Isla de Santa María - mi jardín

Aún a riesgo de resultar algo pesado y repetitivo, me decidí a publicar estas fotos tomadas todas en mi casa en la isla de Santa María, de alguna forma, desde que vivo aquí no puedo dejar de maravillarme todos los días de las cosas tan simples y tan bonitas, casi mágicas, que hay a mi alrededor, obviamente aquí y en todos lados, pero supongo que a menudo hace falta tener una actitud lo bastante receptiva y sosegada para darnos cuenta de ello, es fácil dejarse llevar por la vorágine de los problemas de cada uno en el día a día, y dejar de ver los pequeños milagros que ocurren a nuestro alrededor casi de continuo.

Así por ejemplo, esta humilde planta con esas sencillas florecitas, la tengo ahí a la entrada de casa, y al ser de tipo carnoso casi no necesita ni agua, pero realmente me gusta mucho el contraste natural que hace con los grises de la madera de la mesa sobre la que está, que en realidad no es ni siquiera una mesa, sino el armazón de madera vacío de una bobina de cable de fibra óptica que fue recuperado de la basura, y convertido como quien dice "de una patada" en una práctica mesa de jardín:

planta carnosa con flores amarillas sobre mesa de madera gris

En la siguiente foto puede apreciarse donde está esa mesa de la que hablo, es un buen lugar para tomar un té al aire libre con las visitas, tengo incluso una sombrilla para poner en el medio de la mesa en caso de que haga mucho Sol; como puede verse, la planta anterior pasa casi desapercibida si se pasa por ahí con prisas, hace falta ir en plan zen para verla ;-)

La escultura que hay a la izquierda es obra de la dueña de la casa, está toda hecha con cachos de madera que trajo el mar a la isla, están todos muy redondeados por la acción de las olas en las rocas de la playa, casi parecen huesos, y para mi significan la diversidad de caminos que se abren en esta nueva etapa de mi vida, a raíz de empezar a vivir en esta casa en marzo de 2018, en el fondo, debido a ello se abre todo un abanico de nuevas posibilidades.

planta carnosa y escultura abstracta encima de mesa y delante de la entrada de una casa

Mucha gente que vive sola como yo acostumbra tener algún tipo de mascota que le haga compañía, normalmente un perro o un gato, a veces varios... a mi la verdad que nunca me gustó la idea de intentar tapar las carencias a nivel afectivo con animales, si estoy solo prefiero sentir mi soledad tal cual es, al fin y al cabo tiene también su parte buena, y no pretender sustituir la falta de una buena novia por un animal peludo al que en el fondo estaría conmigo porque le doy de comer pienso del supermercado todos los días.

Aún así, los espíritus de la isla me buscaron algunas mascotas, el primero en aparecer fue este simpático pajarito, cuyo nombre en latín no conozco, pero yo le llamo "Tontito":

pajarito visto a través de una ventana de madera tradicional

El nombre le viene porque desde que apareció, unas dos semanas después de comenzar yo a vivir en la casa, no dejó ni un solo día de golpear en los cristales con el pico, en especial en el de la ventana de la cocina, que queda justo al lado de mi espacio de trabajo, pero lo hace cientos de veces al día, a veces se agarra a los marcos de madera de la ventana y golpea como si fuese un pájaro carpintero:

Pájaro golpeando en el cristal de una ventana tradicional de madera

Muchas veces termino por correr la cortina porque me da miedo que se rompa el pico, si golpea cogiendo carrerilla realmente golpea con bastante fuerza... a parte de que si estoy haciendo algo que requiere concentración con el ordenador, realmente no me deja concentrarme bien.

Y por las mañanas, si tardo en levantarme más de media hora después de salir el Sol, comienza a golpear en las ventanas del dormitorio, como queriendo decir: "levanta que ya es de día y tienes que trabajar!!", es el mejor despertador que tuve en mi vida ^_^

Además es siempre el mismo pájaro, ya me lo conozco, anda siempre alrededor de la casa, y a veces sale a recibirme al camino cuando vuelvo de hacer cualquier recado, yo tengo la sospecha que pueda ser la reencarnación de un perro que vivió muchos años en esta casa, y después de ser envenenado en trágicas circunstancias fue enterrado en el jardín, quizás su espíritu reencarnó en uno de los pájaros que nacen en los nidos que hay dentro del seto, y por eso se quedó aquí, porque en el fondo esta es su casa, y pide entrar como un perro cuando araña la puerta con las patas! o_O

Ahora afortunadamente ya golpea menos en los cristales, sólo 5 ó 10 veces por día, pero aún así, no es el único animal de compañía espontáneo que se asoma a mi ventana, hay veces que estoy cocinando tranquilamente, o incluso atendiendo una consulta, y de repente aparece una simpática vaquita cortando el césped, menos mal que estas no golpean en el cristal:

vaca paciendo vista a través de la ventana de una cocina

Con el tiempo, a ver si me hago amigo de alguna y me da un poco de leche de la que pasa, a cambio de la hierba... así me ahorra el trabajo de ir a la tienda a comprarla!

