Isla de Santa María - mi hogar en el Mundo

Felizmente, a pesar de haber tenido que marchar de Ponta Delgada forzado por las circunstancias, una vez que llegué a la isla de Santa María todo empezó a ir viento en popa, para ser sincero, yo ya venía con la idea de intentar encontrar una casa donde poder vivir tranquilamente, era obvio que el marchar yo sólo de Azores con el barco en el fondo era un camino a ninguna parte, pero claro, el quedarse "de cualquier manera", como en aquel apartamento de Ponta Delgada, todavía era peor, la dura realidad de la vida es que para poder VIVIR, en vez de sobrevivir, necesitas unos mínimos a nivel material.

Y afortunadamente todo conjuró para encontrar ese lugar adecuado donde poder establecerme en tierra firme, y además por menos dinero que en Ponta Delgada, de tal forma que 7 semanas después (finales de marzo de 2018) de haber amarrado a Xebec en el puerto de la isla, comencé a vivir felizmente en esta casita tan bonita:

La casa de Nacho en la isla de Santa María en Azores, Portugal

Ya sé que a mucha gente le parecerá poca cosa, pero para mí es el mejor sitio de todos en los que viví a lo largo de mi vida, todos los días doy gracias a Dios por haberme traído sano y salvo hasta esta casa y este sitio tan maravillosos, tranquilos y llenos de naturaleza, a mi no deja de parecerme un pequeño milagro.

Es un lugar muy tranquilo y bastante apartado, de hecho ni siquiera tiene acceso por carretera, pero como nunca tuve coche ni carné de conducir no me importa lo más mínimo, voy con mi carrito de las compras hasta la única tienda de la zona que queda a 20 minutos andando y con eso ya me apaño, la "capital" de la isla queda a 3 horas andando o 1 hora y media en autobús, y en realidad sólo necesito ir ahí un par de veces al mes.

El paisaje es muy bonito, por un lado de la casa tengo una vista amplia del Mar, y por el otro de las montañas, la chimenea redonda es típica de esta isla, implica que la casa tiene unos 100 años:

Chimenea de casa típica Mariense

Las casas con chimeneas rectangulares son todavía más antiguas, al ser de piedra son casi eternas, periódicamente hay que cambiar el tejado, las puertas y las ventanas, pero los muros si están bien hechos duran indefinidamente.

Por otro lado tengo bastante espacio, a parte de la vivienda hay una lonja donde actualmente tengo guardados los trastos del barco porque voy a aprovechar para pintar todos los cofres de la bañera ahora que hace buen tiempo:

Lonja con lavadora y cosas almacenadas en relativo orden

También tengo un hermoso camarote, todo forrado de madera, que lo uso como cuarto para las visitas, tiene el inconveniente de que hay que subir a él con una escalera de mano, pero bueno, así también se evita que las visitas se queden más tiempo de la cuenta ;-)

Después la decoración de la casa es preciosa, en realidad la casa fue totalmente restaurada hace poco para usarla como alojamiento de turismo rural, pero después por una serie de azares del destino terminaron por alquilármela a mí para todo el año, no hay nada como tener suerte ^_^

Dentro la decoración es muy bonita, la propietaria es una artesana local de gran talento que está especializada en patchwork, tanto la cortina de acceso al dormitorio como la colcha que se ve sobre la cama son obra suya:

Ejemplo de artesanía en patchwork para hacer cortinas y colchas de cama

Cada una de esas piezas cuesta varios cientos de euros, todos los cachitos de tela están cosidos a mano minuciosamente, si se miran de cerca es impresionante lo bien hechas que están:

artesanía en patchwork de la isla de Santa María, vista detallada

Son las colchas mas bonitas que tuve en mi vida, de hecho hacia muchos años que no dormía tan bien como en esta casa, hay un silencio por las noches que parece irreal, es preocupante hasta que punto la mayoría de personas viven en entornos llenos de ruidos, de tal forma que pierden la noción de lo que es el silencio, a mi me pasó en Ponta Delgada, que al final me acostumbré a tener los aviones pasando a 50 metros encima de mí, y los coches 3 pisos más abajo... realmente las ciudades no son para mi.

En el dormitorio tengo mucha luz, e incluso un amplio espacio para hacer yoga y meditación cuando me apetece, viene muy bien cuando trabajas tantas horas como yo sentado en una mesa; y además las vistas son inmejorables, por una ventana veo las montañas y por la otra el Mar:

dormitorio de casa tradicional mariense

Mi casa es prácticamente la última del pueblo, no llega ni la carretera hasta ella, sólo un cablecito con la electricidad y otro con el ADSL, tanto lo uno como lo otro fallan de vez en cuando y la red de telefonía móvil es del siglo pasado (GSM), el acceso a Internet por ella va a 56 kbps, y sólo hay cobertura pegado al cristal de la ventana, de hecho necesito un móvil especial para poder atender las consultas desde dentro de casa; pero vamos, en conjunto consigo apañarme bien, gracias a haber vivido todos estos años en el barco tengo recursos para todo ;-)

campo, mar y cielo vistos a través de una ventana tradicional de madera

Y lo mejor es el jardín tan bonito que tengo alrededor de la casa, hay flores de todo tipo, y tengo hasta una huerta con puerros, tomates, espinacas y un montón de plantas aromáticas! hay hasta rosas de verdad que huelen a rosa y todo! (hoy en día no todas las rosas huelen)

Bonita rosa sostenida por una mano con fondo blanco

Así pues, todo parece indicar que me quedaré aquí una temporada, realmente necesitaba un lugar adecuado donde poder invertir el tiempo necesario en la página, porque las cosas han cambiado mucho en Internet en los últimos años, y lo que hace sólo 4 años era un negocio bollante con millones de lectores que sólo en publicidad daba miles de euros, hoy no pasa de ser una humilde página personal que si no fuese por mi consultorio no sería viable economicamente.

Eso se traduce en invertir muchos cientos de horas, a la larga entre mil o dos mil, para volver a tener algo relevante en Internet, sinceramente, tengo serias dudas de que merezca la pena, pero como era o eso o volver a jugarme la vida sólo en medio del Mar para en el mejor de los casos llegar a un sitio parecido a aquel en el que ya estoy, pues preferí apostar por fortalecer mi presencia en Internet, el tiempo dirá a donde me lleva esa decisión.

escultura abstracta junto a planta en mesa de madera delante de una casa

Por otro lado, todos estos cambios tan vertiginosos que estamos viviendo a nivel global, de los que mucha gente no es consciente, pienso que también traen consigo nuevas oportunidades, al final cuando se cierra un camino conocido por un sitio se abren varios nuevos por otro lado, eso si, hay que estar despierto, y tener tiempo, salud y condiciones materiales para saber ver y aprovechar las oportunidades que van surgiendo, por eso y porque realmente lo necesitaba, decidí que era el momento de establecerme en tierra firme, aunque el primer intento en Ponta Delgada fuese un fracaso, pienso que este segundo intento va a dar buenos frutos ;-)

Ignacio Vidal, el autor de esta web

Nacho (el autor de esta web)

En otros tiempos técnico de sistemas Unix, en 2004 decidí intentar vivir mi vida de una forma más coherente conmigo mismo, y así fue como surgió esta web, en la que escribo desde entonces cuando mis circunstancias me lo permiten.

Nací en España hace ya 39 años, y después de andar viendo mundo a bordo de un pequeño barco durante 10 años, finalmente decidí establecerme en la isla de Santa María (Portugal), un oasis de paz, tranquilidad y belleza en este planeta cada vez más atribulado en el que vivimos.

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