Isla de Santa María - huerta de invierno

Es increíble lo que cunde una pequeña huerta en esta parte del mundo, apenas le dedico 2 ó 3 horas a la semana, y me da de comer todos los días, durante el verano y comienzo del otoño tuve tomates frescos durante 4 meses, casi sin hacer nada, y ahora he descubierto que los brócolis crecen más rápido incluso que las malas hierbas.

Tanto es así que tengo incluso comensales no invitados, una especie de gusanitos de colores que después de inflarse a comer mis hermosos brócolis se convierten en esas mariposas blancas que tanto abundan en esta época del año:

gusanitos devorando mis brócolis

Afortunadamente, como tengo muy poco terreno cultivado, todo se resuelve matándolos a mano de vez en cuando, y revisando las hojas por debajo para quitar los capullitos amarillos que van dejando con sus nuevas generaciones.

Estas son las plantas de brócolis con 2 ó 3 semanas, todavía sin entresacar,ahora están mucho más grandes:

brócolis creciendo contentos

Las que se entresacan son tan tiernas que se pueden comer en crudo en ensaladas, así se matan dos pájaros de un tiro:

plantitas de brócolis

Y a comienzos de este mes coseché mi primera zanahoria, realmente fue por error, porque al ver como asomaba por la tierra me pareció que tenía que ser grande como un pepino, y luego resultó que estaba dividida en dos por debajo:

mi primera zanahoria

La verdad es que el cultivo de las zanahorias requiere un poco más de arte que los tomates y los brócolis, yo de momento voy teniendo un éxito limitado con ello, para la siguiente vez voy a probar a poner las semillas en agua a remojo antes de sembrarlas, y tener cuidado de no pasarme con el cucho de caballo, que según he leído hace que tengan tendencia a bifurcarse.

Otra planta que crece como cuento de risa por estos lares es la rúcula, se cava un poco la tierra, se esparcen unas semillitas, y pronto, según me dicen los vecinos después ya va saliendo sola todos los años sin necesidad de resembrarla, es un chollo, y culinariamente tiene muchas posibilidades, yo la uso tanto en ensaladas como en pizzas y sopas:

hojas de rúcula

Y lo que ya es el no-va-más son las espinacas autóctonas de Santa María, están tan bien adaptadas que crecen solas por el campo, y ya si las pones en la huerta se hacen grandes y lo invaden todo si no te las comes a tiempo, además no las ataca ningún bicho, es el cultivo perfecto para un agricultor principiante como yo con poco tiempo libre:

espinacas azorianas

Y otro cultivo que se da muy bien son los rabanitos alargados, esos también es sólo poner las semillitas y en uno o dos meses ya van camino de la cocina:

rabanitos de Malbusca

Lo cierto es que este otoño está siendo una especie de segunda primavera, quizás en parte debido a la sequía que hubo durante el verano, fue empezar a llover y en pocas semanas comenzaron a florecer muchas de las plantas del jardín:

jardín otoñal en Azores

Incluso los rosales! nunca pensé que fuera a tener rosas en noviembre, pero así fue, un pequeño milagro:

rosa otoñal

Y una plantita de maracuyá que sembré en mayo, y que a pesar de regarla religiosamente todos los días, casi no había crecido nada en todo el verano, con las lluvias otoñales creció un metro en pocas semanas, y ya está pidiendo que le ponga unas cuerdinas para empezar a embellecer el frío muro:

planta de maracuyá prosperando alegremente

Después la dura realidad es que no consigo dedicar todo el tiempo que me gustaría a la huerta, es increíble como se esfuman las horas en estos momentos históricos que vivimos... y así es que el "cantinho das aromáticas" lo tengo un poco abandonado, y eso que todos los días me da materia prima para hacerme la infusión del desayuno y la de la tarde.

De izquierda a derecha: salvia roja en flor, hierba príncipe, laurel y romero:

arbusto de salvia roja

Y ya para terminar, en la parte de detrás de la casa crecen "ombligos de Venus" de forma espontánea, si la memoria no me falla, es una planta medicinal con propiedades diuréticas:

ombligos de Venus creciendo en muro sombrío

En resumen, que agradezco inmensamente el tener una pequeña huerta al lado de casa, creo que después de esto ya no seré capaz de volver a vivir en un piso nunca, al menos no tan feliz como aquí, realmente es fácil entender que prácticamente todas las casas de Azores tengan su pequeña huerta al lado, sencillamente es muy rentable, tanto desde el punto de vista económico como a nivel de la variedad y calidad de los alimentos que entran en tu cocina.

Ignacio Vidal, el autor de esta web

Nacho (el autor de esta web)

En otros tiempos técnico de sistemas Unix, en 2004 decidí intentar vivir mi vida de una forma más coherente conmigo mismo, y así fue como surgió esta web, en la que escribo desde entonces cuando mis circunstancias me lo permiten.

Nací en España hace ya 40 años, y después de andar viendo mundo a bordo de un pequeño barco durante 10 años, finalmente decidí establecerme en la isla de Santa María (Portugal), un oasis de paz, tranquilidad y belleza en este planeta cada vez más atribulado en el que vivimos.

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