La verdad es que a menudo tengo grupos de vacas cerca de casa, y es interesante observarlas, la primera impresión es de que son animales aburridos que sólo comen hierba y duermen, pero no es así, he descubierto que escuchan la música que pongo, ¡en serio! si pongo así música normal, tipo el Asu e no yuuki, ni se inmutan, siguen comiendo hierba y espantando las moscas con el rabo, pero si en cambio pongo algo más melódico, tipo música clásica, o el Stairway to Heaven, entonces dejan de comer y se ponen todas tiesas con las orejas apuntando hacia mi casa, y sólo cuando termina la canción vuelven a comer y mover el rabo.

A parte de eso, he descubierto que la tranquilidad les dura sólo hasta que se les acaba el agua y/o la comida, en la siguiente foto tenían un problema porque el recipiente donde beben se había quedado seco por una avería, y estaban todas inmóviles mirando hacia él y haciendo cola como estatuas por riguroso orden jerárquico, cuando pasaba yo delante suyo me increpaban y mugían como si fuera su dueño... claro, para ellas todos los humanos somos iguales, animales de dos patas cuya misión en la vida es trabajar para ellas:

vacas esperando para beber agua en un prado

La historia fue que después de esperar media mañana y ver que seguían sin agua y la hierba empezaba a escasear, comenzaron a ponerse nerviosas, y a luchar unas contra otras, dándose cabezazos y empujones, sobre todo había un toro joven que no dejaba de desafiar a la vaca más grande que debía ser la jefa de la manada, y luego también empezaban a segregarse en dos grupos, el de las vacas lecheras y el de las de carne, y venga a mugir todo el día...

Ah! por cierto, los dos caballitos que se ven al fondo, son "la chica" y "el zorro", son de la dueña de mi casa, que además de hacer artesanía en patchwork y esculturas, también cría caballos, estos son especialmente bonitos y obedientes, no necesitan ni estar atados ni cercados, yo al principio no me lo creía pero luego vi que es verdad.

Y estas últimas semanas tengo una familia de pájaros viviendo debajo de mi tejado, entre las tejas y el forro interior de madera, han hecho un nido ahí dentro y hace poco que las crías han roto el cascarón, y se pasan todo el día piando y los papás entrando y saliendo trayéndoles comida, ahora a veces les oigo revolotear dentro, así que me imagino que estarán empezando con las clases de vuelo, cualquier día hacen el "bautismo del aire", a ver si les consigo grabar en un vídeo.

Pero no todo son animales, también tengo muchas plantas, tanto de comer como de adornar el jardín, y hasta para hacer infusiones, ahora cuando quiero una infusión de menta, abro la puerta de casa y ahí la tengo, más fresca imposible:

plantas de menta silvestre creciendo en un rincón de un jardín

Como en la mayoría de las islas volcánicas, aquí la tierra es muy fértil, incluso entre las grietas del cemento no paran de crecer plantas, y a buen ritmo, las que me parecen bonitas como estas no las arranco, sino que las dejo ahí de adorno:

flores melíferas creciendo a través de una grieta en el cemento

Mis favoritas son las rosas, ahora están dando flores como locas, y huelen muy bien, todos los días les quito unos pétalos y los pongo delante del ordenador en un cuenco, dan un aroma muy agradable y me ayudan a trabajar de forma más armoniosa.

hermosa rosa sostenida por una mano delante de una pared blanca

Y por último están los insectos, de todos los tipos, colores y tamaños, el que más gracia me hace es este, que le he bautizado como "mini-om", en realidad cada vez que veo uno le saco afuera con cuidado de no hacerle daño, porque realmente pienso que las casas son para las personas, y el campo para los animales, pero aún así no dejo de admirar lo mucho que hacen para lo pequeños que son, este de la foto no llega a 2 centímetros de largo:

Insecto parecido a los Oms de Nausicaa visto de cerca sobre suelo de losetas marrones

Para quien no lo sepa, los oms son unos insectos gigantes que juegan un papel muy importante en la historia de Nausica del Valle del Viento, aquí se puede ver a Nausica con un om amigo suyo:

Nausica de niña con su om

Bueno, pues hasta aquí llega el recorrido por mi nuevo entorno vital, la verdad es que me siento muy bien aquí, a parte de las plantas y los animalitos, también tengo muy buenos vecinos humanos, incluso con eso tuve mucha suerte, pero de ellos/as no pongo fotos porque realmente pienso que está fuera de lugar, yo hace muchos años que sigo la política de no publicar fotos de otras personas sin pedirles antes su consentimiento expreso, y realmente pienso que en la mayoría de los casos lo lógico es dejar la vida social de cada uno fuera de Internet, en general, la gente con quien me relaciono son también de esa opinión.

Ignacio Vidal, el autor de esta web

Nacho (el autor de esta web)

En otros tiempos técnico de sistemas Unix, en 2004 decidí intentar vivir mi vida de una forma más coherente conmigo mismo, y así fue como surgió esta web, en la que escribo desde entonces cuando mis circunstancias me lo permiten.

Nací en España hace ya 39 años, y después de andar viendo mundo a bordo de un pequeño barco durante 10 años, finalmente decidí establecerme en la isla de Santa María (Portugal), un oasis de paz, tranquilidad y belleza en este planeta cada vez más atribulado en el que vivimos.

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