta peculiaridad del alma humana para obtener una representación simbólica de la realidad, se trata básicamente de un procedimiento complejo y repetitivo donde mediante 49+1 palitos se obtiene un hexagrama del I Ching, el propio Jung cita a menudo en su obra este procedimiento como un buen ejemplo de "casualidad provocada":

Ejemplo lectura IChing

Como quiera que sea, lo cierto es que el tarot, el I Ching, la astrología y muchas otras "mancias", cuando se practican en serio, funcionan, no se trata de un "dogma de fe" como imaginan algunas personas, sino simplemente de ver por uno mismo si esto es así, si o no, quien tiene fe normalmente no la tiene porque si, sino porque ya fue testigo de "cosas" que le causaron esa fe, es como encontrar un tesoro en el jardín de tu casa ;-)

De hecho pienso que no es casualidad que de toda la historia de la humanidad, sea precisamente en nuestra época altamente tecnificada y deshumanizada donde tanto se insiste en negar la realidad de la parte espiritual del mundo y del ser humano, ¿alguien se imagina que las cosas serían como son si la mayor parte de personas tuviesen fe y creyesen firmemente en las realidades espirituales de la vida?

Nacho, el autor de esta web

Nacho (el autor de esta web)

En otros tiempos informático, desde 2004 intento vivir mi vida de una forma más coherente conmigo mismo, y así fue como surgió esta web, en la que escribo desde entonces cuando mis circunstancias me lo permiten.

Nací en España hace ya 40 años, y después de andar viendo mundo en un barquito durante mucho tiempo, finalmente decidí establecerme en la isla de Santa María (Portugal), un oasis de paz, tranquilidad y belleza en este planeta cada vez más atribulado en el que vivimos.

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